—¿Cómo ha evolucionado el gasto en recursos humanos?, siempre se lo ha señalado en la estructura de costos fijos.
—Ha tenido la misma evolución que gasto de personal del Estado provincial. Nuestro criterio para la negociación salarial fue el mismo que con la provincia con los gremios estatales. Tuvimos el mismo tratamiento y el resultado en términos porcentuales de los aumentos salariales fue de uno o dos puntos menos que en la administración.
Hemos, además, incorporado agentes: contamos con 261 nuevos empleados. Es parte de nuestra respuesta a las quejas más que atendibles de las localidades más pequeñas, que sufren demoras en la reparación del servicio. Hay pueblos que quedaron sin cuadrillas, en la época del intento de privatización se fueron 600 trabajadores (por retiros voluntarios).
En 1987 había en la EPE más de 5.000 agentes. Hoy son 3.200. Y la empresa actual es el doble de aquélla.
—Pero también hay tecnologías que cambian esa realidad...
—Por supuesto que sí. Pero mantener una línea, la escalera, la camioneta, los turnos y la dispersión de la demanda son iguales a aquella época. Y hay un nivel de riesgo al que está expuesto el trabajador que también tiene relación con sus salarios. Este año sufrimos la pérdida de la vida de un operario en Reconquista.




