El ingreso a la universidad no termina cuando un estudiante completa el formulario de inscripción. Entre esa decisión y la posibilidad de sostener una trayectoria universitaria aparecen distintos momentos de riesgo, dificultades para adaptarse a nuevas reglas, problemas para organizar los tiempos y también una creciente distancia entre las materias que se cursan y las que efectivamente se logran aprobar.
Universidad: por qué el 1er año es una etapa crucial para los estudiantes
4 de cada 10 inscriptos interrumpen sus estudios durante el primer en la UNL, dato similar a los nacionales. Una investigación longitudinal detectó tres momentos claves. Virginia Trevignani propone hablar de "interrupción" en lugar de abandono porque algunos estudiantes reingresan, cambian de carrera o retoman sus estudios después de una pausa.

Las investigaciones realizadas en distintas cohortes de ingreso a carreras de grado presenciales de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) permiten observar esas trayectorias a lo largo del tiempo y dimensionar la magnitud del fenómeno: aproximadamente 6 de cada 10 inscriptos de cada cohorte llegan a iniciar el segundo año, mientras que 4 de cada 10 se desvinculan durante el primero. Una cifra similar a la de universidades de todo el país.
Virginia Trevignani, socióloga (UBA), magíster en Ciencias Sociales (Flacso-México), docente e investigadora de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL, explicó que el 1er año concentra buena parte de las "interrupciones", y planteó cómo deben interpretarse esos números.

Tres momentos críticos
"Las investigaciones que hemos realizado en distintas cohortes de ingreso a carreras de grado presenciales en la UNL (2014, 2015, 2016 y 2020) muestran que la interrupción de los estudios universitarios se produce, principalmente, en distintos momentos del primer año", señaló Trevignani.
El primer momento aparece incluso antes de que comience efectivamente la carrera. "Entre la inscripción a una carrera de UNL y el inicio efectivo del primer año académico (inscripción en una o más materias del primer año): se trata de un desaliento muy temprano en el cual, aproximadamente, 2 de cada 10 inscriptos no inician el cursado el año en el cual se inscribieron", precisó.
El segundo momento se ubica después del primer cuatrimestre. De quienes sí comenzaron a cursar, entre un 12% y un 15% ya no aparece activo al comenzar el segundo cuatrimestre. Y el tercer momento crítico llega "al finalizar el primer año: entre un 15% y un 20% ya no inicia el 2do año", sostuvo.
"Mirados en conjunto estos tres momentos que acontecen en el primer año muestran que aproximadamente 6 de cada 10 inscriptos en cada cohorte inician el segundo año universitario, mientras que los restantes 4 de cada 10 se desvinculan durante el primer año", afirmó la investigadora.
El porcentaje, agregó, "es similar al reportado por la Coneau para el total de universidades nacionales del país".
Quiénes interrumpen y por qué
Antes de interpretar esos números como abandono definitivo, Trevignani propuso detenerse en el concepto utilizado para medir el fenómeno. "A la hora de hablar de deserción o abandono en el ámbito universitario es muy importante tener en cuenta que lo que a veces se computa o se mide como abandono no necesariamente supone una interrupción definitiva o una salida definitiva de la institución universitaria", planteó.
Por eso, prefiere hablar de "interrupciones" de las trayectorias. "En este sentido, de acuerdo a nuestras investigaciones, hemos preferido usar el concepto de interrupciones justamente para dar lugar a la posibilidad de reingreso en un año siguiente, que es un dato que nosotros venimos consignando, así como también los posibles cambios de carrera, que también son a veces computados como abandono, o de las pausas más o menos largas, las intermitencias que suceden a lo largo de una trayectoria universitaria", explicó.

Así, un estudiante puede inscribirse y no comenzar ese año, pero ingresar al siguiente; puede no cursar durante el primer cuatrimestre y hacerlo durante el segundo; o puede comenzar una carrera y luego cambiarse a otra. "Todas estas situaciones diferentes es necesario tenerlas en cuenta cuando uno habla de deserción o abandono", consideró.
"Progresivo desacople"
El desafío del sostenimiento de la carrera no termina después de atravesar el 1er año. Entre quienes logran sostener la trayectoria durante los primeros años aparece otro momento de inflexión, especialmente hacia el final del 2do año y durante el 3ro.
"Lo que nosotros observamos es que hay como una dinámica de progresivo desacople entre una intensidad mayor de cursado y una traducción mucho más magra, más pobre de aprobaciones. Dicho en un lenguaje más sencillo, los estudiantes cursan mucho más de lo que logran aprobar", describió Trevignani.
Ese desacople comienza en el 1er año y se profundiza con el paso del tiempo. La cohorte 2020, seguida durante 5 años, tiene "un punto de inflexión muy marcado" durante el 3er año. Para entonces, se acumulan materias cursadas pero todavía no aprobadas. "El estudiante puede haber seguido el ritmo previsto por el plan de estudios en cuanto al cursado, pero no necesariamente logra acreditar esas asignaturas en el mismo tiempo", explicó.
A esa altura, planteó, "el esfuerzo sostenido en el cursado sin avances proporcionales en la acreditación podría debilitar las expectativas de finalización".
Principales dificultades
El 1er año, además, supone un cambio profundo respecto de la escuela secundaria. Los estudiantes entrevistados por el equipo de investigación mencionan como principales dificultades la adaptación a nuevas reglas administrativas y académicas, la organización del tiempo y la necesidad de modificar las formas de estudiar.
También aparece un desafío menos visible: hablar frente a otros. "Entre los ingresantes una dificultad muy mencionada tiene que ver con 'expresar oralmente las ideas', que cobra importancia en las experiencias de las primeras evaluaciones orales", señaló la investigadora.
"El volumen de bibliografía, la duración de las clases y la simultaneidad de distintas materias obligan a aprender rápidamente a administrar el esfuerzo. Los estudiantes cursan mucho más de lo que logran aprobar. Este desacople no solo se explica por ciertas características o capacidades de los estudiantes, ya que se distribuye transversalmente entre distintos grupos sociales", resumió.
A esto se suma otra característica de las trayectorias actuales: los estudiantes universitarios no siempre tienen como única responsabilidad estudiar. Las interrupciones tempranas son más frecuentes entre estudiantes de mayor edad, particularmente cuando tienen inserción laboral y, en menor medida, responsabilidades familiares.
"Compartir los estudios universitarios, lograr mantener un ritmo, lograr no solo cursar, sino también acreditar las materias en las cuales se han inscripto es una dificultad realmente significativa para las personas que en simultáneo a los estudios trabajan o tiene familia", aseguró.
La investigadora plantea, finalmente, que ese esfuerzo de los estudiantes también interpela a la propia universidad: "Lo que nosotros creemos es que, como institución, podemos reflexionar y volver a revisar un régimen temporal y unas modalidades de evaluación que fueron pensadas quizás para otro tiempo, para unas sociedades que eran muy distintas a las actuales".






