
Con la certeza de que existe una conexión entre el alimento que uno ingiere y la mente que tiene, la profesora fundamentó la dificultad del desarrollo ético y espiritual del ser humano si sostiene una dieta carnívora.

Ana Laura Fertonani
“...La base de mi vegetarianismo no es física sino moral. Si alguien dijera que voy a morir si no como caldo de carne o carne de cordero, incluso por consejo médico, preferiría morir. Ésa es la base de mi vegetarianismo...”. (Mahatma Gandhi).
La profesora Shuchitá -directora del Instituto Damarú donde se enseña y practica la disciplina Hatha Yoga-, brindó una conferencia el martes pasado sobre “Yoga, salud y alimentación”. El punto de partida fue el conocimiento de la conexión que existe entre la comida que uno ingiere y la mente que tiene.
Primero definió Yoga: “Ustedes lo asocian con las posturas físicas, que son excelentes porque purifican el cuerpo y la mente, pero Yoga es mucho más que Hatha Yoga, es la unión de la conciencia individual con la conciencia infinita, universal, que pueden llamar Dios o Cosmos y para lograr esa unión se requieren varias prácticas. Nuestra mente tiene que ser sutil y nuestro cuerpo también, más sutil, más pura. Para esto la primera práctica es Ahimsa, que es no violencia, respeto a la vida. Comer animales es violencia”, subrayó.
De ahí en más el desarrollo de la exposición se basó en fundamentar y profundizar la necesidad del vegetarianismo para tener un cuerpo sano y una mente tranquila.
“La comida que ingieres es la mente que tienes, decía el maestro Pavanaji. El alimento que ingerimos se convierte en partículas de tres clases: las partículas gruesas se transforman en excremento, las medias en carne y las finas en mente”.
VIBRACIONES
Habló de las Gunas, “las tres cualidades de las que está compuesto el universo”: satua -pureza, bondad-, rayas -pasión activa- y tamas -ignorancia, densidad-, elementos que están en los alimentos.
“Por lo tanto, hay tres clases de alimentos: la dieta sáttvica incrementa la vitalidad, la energía, el vigor y la alegría; es blanda, sustancial y agradable; consiste en leche, cebada, trigo, cereales, manteca, queso, miel, dátiles, frutas, almendras y vegetales; y vuelve a la mente pura y serena”.
“La dieta rajásica es amarga, salada, excesivamente caliente, picante y seca; genera dolor y enfermedad; consiste en carnes, pescado, huevos, sal, chilis; vuelve a la mente inquieta, inestable e incontrolable. Por último, la dieta tamásica es rancia, podrida, pasada e impura, consiste en carne de vaca, alcohol, tabaco, cebolla y ajo, llena a la mente de lujuria, ira, oscuridad e inercia”.
La profesora Shuchitá actualmente se encuentra en Santa Fe; sin embargo la mayor parte del año habita en Rishikesh, el norte de India, con una población que es vegetariana desde el nacimiento.
“Uno ha ingerido desde chico inconscientemente cadáveres como alimento, inclusive a algunos les gustan las momias (sonríe), qué es sino el salamín, carne envuelta conservada mucho tiempo... Para cambiar el hábito, sugiero que lo ideal es sacarlo de la cabeza primero y luego del estómago. Algunos se hacen vegetarianos y están todo el día en la dietética, hay que pensar en Dios”, dijo.
En su discurso subrayó la moderación en todo, Yoga es moderación. “Swami Shivananda decía: no comas nada que no te guste, pero tampoco comas todo lo que te guste mucho; come tranquilo y no hables, ni mires televisión, mastica bien”.
“Los yogis -mencionó- comen comida recién hecha. Los alimentos son vibraciones que vienen a nosotros.
En la disciplina del Yoga, la práctica de concentración y autocontrol se vuelve muy difícil si se lleva una dieta carnívora, ya que los pensamientos elevados requieren de vibraciones finas y sutiles. Necesitamos satua para elevarnos, si la mente está ruidosa, miedosa, imposible concentrarse en el infinito”.
AUTOCONTROL
“Simplemente son dos cosas las que uno debe hacer: elegir los alimentos y masticarlos. La salud física y mental tiene que ver directamente con los hábitos que tenemos, muchas veces comen de más en reuniones, en esos cumpleaños que duran toda la noche y toda la noche comiendo, y regados por alcohol, tamásico. Hay que ser conscientes de la alimentación, del momento de comer, del alimento que se ingiere, eviten los enlatados, conservantes, potecitos, juguitos, no tienen nutrientes. Busquen un consumo de vegetales y legumbres orgánicos dentro de lo posible, que no sean transgénicos. Investiguen, infórmense, lean los ingredientes de los productos que compran”, sugirió.
“Tenemos que cuidar todo lo que ingerimos, lo que comemos, escuchamos, vemos. También hay que cuidar con quién estamos, las compañías. Tenemos que tratar de ser seres suáticos, entonces tu vibración se empieza a acercar a la vibración del infinito... Hay quienes creen que en el placer y la satisfacción está el poder, pero el poder está en el control de los sentidos. Necesitamos un desarrollo ético, y una mente sutil para entrar en sintonía con lo más sutil”.
Sugerencias
“Tenemos que cuidar todo lo que ingerimos, lo que comemos, escuchamos, vemos. También hay que cuidar con quién estamos, las compañías. Tenemos que tratar de ser seres suáticos, entonces tu vibración se empieza a acercar a la vibración del infinito...
+ información www.institutodamaru.com.