Roberto Maurer
Como fue con Neustadt, al final del camino los espera Crónica TV, sin escala en ningún purgatorio. Gerardo Sofovich el año pasado se despidió de la televisión de aire, donde aún mantenía su “Noche del domingo’’ con la dedicación de alguien que cuida un viejo gallo ciego.
Siguió el lastimoso fracaso teatral del último verano marplatense, un espectáculo que solamente aplaudieron los incontables enemigos que fue sumando durante su prolongada carrera artística.
En lugar de retirarse, medio encorvado y tembloroso, pero siempre arrogante, y ya que nadie lo proponía ciudadano ilustre de alguna parte, ni se lo recordaba ni se le levantaba un monumento, decidió inaugurar el suyo propio en Crónica TV, donde, en su descenso al cable, protagoniza “Sofovich hace memoria’’, los miércoles a las 22.15, o más bien al final del sorteo del Loto.
Pateando cajones
El programa consiste en una antología de sus éxitos, ilustrados con las imágenes semi desvanecidas de los ruinosos VHS de su archivo personal: al fin, nadie se quejaría si en una visita al Museo Británico se encuentra con objetos algo deteriorados del Antiguo Egipto.
Como tantos problemas de la tercera edad, la decadencia de un coloso produce tristeza, y más aun si conserva frescos sus rencores a la hora de arrepentirse de sus pecados y de reconciliarse con los prójimos que fueron juntando en la vereda de enfrente.
En su último programa, en lugar de entregarse a la tibia placidez de la nostalgia, devolvió el golpe que el día anterior le había dirigido alguien cuyas iniciales eran las mismas de Louis Vuitton, “pero sin su jerarquía y calidad’’. El agresor no identificado había declarado, tal vez en defensa propia, “que estaba esperando que yo me muriera para venir a patear mi cajón’’, contó Sofovich.
Por si resulta necesario, consignamos la identidad del aludido: Sofovich estaba respondiendo a Luis Ventura. “A pesar de la lógica cronológica, por mi bajo colesterol y los resultados de mi último chequeo, puede tocarte a vos antes de que me toque a mí’’, dijo Sofovich dirigiéndose a un inmaterial Luis Ventura. Y le aclaró que por su parte no acostumbraba a patear ataúdes. “Levantaré una copa para brindar con mis amigos (1) por el descanso de tu alma, que lo necesita’’.
El brutal entredicho con Luis Ventura se produjo por la participación de Sofovich en “Estelita’’, un unipersonal de una sala porteña en el cual fue entrevistado por el actor Jey Mammon. Allí ofreció algunas confesiones sin bajarse del caballo, como siempre. A propósito de la juventud que usa Viagra, expresó que a los cuarenta años “yo me echaba cinco’’ y que, modestamente, había tenido más mujeres que Cacho Castaña (2), a la vez que sugería haberse masticado a Carmen Barbieri y Moria Casán, lo que figura en el campo de lo posible. También contó que él fue el gran amor de Norma Pons. “Ella se enamoró, pero yo no. No hubo nada, pero a veces me arrepiento porque quizá la dejé con ganas’’.
La vieja y gloriosa cuponera
De los restos de su imperio, recuperó la cuponera con secretaria. “Volvió la vieja y gloriosa cuponera, a pedido de la gente’’, asegura, y se ufana de los millones que repartió en el pasado y de 68 autos distribuidos en un solo año. Ahora, el premio es de apenas cinco mil pesos y la historia se repite: llamó una cordobesa que no miraba el programa.
El material de archivo es de interés para investigadores y sentimentales, es decir, se trata de volver a “El Contra’’, en un episodio donde Calabró hostiga a Tato Bores, y a las últimas ediciones de “La Peluquería de Don Mateo’’, cuando el peluquero era encarnado por Miguel Angel Rodríguez y Toti Ciliberto, siempre con Rolo Puente en el sillón y Panam revoloteando. Los sketches del pasado se alternan con las intervenciones de Sofovich que, cuando no ataca a alguien, ofrece la receta del éxito y habla de sí mismo como si hubiera inventado todo. Hay fragmentos de la yenka y la ochola, un juego que tuvo que inventar porque el otro estaba patentado. “Tenemos muchas yenkas y ocholas guardadas, con momentos inolvidables y grandes figuras’’, dice, y promete una de las tres que hizo con Tinelli, a quien llama “el titiritero perverso’’.
“Uno de mis mejores espectáculos’’, dice, al presentar a “Varieté’’, un homenaje a María Elena Walsh, del cual ofrece el cuadro coreográfico inspirado en “La Cigarra’’. Como la imagen es borrosa, como se dijo, la bailarina solista parece desnuda, y el bailarín que la secunda, un tipo en ropa interior. Al final, ambos cuerpos se unen con erotismo y puede uno preguntarse si lo que se ha visto tiene alguna relación con “La Cigarra’’. Es una Cigarra Hot.
(1) No hay certeza de que le quede alguno.
(2) Cacho Castaña sería el hombre que más mujeres habría poseído en el mundo. Lo dice el propio Cacho Castaña.






