Un joven de 28 años es por estas horas el hombre más buscado por policías de Argentina, Paraguay y Brasil, tras consumar un certero golpe en una empresa transportadora de caudales -de la que era empleado- donde se hizo de un botín superior al millón de dólares.
Se trata de Francisco Fernández (28), empleado de la empresa Prosegur, el que está acusado de llevarse un millón de dólares del depósito que la transportadora de caudales tiene en Posadas, según consigna en su edición de este viernes el matutino Clarín.
La búsqueda está centrada principalmente en los dos países vecinos. Los investigadores establecieron que el prófugo tiene familiares con buen pasar económico en Ciudad del Este (en la zona de la triple frontera), donde sería más fácil blanquear el dinero; y algunos amigos que están viviendo en el balneario de Camboriú, en Brasil.
Estos datos también estarían siendo manejados por Prosegur, que tiene filiales en ambos países y contactos con importantes empresas de investigación y seguridad privada que también están rastreando al empleado infiel.
Algunas pistas
Uno de los policías que trabaja en el caso aseguró que "datos concretos sobre Fernández no tenemos, pero estamos siguiendo algunas pistas que podrían darnos indicios sobre el sitio que eligió para ocultarse luego de llevarse el dinero". La Policía de Misiones destinó tres oficiales para que trabajen a tiempo completo en la investigación del caso.
Por su parte la empresa Prosegur despidió a varios empleados que ese día estuvieron de guardia en el depósito y no advirtieron el robo pese a que fue registrado por las cámaras de seguridad. También corrió la misma suerte una joven que fue señalada en su momento como amante de Fernández y motivo de su separación, lo que ocurrió en enero.
Círculo íntimo
La Policía tiene previsto volver a investigar al círculo más íntimo del prófugo, porque sospechan que algunas de esas personas se mantienen en contacto con Fernández. Esta hipótesis se basa principalmente en la tranquilidad que tienen los familiares directos del muchacho desde hace algunas semanas. "Ya no vienen a preguntar si tenemos alguna novedad", explicó una fuente con acceso a la investigación.
No descartan que Fernández use Internet para contactarse a través del correo electrónico, método que en su momento también usaron los secuestradores del joven correntino Cristian Schaerer para evitar las escuchas telefónicas.
A partir de una versión que hablaba de la posibilidad de que Fernández se entregara a la Justicia, varios abogados se acercaron a la familia del prófugo proponiendo hacerse cargo de la defensa y tramitar la excarcelación, pero hasta ahora no hubo ninguna presentación ante la Justicia.
Por otra parte se supo que el teléfono celular de Fernández está inactivo desde la madrugada del 25 de marzo.
Dólares y euros
En la tarde del 24 de marzo, Fernández acomodó decenas de fajos de dólares y euros en un bolso, se despidió de sus compañeros y en su auto fue hasta la casa de sus padres, con quienes vivía desde hacía dos meses.
Esa noche cenó con algunos amigos, bebió y estuvo en compañía de la joven que fue señalada como su nueva pareja. Ya en la madrugada del 25 dejó estacionado su Peugeot 205 cerca de la casa de sus padres y desapareció sin dejar rastros.
Cuatro días después la empresa Prosegur denunció el faltante de 800.000 dólares y 125.000 euros. Y aportó la filmación de las cámaras de seguridd donde se ve a Fernández cuando acomoda el dinero en un bolso.
El joven había ingresado a trabajar en la transportadora de caudales cuatro años atrás a través de su padre, empleado del sector de tesorería del Banco Macro Bansud. Siempre se destacó por la responsabilidad y su tarea consistía en controlar que los montos declarados en las planillas coincidiera con el que había en los bolsines que llegaban y salían del depósito.
Colador
La Justicia ya sabe que Fernández no salió del país por un paso habilitado, pero en Misiones las fronteras son un verdadero colador por las características geográficas y la falta de recursos para un control efectivo, no sólo del tránsito de personas, sino también de mercaderías.
Las zonas más vulnerables con Paraguay están en la zona Norte de la provincia, donde por unos pocos pesos se consigue que un lugareño transporte en canoa a cualquier persona hasta la otra orilla sin hacer preguntas.
Con Brasil la situación no es muy diferente y al norte hay 30 kilómetros de frontera seca donde existen al menos siete caminos por los que se puede circular sin inconvenientes; y decenas de senderos que unen ambos países tienen escaso control porque están en propiedades privadas.






