Por Ana María Bertolini El Apocalipsis sugiere que todos los mortales en posición de comprar o vender llevan en sí la marca del Diablo, el 666, lo que lejos de asustar, ha determinado a jóvenes contrayentes a elegir casarse este próximo 6 de junio (6/6), día de la Bestia, lo que junto al 6 del año, completa el estigma. Ya desde principio de año, las Oficinas del Registro Civil de la ciudades holandesas de Ultrecht, Nijmegen y Groningen, entre otras, se vieron desbordadas por la gran cantidad de solicitudes para contraer enlace ese día. La obsesión llegó a tal punto que, en Ultrecht, una pareja solicitó casarse el 06/06/06 a las 06/06, pedido que las autoridades rechazaron en parte: "El Registro recién abre a las 8 de la mañana", les explicaron. La actitud supone un abierto desafío a los designios del fin del mundo y una explícita proclama a favor de la sexualidad: sucede que el 6 es el número del hombre, porque Dios lo creó en el sexto día. Y como enseguida hizo a la mujer para que no estuviera solo, entonces, +qué mejor fecha que el 6 del 6 del 6 para irse a vivir juntos?, especulan los futuros contrayentes. En realidad, la teoría es que Dios creó al hombre en el sexto día y que el séptimo descansó, por eso el 666 es el número del hombre y de todo lo que es imperfecto, incluída la Bestia; en tanto que el 777 es el número de la completud. +Qué es lo que dice el Apocalipsis? En 130, 17 se advierte que "...nadie pudiese comprar o vender sino el que tuviera la marca, el nombre de la Bestia o el número de su nombre". Y seguidamente, en el versículo 18, Juan agrega: "Aquí está la sabiduría. El que tenga inteligencia calcule el número de la bestia, porque es número de hombre. Su número es seiscientos sesenta y seis". A partir de allí no sólo teólogos y comentaristas bíblicos han interpretado el número 666 como el símbolo del Diablo o del "anticristo", también la literatura y el cine popularizaron la imagen de un Satán encarnado. Películas como La Profecía, o La Maldición de Damian y La Muerte de Damian, lo muestran con el 666 tatuado en el cuerpo, en acuerdo con el texto bíblico donde se lee que los hijos de la Bestia llevan una señal en la frente o en la mano. En dos clásicos de la bibliografía apocalíptica - "Cuando el dinero falla" y "El nuevo sistema monetario" - su autora, Mary Stewart Relfe, relata su aventura tras la pista del anticristo, que le fue revelada por el código de barras de las latas de cerveza. Stewart siguió la pista del 666 en todo lo que pudiese sugerir un peligro apocalíptico para la humanidad: en las fechas de los conflictos bélicos; en las proporciones del planeta; en las equivalencias númericas de los nombres de diversos políticos. Pero, como el versículo 17 insiste en que nadie podrá comprar ni vender sin la marca de Satán, supuso que debería orientar sus pesquisas hacia el mundo de la economía. Y fue así cómo finalmente se encontró con el código de barras, un sistema de clasificación informática, impreso en todos los productos comerciales del mundo. Tales códigos, compuestos por barras y números, tienen una peculiaridad: al principio hay una barra doble, un poco más larga, que no tiene número debajo, como las demás; en el medio hay otra igual; y una tercera idéntica al final. Steward consiguió localizar la empresa que había diseñado el sistema y averiguó que cada una de esas barras dobles simboliza un 6, la clave sexagesimal que decodifica toda la información acumulada en el código. Es decir que en cada uno de esos códigos de barras impresos en los productos comerciales de la sociedad contemporánea, se oculta la secuencia 6, 6, 6. Dicho de otra manera: la clave 666, el número de la Bestia, controla la economía internacional. Pero ha surgido un problema: para muchos expertos, entre quienes se cuenta Hugth Schonfiel -autor de "El Nuevo Testamento Original"- el número escrito originalmente en el texto de Juan no era 666 sino 616. Esto se empezó a sospechar cuando en 1895, en Oxyrhynchus, Egipto, expertos británicos descubrieron entre 400.000 fragmentos de papiros un texto escrito en griego antiguo, que pertenece al siglo III y que sería la Revelación de Juan. Las evidencias fotográficas del fragmento señalan el número 616 en lugar de 666. "Los primeros cristianos usaban números para ocultar la identidad de personas a las que querían atacar: 616 se refería a Calígula", explicó David Parker, profesor de Paleografía y Crítica de los Textos del Nuevo Testamento en la Universidad de Birmingham. Calígula quería destruir el templo en Jerusalén y eregir allí su estatua para que adoraran al emperador, motivo por el cual los cristianos se habían juramentado matarlo. "Este es un ejemplo de gematria, donde los números se basan en los valores numéricos de las letras del nombre de las personas y fue usado por los cristianos de la iglesia primitiva para que de alguna manera se escondiese la identidad de la persona a la que atacaban", agregó. Ellen Aitken, profesor de Historia Cristiana de la Universidad McGill, Canadá, también sostuvo que "los expertos han discutido este aspecto por mucho tiempo y ahora todo apunta a que el número de la bestia original es el 616, que corresponde a Calígula". +De dónde surgió el 666? "Lo que pudo pasar fue que al tomar el nombre en griego de Nerón, obtenemos el 666; y además, este último número es opuesto al de la perfección, que es el 777", argumentó Aitken. Según parece, cuando Nerón comenzó su brutal persecución a los primeros cristianos, a los que responsabilizó del incendio de Roma, el segundo número del texto de Juan fue alterado para señalar que ese emperador, posterior a Calígula, era a esa hora el auténtico demonio, el anticristo. Sin duda, cuando el evangelista Juan escribía en la isla de Patmos sus revelaciones apocalípticas, no podía sospechar las intrincadas cábalas, las forzadas interpretaciones, las sorprendentes deducciones y las inesperadas adhesiones a que sería sometido su texto 2.000 años después. Como quiera que sea, mientras en Holanda los jóvenes ya reservan turno para casarse el próximo 06/06/06, en Manhatan se está preparando para ese día una manifestación apocalíptica de rechazo a "la Bestia". La manifestación se hará frente al edificio Thisman Boulding, que tiene en su techo un enorme 666, su número de identificación postal, que ilumina las noches de New York. (Télam)




