La asociación civil Dignidad y Vida Sana está conformada por 110 personas que trabajan en la Planta Clasificadora de Residuos Sólidos. Allí, en tres turnos rotativos, seleccionan la basura y la clasifican en vidrios, cartones, papeles, plásticos y metales, para su posterior venta y reciclado. De esta manera, reducen la cantidad de residuos del relleno sanitario; cuidan el medio ambiente al disminuir la fabricación de los materiales, con el consiguiente ahorro de energía y materias primas; y reciben un incentivo económico por su tarea.
Pero todo este trabajo es realizado en condiciones que no tienen en cuenta ni a los riesgos laborales ni a su salud. “Fue precisamente la situación con la que nos encontramos la que determinó crear un proyecto que atienda las necesidades primordiales de la planta, principalmente la vida de cada una de las personas que trabajan allí. La falta de higiene y de buenas prácticas saludables por parte de los operararios fue lo que nos incentivó a generar este primer proyecto”, explicó Marcelo Cappi de la Fundación Hábitat & Desarrollo.
Cuidar la salud
“Se tratan de cambios culturales que no son tan fáciles de lograr. La gente no disponía de ningún elemento de protección personal para realizar su trabajo en condiciones más o menos seguras porque a la asociación le resulta imposible, presupuestariamente, cubrir todos estos aspectos”, señaló Juan Carlos Doldan, quien trabajó junto a Cappi en el diseño de un programa de fortalecimiento institucional para la planta.
A través del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se aprobaron tres proyectos que apuntaron a la capacitación, la compra de elementos de protección personal y ropa de trabajo, y el mantenimiento de máquinas.
En este marco, los 110 trabajadores recibieron guantes, lentes de protección, ropa y calzado adecuado y cascos. Asimismo recibieron recomendaciones para disminuir los riesgos de trabajo y cuidar su salud.
Tanto Cappi como Doldán remarcaron la necesidad de dar continuidad a este primer paso; de lo contrario, “todo lo hecho sería como una gota en el mar”. “Todo lo relacionado a higiene y seguridad en el trabajo debe constar de una capacitación permanente a fin de que no se convierta en un simple aprovisionamiento de equipamiento de seguridad”, concluyeron.





