El decreto del Papa Benedicto XVI que busca autorizar la celebración de la misa en latín según el antiguo rito fue presentado a los obispos y será difundido ``dentro de pocos días'', anunció hoy El Vaticano.
La publicación de este decreto ("motu propio", documento que el Pontífice escribe por iniciativa propia y no como respuesta a una solicitud), destinado a poner fin al cisma de los católicos integristas adeptos del obispo francés Marcel Lefebvre, excomulgado por el Papa Juan Pablo II en 1988, ``está prevista de aquí a unos días, cuando el documento haya sido enviado a todos los obispos con la indicación de su entrada en vigencia'', precisó El Vaticano.
El texto estará acompañado ``de una larga carta personal del Santo Padre a los obispos''.
El abandono después del Concilio Vaticano II (1963-1965) de la misa en latín según el rito de San Pío V, fue una de las causas de la ruptura de los adeptos del obispo francés Marcel Lefebvre, excomulgado por el Papa Juan Pablo II en 1988.
Este documento papal es esperado desde hace tiempo y permitirá celebrar más libremente la misa de San Pío V, conocida como tridentina, y que se oficiaba antes de los cambios en la liturgia introducidos por el Concilio Vaticano II.
El Concilio Vaticano II introdujo el "Novus ordo missae", la nueva forma de celebrar la misa y que sustituyó a la realizada en latín, celebrada hasta 1969, introduciendo la posibilidad de oficiar la celebración en los diferentes idiomas.
También dispuso que el sacerdote oficiase mirando a los fieles. Hasta entonces el sacerdote celebraba de espalda a los fieles.
El miércoles en El Vaticano, el decreto, en el que Benedicto XVI trabajaba desde el año pasado, fue dado a conocer a algunos obispos y cardenales con los que el Papa acababa de entrevistarse, según el comunicado.
Los obispos franceses habían manifestado su inquietud cuando El Vaticano dio a conocer la voluntad del Papa de rehabilitar la misa celebrada según el rito antiguo.
A fines del año pasado, todos los cardenales señalaron a Benedicto XVI sus reticencias al respecto.
La Iglesia de Francia está en conflicto con un grupo de católicos integristas, allegados a la extrema derecha, que ocupan ilegalmente varias iglesias.
El cardenal presidente de la conferencia episcopal francesa, Jean-Pierre Ricard, había destacado en noviembre de 2006 que las diferencias con los integristas no son solamente litúrgicas sino también ``teológicas _en relación con la libertad religiosa, al ecumenismo, y al diálogo entre religiones_ y políticas''.
Ya en agosto de 2005, Benedicto XVI había retomado el diálogo con los integristas seguidores del disidente cardenal francés Marcel Lefebvre, cuando recibió a su superior Bernard Fellay.
Benedicto XVI que aprecia la liturgia antigua y es un severo crítico de los ``abusos'' de la liturgia moderna, quiere ir mucho más allá y permitir una celebración más libre de la misa antigua por las comunidades y los sacerdotes que así lo deseen.




