Lino César Oviedo Silva, fallecido hoy en un accidente aéreo al norte de Asunción a los 69 años, fue uno de los protagonistas del golpe de Estado que derrocó al dictador Alfredo Stroessner el 3 de febrero de 1989, hace exactamente 24 años. Tras su paso por la candestinidad y por prisión, ahora se presentaba como candiato a las elecciones nacionales del próximo 21 de abril
Nacido el 23 de septiembre de 1943, Oviedo se formó como militar en Alemania. Con el grado de coronel del Ejército paraguayo, fue uno de los encargados de detener a Stroessner y participó en otras sublevaciones posteriores, aunque gustaba de calificarse como ‘golpista democrático‘.
En mayo de 1989 fue promovido a general de Brigada y en diciembre de 1991 a general de División. En ese período de tiempo ejerció primero la Jefatura de la I División de Caballería y luego la del I Cuerpo de Ejército, cargo que desempeñó hasta finales de 1993, año en que pasó a convertirse en comandante del Ejército.
El 22 de abril de 1996, y con el apoyo de mandos leales, se declaró en rebeldía contra el presidente Juan Carlos Wasmosy y se negó a acatar la orden de destitución como jefe del
Ejército, por lo que fue encarcelado durante 55 días, hasta agosto, cuando recuperó la libertad y decidió iniciar su carrera política.
Fundó un movimiento en el seno de la gubernamental Asociación Nacional Republicana (ANR, Partido Colorado), que estaba en el poder desde 1947, con Stroessner como el hombre fuerte del régimen. Ese movimiento se llamó Unión Nacional de Colorados Éticos (Unace), del cual fue precandidato presidencial para las elecciones de 1998.
Como consecuencia de las diferencias internas se enfrentó a José María Argaña y al presidente Juan Carlos Wasmosy, quien ordenó su detención el 3 de octubre de 1997 y la reclusión en la División de Infantería de Asunción, durante 30 días.
Oviedo pasó a la clandestinidad con destino desconocido y se entregó el 12 de diciembre de 1997, y aunque el arresto, que cumplió en la I División de Infantería, era inicialmente de 30 días, permaneció detenido en prisión preventiva por orden del Tribunal Militar Extraordinario formado a petición del presidente Wasmosy.
El 4 de febrero de 1998 el Tribunal Militar decretó prisión para Oviedo y el 9 de marzo fue condenado a diez años de prisión militar por ‘comisión de delitos contra el orden y la seguridad de las Fuerzas Armadas y por insubordinación‘, así como la ‘baja absoluta‘ del Ejército. Oviedo perdió todos los honores recogidos durante su carrera castrense.
Todos sus derechos cívicos y políticos fueron restituidos en 1998 y retomó entonces la carrera política hasta que a comienzos de 1999 se le acusó de haber participado como ideólogo del asesinato del vicepresidente José María Argaña, el 23 de marzo de 1999 y la muerte de 7 estudiantes en las revueltas populares que siguieron a ese hecho.
En el 2002 se separó del Partido Colorado y fundó un nuevo partido político al que denominó Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace), que registró en mayo de 2003 y con el que se presentaba como candidato a las elecciones nacionales del próximo 21 de abril.
Respecto del gobierno de Fernando Lugo, que en el 2008 acabó con 54 años de hegemonía de los ‘colorados‘, Oviedo tuvo siempre una posición ambigua. Primero reconoció la legitimidad de la victoria, llegó incluso a admitir la posibilidad de integrarse a la coalición de gobierno, aunque ponía sus condiciones.
Esa posición estuvo siempre matizada por algunas críticas y llegó a denunciar un ofrecimiento de cinco ministerios y 10 millones de dólares del entorno de Lugo para que se sumara a la experiencia del ex sacerdote católico.
Días antes del juicio político que destituyó a Lugo, en junio, Oviedo lo venía anticipando y exigiendo la renuncia del presidente, hecho que avaló a través de sus diputados y senadores en el Congreso.
DPA






