En la pesada noche del Nuevo Gasómetro, en la que la lluvia amagaba con meterse entre los 22, San Lorenzo tenía una doble misión: la de romper el maleficio en su cancha con Ruggeri en el banco y la de alcanzar a Banfield, su rival, en la tabla general, la que decide quién va a las copas del año que viene. El partido arrancó siendo muy malo. Lo único atractivo que presentaba era el nuevo sistema de audio para que se comunicaran el árbitro y los líneas. ¿De juego? Poco y nada. Se movían Lavezzi y Peirone y generaban peligro. Pero quedaban muy desconectados con los volantes y, entonces, lo que era peligro terminaba en una falsa alarma. Cuando la lluvia había dejado de ser una amenaza y la gente desde la tribuna pedía que pasara a cuarto intermedio, Sand encaró por derecha, la metió en el medio y no llegó Dátolo para meterla. Habría contra: González picó por derecha, tiró el centro y Peirone no pudo empujarla ante Lucchetti. Junto a la lesión de Sanguinetti, lo más resonante de un primer tiempo pacato. Volvió el segundo tiempo, pero no el fútbol. Sand, otra vez, fue el protagonista de otra insinuación de Banfield. El ex River picó por izquierda, encaró, enfrentó a Saja y le pegó con zurda, mal. González, al igual que en el primer tiempo, fue el culpable de que el equipo de Ruggeri contestara. Otra vez por sorpresa por derecha, le tiró el centro pasado a Peirone quien la bajó pero el que pifió fue Lavezzi. Y todo seguía igual. Barrientos tuvo la chance de meterla y, quizás, la más clara del partido además del gol-. La peleó Peirone contra Esteban, fue al piso y le ganó, le quedó al Pitu para la zurda, enfrentó al arquero, pero se apuró y la tiró afuera. San Lorenzo empezaba a crecer, copaba el medio y era peligroso arriba. Incluso, Acevedo, como la semana pasada frente a Newell´s cuando empató el partido, probó desde afuera del área y Lucchetti, en dos tiempos, la mandó al córner. Entonces, llegó la mano de Ruggeri: lo sacó a Peirone y lo metió a Ulloa. ¿Qué pasó después? Sand se equivocó en la puerta del área, le quedó a González y tercer centro, la vencida- Ulloa le pegó de primera con derecha: adentro. Parecía que lo tenía controlado, pero, como le suele suceder en el Nuevo Gasómetro, terminó sufriendo. Barrientos se fue expulsado por protestar. Claro, la primera amarilla había sido por lo mismo. Infantil. Entonces, Romero aprovechó un rebote de un córner, intentó desde afuera y Saja tapó espectacular contra el palo izquierdo. Era la última clara para el Taladro. Con Ruggeri al borde del infarto, luchando contra sí mismo por no meterse a defender junto al equipo, Giménez pitó el final y llegó el desahogo. Por fin: San Lorenzo ganó en su cancha por primera vez desde que el Cabezón volvió al club. Encima, vino con un plus: quedó en zona de Repechaje de Copa Libertadores y, claro, clasificado a la Sudamericana. Todavía le faltan dos fechas para seguir en la lucha. Fuente: Clarín.com




