El millonario mexicano Carlos Slim, considerado por algunas publicaciones especializadas como el hombre más rico del mundo, ha logrado reinventarse como uno de los filántropos más importantes de Latinoamérica, al compartir con los necesitados de la región una parte de su inmensa fortuna.
Hijo de inmigrantes libaneses, Slim, que a los 25 años fundó su primera empresa, se destapó este año como un benefactor de varias causas sociales, después de que situaran el valor de su patrimonio empresarial por encima del que posee el estadounidense Bill Gates, propietario de Microsoft.
Nacido en 1940, Slim ha logrado acumular un gran capital en pocos años y su riqueza se consolidó en 1990, cuando adquirió el 20 por ciento de la privatizada Telmex, operación que se conoció como "la venta del siglo".
En México, los tentáculos de su impero cubren una infinidad de ámbitos, que van desde las telecomunicaciones hasta el sector financiero.
Slim niega que las actividades altruistas sean para mejorar su imagen e insiste en que se debe combatir la pobreza no sólo por motivos humanitarios, sino porque las empresas son más rentables cuando se eleva el poder adquisitivo de las personas.
En el distrito Federal
Este magnate desde su infancia tiene un fuerte cariño y arraigo por las calles del centro histórico de Ciudad de México, debido a que en esa zona se encontraba la empresa familiar de su padre. Por eso creó una fundación para la rehabilitación de sus calles.
A finales de junio, Slim se alió con la fundación del ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton y con el magnate canadiense de las minas Frank Giustra para luchar contra la pobreza en América Latina.
En ese entonces, los tres presentaron la llamada Iniciativa para el Desarrollo Sostenible Clinton Giustra, que cuenta, además, con el respaldo de varias empresas mineras y de recursos naturales.
El hombre de negocios mexicano, que posee con una fortuna de 59.000 millones de dólares, según la revista Fortune, se comprometió a aportar 100 millones de dólares a esa iniciativa, que se centrará en América Latina.
Empezará con Colombia, México y Perú, pero la iniciativa también incluye países fuera de esa región.
Clinton se deshizo en ese entonces en elogios hacia Slim, quien es padre de seis hijos, al que calificó como "el mayor filántropo del mundo", por la labor que está haciendo en el campo de la salud y la educación en su país.
El mexicano, propietario de Teléfonos de México, Grupo Financiero Ibursa, Grupo Carso y América Móvil, esta última la cuarta empresa privada más grande de Latinoamérica, ha ido conformando una amplia red de filantropía y beneficencia.
Hoy presentó el Instituto Carso de la Salud, un plan de ayuda sanitaria para América Latina con un fondo inicial de 500 millones de dólares, como lo había prometido a principios de agosto pasado.
Este año anunció, asimismo, la donación de 250.000 computadoras a escuelas y bibliotecas públicas y la instalación de Casas Telmex de cultura en zonas marginales del país, con una inversión de 70 millones de dólares para impulsar la educación digital.
Según Slim, en 2008 podría llegar a un millón de computadoras donadas y este proyecto se extendería a varios países de Centroamérica.
En junio, se dio a conocer que el millonario latinoamericano construirá en un lugar no revelado del norte de la capital mexicana un nuevo Museo Soumaya que albergará la colección de Grupo Carso, la cual supera las 60.000 obras de arte, y estará listo en 2010.
Los esfuerzos filantrópicos de Slim, quien asegura que su fortuna es la misma de hace 10 años pero más valorada por los mercados, se concentran en las fundaciones Carso y Telmex.
Juan David Leal (EFE)





