El gobierno libanés pidió hoy un ``alto el fuego inmediato y el final de la agresión israelí'', anunció el ministro de Información Ghazi Aridi, quien ha hecho hincapié en el fracaso de los esfuerzos diplomáticos de Líbano para detener la ofensiva israelí. ``La principal petición de Líbano es un alto el fuego total e inmediato, y la detención de esta flagrante agresión israelí. Aún no ha habido resultados, y la agresión israelí continúa'', declaró Aridi ante la prensa. El ejército israelí impuso un cerco total por tierra, mar y aire contra Líbano y bombardeó decenas de blancos estratégicos hoy, entre ellos el aeropuerto de Beirut, para presionar al máximo al gobierno de este país y al movimiento integrista Hezbolá, que secuestró la víspera dos soldados del Estado hebreo. Gran ofensiva terrestre Se trata de la gran primera ofensiva terrestre y aérea del Estado hebreo desde que se retiró del sur del Líbano en el año 2000. Hasta ahora, ocho soldados israelíes murieron y en el territorio libanés, las autoridades calculan que al menos 47 personas, entre ellas diez niños, perdieron la vida desde ayer. El plan del gobierno israelí es aumentar la presión sobre el ejecutivo libanés para que ``se haga cargo de la región sur de Líbano, controlada hasta ahora por Hezbolá''. Anoche, después de que el primer ministro Ehud Olmert autorizara el inicio de las represalias contra Líbano, la ofensiva llegó a Beirut. Aviones israelíes bombardearon varias pistas del aeropuerto internacional Rafic Hariri de la capital libanesa, que está cerrado. Según portavoces militares, el aeropuerto ``servía para el transporte de armas para Hezbolá'' y fue bombardeado porque el gobierno libanés se niega a poner fin a este tráfico de armamento. ``Se trata de hacer entender al gobierno libanés, en plena temporada turística, el precio que tendrá que pagar por negarse a desarmar a Hezbolá'', según la radio militar israelí. Fundamentalmente, los bombardeos se dirigieron a objetivos del sur del Líbano, donde Hezbolá almacena ``grandes cantidades de armas y municiones, como por ejemplo los cohetes que lanza contra el territorio israelí'', explicaron portavoces militares. Televisora atacada Además, Israel ha bombardeado con misiles la sede de la cadena de televisión Al Manar, controlada por Hezbolá, numerosos puentes y otras infraestructuras. Este mediodía, barcos de la marina israelí penetraron en las aguas territoriales libanesas e impidieron el acceso y la salida de los puertos, usados, según el Estado hebreo, para ``la entrada de armas y terroristas''. El Hezbolá respondió lanzando decenas de morteros Katiusha contra las ciudades del norte de Israel, donde los habitantes se encuentran desde ayer confinados en los refugios especiales para ataques. Esta mañana, una israelí murió en la localidad fronteriza de Nahariya cuando un cohete de tipo Katiusha cayó en su casa. ``Israel tiene que reaccionar con fuerza a este ataque de Hezbolá y es lo que haremos. La comunidad internacional comprende que Israel responda de forma firme contra objetivos enemigos como Hezbolá'', declaró Olmert. El Estado hebreo considera al Ejecutivo de Beirut responsable indirecto del secuestro de dos soldados y aseguró que no los intercambiará por presos como exige Hezbolá. Reacción internacional Las reacciones de la comunidad internacional ante este ataque fueron diversas. Mientras Estados Unidos reconoció el derecho de Israel a defenderse, Francia y Moscú condenaron los bombardeos israelíes. ``Hay dos organizaciones terroristas que no reconocen el Estado de Israel y le han declarado la guerra: Hamas y Hezbolá. Ambos están basados en zonas de las que Israel se retiró: Gaza y el sur del Líbano, ambos secuestraron soldados y ambos tienen líderes que fomentan el odio contra Israel'', explicó el diario Yediot Aharanot en un editorial. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, afirmó hoy en Alemania que Israel ``tiene derecho a defenderse'', pero le pidió que no tome ninguna medida que pueda minar al gobierno libanés. Paralelamente a su ofensiva militar en Líbano, Israel continúa una operación militar en Gaza, donde tres grupos armados tienen secuestrado a otro soldado del Estado hebreo desde el 25 de junio. En las últimas horas, la sede en Gaza del Ministerio de Relaciones Exteriores fue bombardeada. Desde hace una semana, más de 70 palestinos murieron en esta ofensiva. Al mismo tiempo, Mohammed Deif, líder de las brigadas Ezzedin Al Qassam, brazo armado de Hamas, que resultó herido grave ayer en un bombardeo en Gaza destinado a liquidarlo, está fuera de peligro y no quedará paralítico, declararon fuentes médicas. Misión de la ONU En tanto, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, anunció hoy el envío a Medio Oriente de una delegación de alto nivel para tratar de ``desactivar'' la escalada de la violencia que afecta a la región. Por su parte, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, advirtió que podría estallar una ``guerra regional'' en Medio Oriente. Abas afirmó que ``el incremento de las operaciones militares en Líbano hace temer una guerra regional que alejará las posibilidades de paz, estabilidad y seguridad en Medio Oriente''.




