A casi dos décadas de haber dejado la Gobernación de la Provincia de Santa Fe, Víctor Félix Reviglio defendió aquella gestión y aseguró que su principal error fue “no haber salido con más firmeza a marcar diferencias con (el vicegobernador Antonio) Vanrell. Por eso ha quedado en el ideario de mucha gente que el problema fue del gobierno de Reviglio.... y el problema no era del gobernador”.
Aquellas no fueron épocas fáciles para la provincia. Durante la gobernación que se extendió entre 1987 y 1991, los escándalos de corrupción se multiplicaron. Tanto fue así que el vicegobernador Vanrell quedó envuelto en una causa por malversación de fondos en las compras de juguetes y el intendente de Santa Fe, Carlos Aurelio Martínez, terminó detenido por su administración al frente del municipio.
Reviglio, quien insiste en que nunca estuvo al tanto de las irregularidades que se estaban cometiendo en la Legislatura y en la Intendencia, fue entrevistado en el programa Palabra, que se emite por Cable&Diario.
Con serenidad, el ex gobernador dijo que no siente culpas: “De lo contrario, no podría caminar como lo hago por la ciudad de Santa Fe. Responsable sí; culpable, no”.
“No le tengo miedo a la posibilidad de quedar en la historia como el que manejó la provincia en un momento de corrupción... Con el tiempo, la hojarasca se va y queda lo que corresponde. Lamentablemente en la Argentina es así. Cuando uno desaparece o después de cincuenta años, aflora cómo fueron las cosas, pero en mi caso no hace falta llegar a tanto”, insistió.
Durante la entrevista habló de su vida, de los amigos, de las cuentas pendientes: “Lo que he querido hacer en la vida, lo hice... Estudiar, ser médico, trabajar en la política. Tengo una hermosa familia. A los amigos se los ve en las malas. En las buenas son todos amigos, sobre todo en la política. Pero quedaron los suficientes”.
Reviglio también recordó aquellos días tumultuosos de 2002, cuando Adolfo Rodríguez Sáa lo designó secretario de Políticas y Regulación Sanitaria de la Nación.
El nombramiento se produjo casi por casualidad, cuando se le ocurrió ir a la Casa Rosada para saludar al nuevo presidente. Al verlo entrar al despacho, Rodríguez Sáa le pidió que le diera una mano, porque los gobernadores que se habían comprometido a acompañarlo lo habían dejado solo. “Le dije esperá que hable con mi esposa. Me tomó por sorpresa. La mujer de Adolfo habló con mi señora y la convenció. Era por tres meses, pero el gobierno duró unos pocos días”.
La entrevista completa puede verse en www.josecuriotto.com.ar
Una época difícil para Santa Fe
Reviglio: "Mi error fue no haber marcado diferencias con Vanrell con más firmeza"
El ex gobernador (1987-1991) dijo que no siente culpas, aunque sí responsabilidad por lo ocurrido durante su gestión. Afirmó que no estaba al tanto de las irregularidades que se cometían en la Legislatura y en la Intendencia, y remarcó que no siente temor de pasar a la historia como símbolo de una época teñida por la corrupción.
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