Otras creencias sobre el uso del casco sostienen, erróneamente, que afecta la visión, no permite escuchar bien los sonidos de la calle o provocan heridas en el cuello o médula espinal.
Por el contrario, datos científicos aseguran que la visión periférica es de entre 200º y 220º y los estándares de seguridad internacionales requieren que los cascos provean 210º de visión. Alrededor del 90% de los accidentes suceden dentro de un rango de 160º (la mayoría restante son choques por atrás), así que está claro que los cascos no afectan la visión periférica y no contribuyen a los choques.
En relación a los sonidos de la calle, los cascos reducen la sonoridad, pero no afectan la capacidad del motociclista de distinguir entre diferentes sonidos. La Universidad de California del Sur realizó 900 investigaciones profundas sobre accidentes con motos en el lugar del accidente y no detectó ningún caso en el que el motociclista no pudiera escuchar un sonido crucial del tránsito. Más aún, algunos estudios indican que los cascos son útiles para reducir el sonido del viento y proteger la audición.
Finalmente, investigaciones realizadas en Estados Unidos mostraron una mayor incidencia de lesiones severas en el cuello en aquellos motociclistas que no usan casco. Un estudio halló que los cascos reducen el número de heridas graves en la médula espinal.
Tampoco es cierto que “las motocicletas son un pequeño porcentaje de los vehículos registrados, por lo tanto los accidentes de motocicletas representan una minúscula carga para la sociedad”. En realidad, el índice de mortalidad por milla viajada es 16 veces mayor para los motociclistas que para los que viajan en auto, y el índice de heridos es 4 veces mayor.





