El 4 de septiembre pasado se celebró el día H (día de la historieta) se conmemora desde el año 1957. Es por la publicación del 1º numero de la revista Hora cero, dirigida por Héctor Germán Oesterheld (desaparecido junto a sus hijas durante la dictadura del 76). En ella trabajaron Alberto Breccia, Francisco Solano López y Hugo Pratt. La revista (de frecuencia semanal) editó hasta el numero 50 y sirvió como precursora de la historieta nacional.
Oesterheld rompe con los clásicos guiones del súper héroe individual y plantea una alternativa grupal con conflictos reales comunes a todos. ”EL eternauta” es un claro ejemplo de ello y vio la luz en esta publicación. Se transformó luego en la obra más famosa de la historieta argentina, de reconocimiento mundial. A partir de este momento Oesterheld le otorgó a los dibujantes, la conciencia de género de “autor” en la historieta.
Desde entonces políticamente cambia el panorama y el tratamiento de las historietas, de una visión imperialista del comic norteamericano (y la visión colonialista de los europeos) se pasa a un planteo nacional y cotidiano a todo lo nuestro (ciudad y los barrios de Buenos Aires a modo de ejemplo).
También es bueno recordar publicaciones como Rico Tipo, Tía Vicenta, Satiricón, Escorpio, Tip Bis, Hortensia, Mengano, Humor registrado y Fierro por nombrar algunas de corte nacional y en lo local Undergroun sin D, Bla, Pararizas, Antídoto, Estanislao, Alcatraz, Tren y Chanfesinos, en Rosario Risario, Tinta y Anita negra.
Los suplementos “La página de Humor”, “Komicase” de EL Litoral, entre otros también fueron espacios de trascendencia para el género.
Todas estas publicaciones junto a otras forman parte de la industria de la historieta. En su buena época tuvo un enorme desarrollo, la editorial Columba tiraba 1.200.000 ejemplares por mes (El Tony, D`Artagnan, Intervalo y Fantasía) tenía un reading de 4 a 7 lectores.
Hoy 85% del mercado francés de libros, es ocupado por el “Manga” (comic japonés) y en nuestro país similar o peor. Debemos comprender, en su justa medida (analizándolo en términos económicos, además de los culturales) este fenómeno de vaciamiento de la industria Argentina y expansión de los productos orientales, como pasa con otras industrias nacionales (juguetes, calzados etc.).
Como conclusión, tampoco la historieta se puede oponer a la globalización, lo inteligente es incentivar la producción y creatividad local, en industrias culturales, si no vamos a ver a nuestros hijos comiendo arroz de soja con palitos y sin trabajo.
Circulo de Dibujantes Santafesinos






