La transición entre la escuela secundaria y la universidad comienza mucho antes del primer día de clases. Lucía M. Odetti, directora de Ingreso y Articulación de Niveles de la Secretaría Académica y de Innovación Educativa de la UNL, explicó las principales acciones que se desarrollan con las escuelas secundarias y durante los primeros pasos de los estudiantes en la universidad.
Los desafíos que aparecen en el ingreso
Organizar los tiempos, aprender nuevas formas de estudiar, manejar plataformas, ganar autonomía y afrontar los miedos son parte del proceso de adaptación. La UNL cuenta cómo acompaña a los estudiantes en ese tránsito de la escuela secundaria al nivel superior.

"Esta Universidad Nacional del Litoral y, en particular, esta Dirección de Ingreso y Articulación de Niveles viene desarrollando desde hace muchísimos años una política sostenida de articulación con las escuelas secundarias", explicó Odetti.
Entre las acciones se encuentran "los talleres de orientación vocacional" y el trabajo con información sobre la oferta académica. También se realizan visitas de estudiantes secundarios a la universidad durante todo el año y se participa de ferias de carreras y actividades en distintas localidades de la región. El objetivo es "ampliar la llegada territorial de la UNL y generar un vínculo más temprano con quienes están finalizando la educación secundaria", dijo Odetti.
La articulación también se fortaleció mediante programas específicos. La directora de Ingreso recordó que durante los últimos 8 años la Universidad tuvo dos proyectos financiados por la Secretaría de Políticas Universitarias: "Nexos" y "Sigamos Estudiando". Estas iniciativas "permitieron reforzar el vínculo con las escuelas secundarias y generar equipos de trabajo entre docentes de ambos niveles. También se produjeron materiales y se abordaron contenidos y problemáticas relacionados con el pasaje de la escuela secundaria y la universidad", destacó.
La UNL avanzó además, con presupuesto propio, en el dictado anticipado del Curso de Iniciación a los Estudios Universitarios, común a todas las carreras. El propósito es que los estudiantes secundarios puedan tener "una experiencia concreta de trabajo en la universidad antes de finalizar la escuela", dijo.

Seguimiento a las trayectorias
El acompañamiento continúa una vez que los jóvenes ingresan. "Es siempre importante sostener una mirada sobre las trayectorias de los y las estudiantes, reconociendo que quienes ingresan en la universidad lo hacen de experiencias, condiciones y recorridos distintos", afirmó. Esa heterogeneidad requiere dispositivos que permitan "orientar, anticipar dificultades y favorecer la integración hacia la vida universitaria".
El seguimiento también busca anticiparse al abandono. Para Odetti, conocer qué ocurre durante el ingreso y el 1er permite revisar las políticas de articulación, ingreso y permanencia. La información sobre las trayectorias puede combinarse con "la mirada de los docentes, los tutores pares y equipos de las distintas unidades académicas para generar respuestas antes de que una dificultad se transforme en una interrupción de los estudios", destacó.
Finalmente, al analizar los factores que pueden llevar a abandonar durante el 1er año, Odetti remarcó que no existe una única causa. "Hay que entender que el abandono es un fenómeno complejo y multicausal", afirmó. Y agregó que no puede pensarse "exclusivamente como una decisión o una dificultad individual del estudiante", porque intervienen cuestiones "académicas, económicas, sociales, personales y también institucionales".
Del miedo a equivocarse a aprender a estudiar
La Universidad Nacional del Litoral desarrolla distintas estrategias para acompañar el desafiante proceso del 1er año de universidad. María Otarán, coordinadora Pedagógica del Área de Ingreso y Articulación de la UNL, explicó cómo se trabaja con los estudiantes antes y durante el ingreso a las carreras.
La orientación comienza antes de llegar a la universidad, ya en el último año del secundario. "En este año en particular, el Área de Ingreso y Articulación ha llevado adelante una propuesta dirigida al acompañamiento y la orientación educativa para los estudiantes que se encuentran en 5to año y están en este tiempo de decisión de seguir sus estudios superiores, mediante talleres y recorridos por los distintos espacios", explicó Otarán.
El pasaje de la secundaria a la universidad requiere nuevos aprendizajes. "Uno tiene que trabajar todo lo que implica la educación secundaria a una lógica de trabajo distinta que es la universidad", explicó Otarán. Esa nueva dinámica supone "mayores niveles de autonomía, de autogestión" que los estudiantes deberán ir construyendo progresivamente.

En la experiencia cotidiana aparecen dificultades concretas: "la organización de los tiempos, planificación de tareas, el sostenimiento de hábitos de estudio, comprender las formas de trabajo académicos propias de la universidad, resolución de consignas". También es necesario familiarizarse con "el manejo de las herramientas virtuales y plataformas institucionales" de la UNL.
Para acompañar ese proceso, una de las herramientas son las tutorías entre pares. Otarán destacó el Programa de Becas de Tutoría, que cuenta con más de 15 años y permite que estudiantes avanzados acompañen a quienes recién ingresan. "La idea es que sean como tutores pares, que inicien su acompañamiento, sus orientaciones, cuando los estudiantes comienzan con los cursos de articulación hasta el 1er año", explicó.
Los tutores ayudan a los ingresantes a acercarse a las primeras asignaturas, organizarse y conocer los espacios institucionales. También pueden orientarlos respecto de "dónde ellos deben recurrir para la información que necesiten, en qué oficinas consultar, etc".
Espacios de escucha
Pero no todo lo que preocupa a los ingresantes tiene que ver con estudiar. Otarán contó que la UNL genera espacios de talleres para que los jóvenes puedan expresar esas preocupaciones y que allí aparecen "miedos, inseguridades, preocupaciones". Entre los principales temores mencionó "equivocarse de carrera", pero también "lo que implica frente a sus padres y frente a la mirada social sobre la decisión de hacer una carrera y después dejar".
A eso se suman las dudas sobre "si lo van a poder afrontar" y las dificultades propias de la dinámica universitaria, como autogestionarse y asumir mayores responsabilidades.
Para quienes llegan desde otras localidades, además, el comienzo de la universidad puede significar organizar una casa, administrar una economía y asumir una vida más independiente. Así, acompañar el ingreso supone atender no solamente a cómo estudian los jóvenes, sino también a cómo atraviesan uno de los primeros grandes cambios de su vida adulta.






