Para poder hacer predicciones, los investigadores del clima recurren a modelos climáticos. Se trata de sistemas sumamente complejos que se operan en super computadoras y manejan datos a escala global. Si bien cada uno prevé escenarios distintos, al promediar sus proyecciones es posible obtener una tendencia, y en este caso se pronostica que el Niño vaya cediendo. Según se espera, entre mayo y julio del 2013 la temperatura del Pacífico ecuatorial llegaría a valores promedio. “Eso no quiere decir que cesen las lluvias o los fenómenos. No serán culpa del Niño porque tenemos muy caliente el Pacífico Sur y bastante caliente el Atlántico. Tampoco significa que en el verano 2013/2014 no se genere un Niño, hay que ver cómo reacciona el sistema climático”, anticipó García.
El calentamiento de los océanos genera vapor de agua, que llega al continente y llueve. “En nuestra zona llueve más, y mucho”, acotó García y destacó que hay 40 % más de días de lluvia por año en comparación con lo que llovía antes del año 1980. Eso se ve tomando como referencia a la ciudad de Rafaela, por ejemplo, cercana unos 95 kilómetros de la capital de Santa Fe.
“En este momento lo que está determinando la situación actual es, fundamentalmente, la temperatura de los océanos, el balance de radiación en el tope de la atmósfera y la pequeña perturbación que puede haber en la circulación general de la atmósfera”, afirmó García. Según explicó, las modificaciones en la temperatura provocan cambios en la circulación, de la cual dependen las precipitaciones.
Algunos especialistas vinculan las modificaciones en el clima con cambios en la radiación solar. “La realidad es que eso hoy no lo podemos medir con los instrumentos que contamos. Por eso no se puede afirmar que no afecte, pero tampoco se puede aceptar como un hecho cierto”, analizó.






