Tras dar la bienvenida a los presentes y agradecer el acompañamiento en un acontecimiento tan especial, una de las Directoras de El Litoral, María del Carmen Caputto, fue la encargada de realizar el discurso de apertura de la reunión.
Allí, aseguró que al conmemorar la permanencia del diario, “lo hacemos convencidos de que las inquietudes esenciales que inspiraron la fundación de El Litoral, siguen vigentes, a pesar del tiempo transcurrido.
“Hoy como ayer, creemos en la misma premisa que el diario sustentó desde sus inicios: que el progreso está estrechamente ligado a una educación pública eficiente.
“Seguimos convencidos de que la escuela pública mayoritaria y actualizada es la vía mas directa para construir una sociedad democrática y próspera.
Al igual que entonces, trabajamos para lograr una solución definitiva a las condiciones de pobreza que viven muchos en nuestra región, por falta de trabajo y capacitación”.
“Desde el punto de vista periodístico, El Litoral fue la continuidad del Diario La Palabra, donde mi abuelo, Don Salvador Caputto, trabajó y se destacó con una pluma notable”, recordó María del Carmen Caputto.
“Don Salvador, así lo llamaban, a secas, había sido un joven apasionado, un militante anarquista en el fulgor del Siglo XX.
“Un ciudadano que más tarde serenó sus ánimos pero no sus ideales embanderados en los postulados del liberalismo democrático.
“Hoy nos es difícil comprender cómo en 1918 un grupo de amigos, mayores que él, apoyó económicamente la audacia de este hombre de 32 años, decidido a fundar un diario, con el fin de abrir un espacio de opinión e informar. Aventura a la que se unió, dos años más tarde en las tareas administrativas, Don Pedro Vittori”.
“Cuando apareció por primera vez El Litoral, Santa Fe era una ciudad de escaso desarrollo. Sólo tenía 77.000 habitantes, aunque ya contaba con tres diarios bien escritos: Nueva Epoca, Santa Fe y El Imparcial.
“Había finalizado la I Guerra Mundial y el mundo estaba convulsionado.
La Argentina había conocido cierta prosperidad. Pero en esos momentos padecía una crisis económica profunda. El país no parecía en condiciones de incorporar a la vida productiva el enorme contingente de inmigrantes que había llegado huyendo de la guerra y el hambre.
“El Litoral nació en una humilde casona de la calle San Martín entre Corrientes y Juan de Garay. Ese fue el inicio de una tarea modesta, de un diario de apenas dos páginas”.
“Cuando todos miraban a Europa y al orden nacional, nuestro diario, con sus firmes convicciones optó por centrar la atención en la ciudad y en el desarrollo de la región.
“Desde el principio fue un diario que no hizo concesiones con el poder prepotente, denunciando abusos y privilegios.
“Su línea editorial siempre reconoció el rol del Estado en la educación, la salud y la seguridad. Defendió el desarrollo regional, las libertades civiles y políticas e insistió en los beneficios de generar una cultura del trabajo.
“Y, también supo compartir con sus lectores los momentos de desaliento.
“Estos fueron los inicios del largo camino que hoy conmemoramos.
“Compartiendo la historia del país, el diario vivió etapas cíclicas de bienestar y sucesivas crisis. No obstante esos vaivenes, el diario siempre se afianzó en el impulso que generaba una sociedad santafesina inquieta.
“Y hoy hemos llegado a los noventa años. La confianza de nuestros lectores es nuestro capital mas importante. Esto que parece tan sencillo, fue lo que se conquistó diariamente a través de noventa años.
“Mi generación ha transitado sólo un tramo de este camino. Nuestro deseo es que en el futuro quienes ocupen este lugar sepan interpretar las lecciones que nos dejaron nuestros fundadores y maestros.
“Por este legado que hemos recibido, quiero también rendir un homenaje emotivo y un reconocimiento profundo a quienes dirigieron el diario durante largos años, con sensatez y dedicación, especialmente a mi padre, Riobó Caputto y a Enzo Vittori.
“Ellos, junto a todos los periodistas y trabajadores, se comprometieron con la misión de mantener la línea de un periodismo independiente, informando y opinando con rigor y veracidad.
“Finalmente, vuelvo a agradecerles a ustedes que estén compartiendo con nosotros esta alegría. Muchas gracias”.






