El Fondo Nacional de las Artes dio a conocer los ganadores de su tradicional certamen Régimen de Fomento a la Producción Literaria correspondiente al año 2005 en los distintos géneros concursados. En el Género Cuento, el Primer Premio fue otorgado a Enrique Manuel Abondio Butti por su obra "La daga latente" ("9 cuentos casi policiales"). El Segundo Premio correspondió a Mónica Judti Ratinoff y Tercer Premio a Osvaldo Aguirre. Se otorgaron menciones a Sebastián Miguel Ponce y Sergio Hernán Gaiteri y actuaron como jurados Josefina Delgado, Vicente Battista y Raúl Brasca. En el Género Novela, el Primer Premio correspondió a "Posternak", de Liliana Graciela Aleman; el Segundo Premio a Gabriel Roberto Bellomo y el Tercer Premio a Carlos Pereiro. En este caso también se otorgaron menciones a María Mercedes Díaz Araujo, María Inés Krimer y Santiago G. Stura. El jurado fue integrado por Ana María Shúa, Guillermo Saccomano y Guillermo Martínez. En el Género Poesía el Primer Premio fue otorgado a "Museo de varias artes", de Juan Carlos Moisés; el Segundo Premio a Paulina Silvia Vinderman y el Tercer Premio a Laura Marta Pratto. Las menciones fueron para Lucio César Greco, María de la Paz Garberoglio y María Teresa Andruetto. Fueron jurados Alicia Genovese, Irene Gruss y Guillermo Saavedra. En el Género Ensayo, el Primer Premio se otorgó a "Surgimiento y consolidación de la crítica cinematográfica en la prensa argentina" (1896-1920), de Leonardo Ariel Ramón Maldonado. El Segundo Premio fue para Nora Domínguez y el Tercero para Susana Rosano. Se dieron menciones a Rogelio Demarchi, Félix Almuri, Griselda Barale y Eduardo Salama. Los jurados fueron Silvia Bleichmar, Martin Kohan y Enrique Foffani. El premio consiste en diploma y la suma de $ 10.000 para el Primer Premio; $ 7.000 para el Segundo y $ 5.000 para el Tercero, en cada uno de los géneros. Los comienzos Enrique M. Butti es prosecretario de Redacción del diario El Litoral y encargado de las páginas editoriales y Artes & Letras. Llegó al periodismo de la mano de la literatura. "Aunque empecé a escribir de chico, tenía el sano proyecto de no publicar antes de los treinta años, y superé esa barrera -sostuvo en cierta ocasión-. Mi primer texto que apareció en letras de molde fue un cuento y en El Litoral, en el suplemento que dirigía José Rafael López Rosas. Cuando salió el diario, en una mezcla de vanidad y arrepentimiento, junté todos mis ahorros y empecé a comprar un diario atrás de otro, en distintos lugares porque me daba vergüenza comprar cien diarios en el mismo kiosco. "Después me puse a comparar los distintos ejemplares y a suponer que los leían cien lectores diferentes. Algunos de esos lectores eran personas conocidas y otras desconocidas, y descubrí la mala leche con que leían varios que decían ser mis amigos, y aprendí que en cambio había algunos lectores como la gente escondidos en el anonimato. Fue la segunda gran lección literaria de mi vida: uno no tiene que escribir para quien quiere, admira o adula, sino para un lector desconocido".




