Por Mario Cáffaro
Pese a los cambios en las reglas de juego introducidos desde el Ministerio de Economía de la Nación y a la incertidumbre que se puede generar en la provincia por el inicio de un debate sobre el costo fiscal de la promoción, la producción de biocombustibles sigue adelante y se estima que a fin de año la capacidad instalada en la provincia superará el millón de toneladas anuales.
Con dos grandes plantas en funcionamiento (Renova y Ecofuel) más otras dos (Molinos y Patagonia) en las etapas de ajuste, el cordón aledaño a Rosario tendrá en semanas más esa capacidad de producción. En los cuatro casos, así como en la mayoría de los medianos y pequeños emprendimientos en marcha, la producción es a base de soja para ira de aquellos que sostienen que la Argentina va hacia el monocultivo de esa oleaginosa. “Hasta ahora, no hay otra producción de granos importante para reemplazar a la soja. Hacer bio es agregar valor al cultivo y es mejor producir aquí que exportar el poroto o el aceite”, destacó el doctor Carlos Querini, investigador del Incape, instituto con dependencia mixta entre la facultad de Ingeniería Química de la UNL y el Conicet.
En el gobierno provincial, se admite que está a estudio el rumbo a seguir en materia de bios. Pero en principio, la decisión sería fomentar la producción basada en cultivos alternativos que no compitan con alimentos. En ese marco, el secretario del Sistema Agropecuario, Agroalimentos y Biocombustibles, Carlos Alecio Sartor, mencionó la jatrofa que se está implantando en forma experimental en Santiago del Estero.
Querini reconoció que el Inta está trabajando sobre la jatrofa y que incluso en el Incape ya hay becarios de dicho Instituto haciendo tareas de experimentación. La jatrofa viene en zonas secas y con pocos milimetrajes anuales de lluvia como por ejemplo en La Rioja y está demostrado que tiene un rendimiento mayor al aceite de soja. En la Argentina, esta planta no está muy desarrollada, sí en cambio en zonas de Brasil y en África. Es más, la planta de Patagonia en el sur santafesino está preparada para producir bio a partir de esta semilla.
Por ahora, también es escasa la zona sembrada con colza, cereal sobre la que en Europa se producen biocombustibles y que es el cultivo rotativo a la soja en los campos.
Otra planta
En tanto, la planta de Diferoil que se levanta en el parque industrial de Alvear ya está en condiciones de producir biodiésel y sólo aguarda el OK de la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia informa el portal Puntobiz de Rosario. El emprendimiento es llevado adelante por Fabrimaq, una firma de capitales nacionales especializada en la fabricación de plantas e implementos para la industria aceitera y capitales brasileños nucleados en IBI.
“La planta tendrá una capacidad de 35.000 toneladas anuales y vamos a usar aceite de soja, aunque puede operar con cualquier tipo de aceite”, dijo un vocero de la firma.
En el norte de la provincia, Inasa busca apoyo para potenciar el cultivo de caña de azúcar y así reabrir la planta que tiene en Villa Ocampo para producir etanol. En tal sentido, hay conversaciones con programas nacionales para buscar instalar un sistema de riego que permita avanzar con los cultivos de caña y garantizar la materia prima para producir combustible.
Querini advierte que la Argentina tiene cada vez mayores problemas en el abastecimiento interno de combustibles, especialmente de gasoil. “El país es estructuralmente deficiente en la producción de gasoil, porque lo que se produce no alcanza para abastecer los picos de demanda, y porque no hay posibilidad de instalar nuevas refinerías en el término de pocos meses. A éstos, se suma la pobre reserva de petróleo conocida que es de 9 años, y de gas de 10 años”.
Hasta ahora, la receta es importar gasoil, aunque se advierte que viene fundamentalmente desde Venezuela donde la calidad no es la mejor porque el alto contenido de azufre provoca fallas en los motores modernos.
Querini no duda en afirmar que “los biocombustibles aparecieron como una alternativa de suma importancia, para realizar una pequeña contribución. La producción de biodiésel a partir de aceites vegetales o grasas animales puede reemplazar parcialmente al gasoil, contribuyendo a disminuir el efecto invernadero dado que por ser de base renovable, no conduce a la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera. Nuestro país, siendo el principal exportador mundial de aceites vegetales, y disponiendo del complejo aceitero más eficiente del mundo, no debería estar pasando estos problemas energéticos, particularmente de falta de gasoil que tanto problema genera en el agro y en el transporte. Hoy, usando el 9 % de lo que se exporta de aceite, evitaríamos la faltante de gasoil”.




