Desconocimiento y falta de formación profesional, escasa confianza en los poderes públicos y la instalación de la protesta social como modo de dilucidar los casos judiciales. Estos son algunos de los factores que inciden negativamente en situaciones como las del caso Candela, según el Dr. Sebastián Creus, camarista penal en Santa Fe y uno de los autores del nuevo Código Procesal en la provincia.
“Una regla de oro en casos de secuestros extorsivos en todo el mundo es que los captores no tienen que saber que está interviniendo la autoridad pública. Esto es para favorecer medidas que permitan ubicarlos y para no poner en peligro a la víctima, porque el captor acorralado probablemente decidirá matarla. Pero primero hay que tener en claro que se trata de un secuestro extorsivo”, explicó.
Creus sostuvo que “nunca se podrá saber qué hubiese pasado si los familiares, el fiscal y los medios no hubieran actuado como lo hicieron. Es imposible saberlo, pero hay que decir que lo sucedido no se corresponde con las reglas de oro de un secuestro”.
“La decisión de hacer o no público el caso debería adoptarla la autoridad. Pero los familiares no son ajenos y ellos pueden tomar una actitud distinta. Ninguna autoridad pública puede obligar a la familia a no aparecer en los medios. Sobre todo en este país, donde la protesta popular es el mecanismo instalado para reaccionar frente a problemas que se judicializan. Habrá que explicarle a la gente que la protesta y el reclamo difícilmente puedan servir para mejorar las investigaciones, porque todo depende de las pruebas que se puedan colectar”, añadió.
Durante los primeros días del caso, el fiscal apareció constantemente en los medios brindando todo tipo de información. Para Creus, “éste no es un problema nuevo. Nosotros hemos tenido ejemplos en Santa Fe. Tuvimos jueces mediáticos, pero sus actuaciones nunca fueron eficaces, porque cuando uno se interesa demasiado en aparecer en los medios gasta energía que debería volcarse a la investigación”.
“Hemos tenido -insistió- grandes procedimientos masivos en algunos barrios, que atentaban contra reglas constitucionales porque violaban los domicilios particulares. Pero todo el mundo aplaudía. Habrá que decir que aquello ni siquiera era útil, porque la investigación pasa por otro lado”.
El huevo y la gallina
Creus sostuvo que “la escena del levantamiento del cadáver de Candela fue aterradora. No sólo estaban los periodistas, sino una enorme cantidad de gente pisoteando el lugar. Fue la contrariedad de las técnicas más básicas de cómo actuar en la escena de un crimen. Estaban el gobernador (Daniel Scioli) y alrededor de 40 personas más. Yo entiendo la necesidad de publicitar los actos de gobierno, pero debe haber un límite que no entorpezca la investigación”.
“Es verdad que la gente espera información de los periodistas, porque no confía en los organismos públicos. Los gobernantes, los jueces y la policía no resultan confiables. Pero es la historia del huevo y la gallina: una salida es comenzar a trabajar de manera profesional y eficiente desde los organismos públicos para recuperar esa confianza; o esperar que la confianza sea recuperada para empezar a trabajar de manera profesional y eficiente”, sostuvo.
“Yo creo que lo primero que debemos hacer, es trabajar de manera eficiente y profesional para descubrir la verdad de los casos, aunque eso signifique manejar de otra manera la información. Además, deberíamos explicar a la opinión pública en general y a muchos periodistas qué es lo que corresponde hacer en situaciones como éstas”, finalizó.




