Andrés y Valeria Giacomelli vivían desde hacía doce años en Salta 2123, a metros del edificio que se desmoronó. Afortunadamente ayer no había nadie en la casa: él estaba trabajando, los hijos en la escuela y ella, que suele estar a esa hora, había salido. No pudieron volver hasta esta mañana, cuando, tras pasar la noche en un hotel, volvieron con la esperanza de rescatar algo de ropa y algunos documentos. Pero todo era escombros.
El fotógrafo de El Litoral, Eduardo Juncos, había logrado unas muy buenas imágenes desde lo alto de una torre ubicada sobre calle Catamarca, una cuadra detrás del edificio derrumbado. A través de su cámara, el matrimonio pudo identificar el montón de ruinas en que quedó convertida su casa. Se fundieron en un abrazo y rompieron en lágrimas.




