Familiares y amigos de Maximiliano Palmieri marcharon esta mañana desde la Plaza del Soldado hasta la sede de Tribunales, en reclamo por la muerte del muchacho de 23 años, ocurrida hace hoy seis meses. Ante la movilización, la secretaria de juzgado Silvia Raquel Bría, de la quinta nominación en lo Penal Correccional (a cargo de Eduardo Andrés Pocoví) citó a los familiares a reunirse. Al encuentro ingresaron desde la movilización los padres del joven, José Palmieri y Miriam Souza, Sara Franco (familiar) y Flavia, la hermana de Maxi, quien iba en la moto con él y quedó con graves secuelas a consecuencia del accidente.
“El accidente fue el 8 de marzo, aproximadamente entre las tres y media y las cuatro de la mañana, del sábado. Ellos circulaban en moto: venía mi hija Flavia atrás y mi hijo Maxi manejando. Estaban en el carribar, cruzaron Dorrego para ir a un pub que está sobre Ituzaingó; cruzaron en verde, porque tengo los testigos, está todo en manos del juez; quien atiende la causa es el doctor Pocoví”, relató a El Litoral el padre del fallecido.
—¿Quién es la persona que los chocó?
—Diego Matías Álvarez, de aproximadamente 33 años. Él venía corriendo picadas con otro auto, que hasta ahora no podemos saber quién es. Aparentemente es un Fiat Uno blanco (él venía en un 307).
Arrastró la moto desde Dorrego hasta Vélez Sarsfield, y ahí paró porque la moto se incrustó abajo: si no para mí no paraba. Inclusive iba con tres o cuatro personas más arriba del auto, que las hizo bajar e irse: nosotros las tenemos todas identificadas y están todas en Tribunales, con nombre, apellido, dirección, documento; ya fueron a declarar también. Porque él declara que iba con un amigo nomás.
Mientras tanto sobrevivimos como podemos: ella vivía con su hermano, Flavia tiene tres chiquitos: las mellizas de cinco y el varón de ocho. Su hermano era como el padre de las nenas. Yo alquilé una casa para dejarle a mi hija; como ella no tenía recursos económicos, trabajaba de moza, atendía quioscos... ¿con los tres hijos a dónde va a salir? Entonces la ayudábamos un poco. Como mis padres viven al lado, le cedí la casa y vivía con su hermano.
—¿Cómo está Flavia?
—Como puede, con una parálisis del lado derecho: tiene problemas en la vista, no escucha de ese oído, tiene problemas en el habla, en sus manos; y lo más grave es la pierna, que estuvo a punto de ser amputada, se salvó pero ahora tenemos unos problemas, está hinchada, la tibia y el peroné no soldaron, siguen fisurados. Hay que hacerle una nueva cirugía con un sistema de clavos y ganchos distintos, que son costosos. Estamos viendo si la podemos hacer operar particularmente, porque lamentablemente el hospital no tiene los recursos.
Hoy se cumplen seis meses de la tragedia, en que destruyeron mi vida. Que la gente no se olvide, es fundamental: por eso estamos acá, pacíficamente, pidiendo justicia en Tribunales; y en la Municipalidad pidiendo que los días pico como viernes y sábado (que saben que la gente sale, es un loquero la ciudad) hagan más controles. Porque si hubiera habido controles esto no habría pasado. Este muchacho venía desde San Martín cortando semáforos, a una velocidad (está comprobado) de más de cien kilómetros: si vos arrancás verde es muy probable que a los 500 metros los empecés a cruzar en rojo.
Dolor de una familia
“Esta marcha es para que no haya más padre como yo, que hayan perdido a un hijo”, sostuvo Palmieri ante las cámaras. Y agregó: “Sé que no va a salir rápido, pero no quiero que tampoco se pierdan expedientes, o se demore. Pido justicia: porque yo tengo las pruebas de que mi hijo cruzó el semáforo en verde, y están las pruebas y los peritajes del auto donde se comprueba que venía a más de cien kilómetros”.
Sobre la situación del acusado, Miriam Souza, madre de Maxi, afirmó: “Quisiera que no esté en libertad. Que estuviera mi hijo en libertad, no tres metros bajo tierra. Era un chico trabajador, excelente persona”.
Finalmente, con notoria dificultad para expresarse pero mucha claridad en sus sentimientos, Flavia relató su vivencia: “Yo quedé en silla de ruedas, con la mitad del cuerpo paralizada, y sordera de un oído. Perdí a mi hermano, a quien adoraba. Salíamos a todos lados juntos.
Ocurrió lo que nadie esperaba. Yo me enteré de esto hace tres meses, ya que estuve internada muy grave, en coma. Estuve tres meses en el Cullen, tratando de salir adelante. Y acá estoy, con muchas secuelas, y ahora que puedo vengo a reclamar justicia y que esto no quede acá. Porque hay una familia de por medio, hay una hermana y están los sobrinos que lo extrañan”.






