Las ferias fueron mucho más que lugares de intercambio comercial al aire libre. Ofrecían un espacio de interacción social. A lo largo de varias cuadras se disponían cientos de puestos, atendidos por familias. Entre ellas, Carlitos recuerda con afecto “a los Pignata, a los Porco y a los Danessi, que vendían un camión de verduras por día”.




