Cientos de miles de colombianos se volcaron este lunes a las calles de su país y de más de 130 ciudades del mundo para rechazar el accionar de las FARC y pedir por la liberación de los rehenes, en una manifestación que oficialismo y oposición buscaron capitalizar.
La multitudinaria marcha que en Bogotá sumó a un millón de personas -según estimaciones periodísticas- comenzó durante la mañana en el Parque Nacional y llegó por la tarde a la Plaza de Bolívar, informaron las agencias Ansa, DPA, ABN y los diarios El Espectador y El Tiempo.
Los manifestantes desfilaron por las calles capitalinas -en una movilización sin precedentes en la histórica cívica del país- con pancartas en las que se leían frases como "No más Farc", "No más secuestros", "No más muertes" y "No más terrorismo", según la crónica del diario El Espectador.
Edificios y balcones se adornaron con banderas blancas y colombianas, las mismas que portaban los manifestantes, mientras que numerosos comercios, empresas y oficinas comunales, cerraron las puertas poco antes del mediodía para permitir que sus empleados se sumaran a las caminatas.
Las marchas, que también aglutinaron a colombianos en por lo menos 130 ciudades de América, Europa, Asia y Oceanía, se convirtieron en un claro rechazo a la violencia que sacude al país desde hace más de 40 años pero al mismo tiempo en una mezcla de posturas en torno al conflicto armado.
El gobierno de Alvaro Uribe y la oposición política y de sectores críticos al oficialismo buscaron capitalizar en su favor el peso de la multitudinaria convocatoria.
Las movilizaciones se producen dos días después de que las FARC anunciaron la liberación unilateral de otros tres rehenes, los dirigentes políticos Gloria Polanco de Losada, Luis Eladio Pérez y Orlando Beltrán Cuéllar.
El gobierno de Colombia había anticipado su apoyo a la marcha y, a pesar de que aseguró que se mantendría al margen, el presidente Uribe se manifestó en favor de la misma desde la localidad de Valledupar, mientras que varios de sus ministros también salieron a las calles de Bogotá.
"Colombia, lo que pasa con nosotros es que te queremos totalmente", dijo Uribe en una breve aparición en la que remarcó que se debe actuar "con firmeza para derrotar a los criminales".
El mandatario, visiblemente entusiasmado por la magnitud de la marcha, agradeció a los participantes de las movilizaciones y prometió mantenerse "firme hasta que los criminales entiendan que el suelo de Colombia jamás volverá a recibirlos", en clara referencia a los grupos guerrilleros.
El canciller vistió una camiseta blanca con el lema "Colombia soy yo" y "No más FARC", con la cual instó "a todos los colombianos para que se vinculen a estas marchas y se manifiesten espontáneamente, para que los terroristas escuchen este clamor de todos los colombianos que queremos vivir en paz".
Unas 60.000 personas pudieron congregarse en la Plaza de Bolívar, donde se entonó el himno nacional y se escucharon cánticos por la paz, en una escena seguida por los medios de comunicación en la que resaltaban 770 sillas vacías, una por cada secuestrado en poder de las FARC.
Por diferencia horaria, los colombianos residentes en Australia, junto a los que viven en los países asiáticos como China y Japón, fueron los primeros en salir a manifestar, a los que se sumaron los de Roma, Paris, Madrid Londres, Nueva York y Buenos Aires, entre más de un centenar de ciudades.
La Iglesia Católica se sumó con un comunicado de la Conferencia Episcopal en el que invitaba "a todos los colombianos a unirse a la movilización nacional del próximo 4 de febrero" para "expresar en ella, de manera pacífica, su rechazo total al secuestro, y su anhelo de paz y reconciliación".
El izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA) concretó su propia marcha en la Plaza Bolívar, horas antes de la llegada de las primeras columnas bajo el lema "Por el acuerdo humanitario: no a la guerra, no al secuestro", manifestación a la que asistieron junto a gremios sindicales.
Al margen de ambas marchas, los familiares de los secuestrados que siguen en manos de las Farc se reunieron en la iglesia bogotana del Voto Nacional en vez de asistir a la protesta por temor a represalias de la guerrilla contra los rehenes.
Astrid Bentancourt, hermana de Ingrid, la ex candidata presidencial colombiana secuestrada por las Farc, acusó este lunes al presidente Uribe, de "manipular las marchas" convocadas para en diversas partes del mundo y presentarlas como que son contra las Farc.
La hermana de Ingrid señaló a Uribe como responsable de "atizar la rabia, la cólera de los colombianos, sin proponer ninguna solución" y de querer justificar el recurso de la fuerza y la intervención armada y no del diálogo.
El origen de la manifestación se debió a la idea de un ingeniero civil de 33 años, Oscar Morales, quien propuso en la red social Facebook, en Internet, una protesta en contra de las FARC, propuesta que rápidamente se difundió por Colombia y el mundo.
Según la Fundación País Libre, en Colombia están secuestradas actualmente unas 3.200 personas, 770 de ellas en manos de las FARC, 400 del ELN, 250 de los paramilitares y los demás de bandas de delincuentes comunes.
Fuente : Télam






