Por José Luis Pagés
En el Cementerio Parque de nuestra ciudad, familiares, amigos y vecinos, dieron el último adiós a Sandra Noemí Vergara, este jueves por la mañana.
Eso ocurrió 24 horas después del asesinato de la mujer que atendía un local comercial del barrio Barranquitas _vecinal Mariano Comas_, en jurisdicción de la seccional 6a. de policía.
En tanto se pudo saber que los investigadores andan tras los pasos del matador, un individuo que logró desaparecer no sin antes sembrar de pruebas la escena del crimen.
En un primer momento el cuadro hizo pensar en un homicidio en ocasión de robo, pero no se descartarían otras hipótesis.
Uno de los familiares dijo este jueves que, conociendo a Sandra como él la conocía, cree que ella murió al resistir un intento de violación.
La ferocidad del asesino, el número de puñaladas y otros detalles escabrosos permiten conjeturar que ciertamente fue en esas circunstancias que Sandra pereció bajo una lluvia de puñaladas.
De todos modos, conviene recordar que otras víctimas de homicidio han sido agredidas con idéntica ferocidad por ladrones que quisieron sacarlas del medio o acallarlas para siempre.
Cuál fue el objetivo perseguido por el agresor no es claro todavía, pero evidencias y testimonios recogidos por la policía lo estarían culpando y señalando, por su nombre y apellido.
Vestigios
El miércoles, minutos después que un comerciante descubriera que su vecina Sandra había sido bestialmente asesinada en el local de Francia y Mariano Comas, los agentes de la URI apresaron a cuatro albañiles.
Los pesquisas que hallaron un rastro que unía el sitio donde yacía la víctima con dos casas, una de Mariano Comas al 3100 y otra de la misma calle al 3000, también descubrieron prendas y calzados cuyos talles y números no responderían a la medidas de los detenidos.
Los apresados en un primer momento fueron dos albañiles de 43 y 41 años de edad, también los ayudantes de éstos, un joven de unos 18 años y presuntamente, un peoncito, menor de edad, corrieron idéntica suerte.
Los capturados por los policías que _en presencia de la autoridad judicial_, allanaron las viviendas que estaban refaccionando siguen bajo sospecha, pero ahora parece que el autor material del horrendo asesinato no figura entre ellos.
Aparentemente pruebas y testimonios obtenidos en el marco de los procedimientos ordenados por el juez Jorge Patrizzi, pusieron en la mira a un individuo joven, de unos 18 años, quien no sería un desconocido para los albañiles y sus ayudantes.
El asesino que huyó del lugar del crimen _dejando a la víctima con un cuchillo clavado en el cráneo_, no sólo dejó un rastro de sangre a lo largo de la calle.
Los agentes de la URI también encontraron otras huellas reveladoras del paso del matador en el baño de la obra de Mariano Comas al 3100 y luego, en los techos de la otra vivienda, ubicada en Mariano Comas al 3000.
En el primero de los sitios mencionados aparecieron las zapatillas cuyas suelas mostraban manchas de sangre y en el segundo, una toalla, también ensangrentada.
Ahora, quién es y dónde está el culpable de tan bárbaro crimen y si el hombre actuó solo o con la complicidad de otras personas, son algunas de las muchas, inquietantes preguntas que reclaman rápida respuesta. La policía trabaja en la calle a la vez que avanza en la redacción del informe que oportunamente elevará a la Justicia.






