Mariano Dicosimo
(Psicólogo y músico santafesino)
La figura del árbitro nació con la invención misma del fútbol. En los comienzos, el árbitro eran los propios jugadores quienes apelando a la caballerosidad y sentido común decidían ellos mismos los destinos arbitrales del juego (como se hace hoy en el campito).
Con el tiempo, la competitividad y el aumento de la importancia del resultado hizo necesario encarnar dicha figura en la persona de alguien “neutral”. Se buscaba para ello a personas de intachable reputación en la sociedad, verdaderas eminencias de la ética barrial. La cuestión del árbitro era por entonces de mucha importancia.
Al principio y hasta no hace mucho, carecían de una buena preparación física y dirigían los partidos desde muy lejos, lo que ocasionaba verdaderos problemas. Pero las cosas cambiaron: hoy se entrenan al mismo nivel que los futbolistas profesionales, siguen las jugadas desde mucho más cerca y ensayan técnicas visuales de todo tipo a los fines de agudizar al máximo su “arte”. También hay escuelas que bajan líneas a los fines de unificar criterios y reducir las controversias. Nadie puede negar que con el correr del tiempo los árbitros se han esforzado por superarse.
Pero ¿sucedió lo mismo con los futbolistas? Antes jugaban los “once mejores de un barrio o club contra los once mejores del otro”, buscaban ganar permanentemente, se jugaba con 5 delanteros y había 4 o 5 cracks por equipo. Hoy son atletas, sólo saben correr y cuando aparece alguien que se anima a gambetear es un héroe nacional y todos tratan de pegarle la mayor cantidad de patadas posibles. Pero los responsables de “protegerlos” resulta que son los árbitros.
Se defiende con 8, se ataca con 1 y los 2 restantes son para “tener la pelota”. Se juega a “no dejar jugar”. El futbolista, a diferencia de los árbitros, juega peor que antes, involucionó en su esencia.
¿Que tendrían que decir los árbitros de que el Mundial 2010 tiene el peor promedio de gol de la historia de los Mundiales? ¿Qué pensarán los árbitros de que 28 de las 32 selecciones que disputan un Mundial solo salen a correr y defenderse? ¿Es culpa de los árbitros que los jugadores estén todo el tiempo simulando faltas, penales y codazos inexistentes para tratar de engañarlos y beneficiarse así del error de un árbitro?
Según la FIFA, en este Mundial los árbitros aciertan en 9 de cada 10 fallos sobre jugadas de offside dudosas. Si Messi tendría el 90% de efectividad en sus remates al arco, ya hubiera convertido 13 goles en 4 partidos. Si Demichelis hubiera resuelto correctamente el 90% de las pelotas que le tocó rechazar, Argentina tendría la vaya invicta. ¿Quiénes son entonces los que tienen mayor incidencia en el resultado de un partido?
¿Qué tuvo que ver el árbitro con la siesta que se durmieron los centrales ingleses en el primer gol Alemán? ¿Y con el regalito de Osorio a Higuaín? ¿No será que Inglaterra y México se vuelven a su casa porque no jugaron a nada desde que empezó el Mundial? ¿No será que Argentina y Alemania son de los pocos equipos que a lo largo de su historia siempre han salido a jugar los partidos pensando en el arco de enfrente? ¿No hubiera Argentina tenido más posibilidades de ganar la final del ‘90 si en vez de salir a esperar los penales salvadores del Goico se hubiera preocupado un poquito por atacar, teniendo en la cancha al mejor jugador del mundo de su lado?
El fútbol está en decadencia justamente por ser cada vez un deporte más físico, más medido, más estudiado, más científico, más mezquino. Con la incorporación de la tecnología se terminaría de aniquilar acaso la única cuota de espontaneidad que le queda al Fútbol: la decisión de un árbitro.






