Leonardo Pez

Será el domingo a las 20.30, y participarán la Banda Sinfónica Municipal y la Banda Sinfónica Juvenil de la Escuela de Música Nº 9.901. Estará como director invitado el maestro Gustavo Fontana quien, junto a los organizadores, dialogó con El Litoral.

Leonardo Pez
El domingo, a las 20.30, se llevará a cabo la cuarta edición del Festival de Bandas Sinfónicas en el Teatro Municipal 1º de Mayo (San Martín 2020), con entrada libre y gratuita, por orden de llegada. Participarán la Banda Sinfónica Juvenil de la Escuela de Música Nº 9901, dependiente del Ministerio de Innovación y Cultura, y la Banda Sinfónica Municipal de la ciudad de Santa Fe. El concierto estará a cargo del maestro Gustavo Fontana, quien guiará a los músicos por un variado repertorio específico de bandas sinfónicas, entre los cuales se destaca “Mars, The Bringer of War” (Gustav Holst) y “Ride” (Samuel Hazo).
Para anticipar de qué se tratará el encuentro, visitaron El Litoral el subsecretario de Programación Cultural de la Municipalidad, Eduardo Bavorovsky; los directores de la Banda Sinfónica Juvenil de la Escuela Nº 9901 y de la Banda Sinfónica Municipal Ciudad de Santa Fe, Omar Lacuadra y Víctor Malvicino (subdirector de ésta última); el director de la Escuela de Música Nº 9901, Miguel Ciccazzo, y el director invitado, Gustavo Fontana.
Equipo
—¿Cómo surgió la idea de contar con la presencia de Gustavo Fontana, como director invitado?
O.L.: —Hace ocho meses, con Víctor (Malvicino) tomamos la dirección de la Banda Municipal, con la intención de ampliar las alternativas y los conciertos. Esto es un puntapié inicial: la Banda Sinfónica Municipal no ha tenido directores invitados en sus 37 años de existencia. Nosotros le podemos aportar cuestiones expresivas y técnicas, pero la mirada de otro director que no nos conoce en el entorno es muy importante.
Cuando trajimos a Gustavo (Fontana), durante tres años seguidos, la Banda Juvenil se vio nutrida de conocimiento y, automáticamente, el nivel subió. Él aporta una renovación, una idea hacia donde apuntamos. Hemos adquirido material costoso porque tenemos una concepción que es la de hacer, en vez de arreglos, música original escrita especialmente para banda sinfónica.
V.M.: —Nos conocemos con Gustavo hace alrededor de 30 años. Es, no solamente, un director de las nuevas generaciones de orquesta, sino también de bandas.
G.F.: —Celebro esta posibilidad de combinar la actividad de los chicos -viendo a sus referentes de la Banda Municipal- y, a su vez, que los mayores puedan ver que la actividad está en buenas manos. Cuando ellos dejen el lugar, como tiene que suceder naturalmente por el recambio, tenemos gente en las divisiones inferiores, con un proyecto a diez años.
—Gustavo, ¿qué encontraste y qué es lo que podés aportar a ambos organismos?
G.F.: —Lo que encuentro es un nivel musical, y un concepto de tocar juntos muy importante. La música tiene ese mensaje fundamental, que es el de acordar con otros. Desde la afinación, si es en La, todos toman ese La para estar de acuerdo. Después, tenemos que estar de acuerdo en el ritmo, en el tiempo, en la expresión y en el estilo. En los ensayos, ante la propuesta de lograr un sonido más redondo, no tan filoso, de pensar en conjunto, en ancho más que en direccionalidad, eso estaba. Tiene que ver con el mensaje que les trasmiten los maestros y con el que viene a partir de la dirección de la Escuela de Música.
Mi aporte puede ser insuflar o inyectar un poco de entusiasmo. Para eso sirven estos festivales. Como trompetista o como director, no es que volvía de los festivales y era mejor trompetista. Tomaba algunas ideas que me gustaban y las hacía propias. Me siento muy honrado porque me gusta mucho lo que hago. Tengo dos pasiones: la música y el fútbol... y tienen tanto que ver.
—¿Por qué?
G.F.: —Porque es un equipo: el rendimiento de uno influye en el de los demás. Vos pasás la pelota al próximo para ver cómo sigue la jugada. Es un lindo mensaje para vivir como sociedad: el crecimiento tuyo redunda en el crecimiento del conjunto, y la baja va en detrimento del conjunto. Como dice Alejandro Apo, el fútbol daba la posibilidad de igualar esta brecha entre el rico y el pobre. Y la música, también. Cuando empieza la música, estamos todos en otro ámbito. Celebro la comunión de todos estos elementos.
Bien propio
—Uno de los hitos en tu gestión como director de la Orquesta Filarmónica de Mendoza (OFM) fue el concierto junto a Ricardo Mollo. ¿Cuánto aportan otros lenguajes y estéticas “más populares” al crecimiento de una banda sinfónica?
G.F.: —En alguna época, yo tenía la fantasía de que iba a cambiar el mundo de la música (la sigo teniendo, porque uno tiene esos ideales). En Mendoza contaba con una muy buena orquesta, el medio, las posibilidades y el plazo; aunque la orquesta estaba en una situación bastante complicada porque le faltaban 30 cargos y tenía una programación un poco conservadora, circunscripta al ámbito del teatro. Creo que las orquestas sinfónicas son elefantes blancos, están en extinción. Me pareció que la mejor forma de aportar al proyecto era que la orquesta fuera más conocida, que el mendocino sintiera que era propia. Cuando estuve en Chicago, veía chicos con una gorra que, en vez de Chicago Bulls, decía Chicago Symphony Orchestra. La orquesta era como un bien propio.
Hacía rato que la OFM no participaba en un festival Pre Vendimia, que se llama Fiesta de la Cosecha, en donde a veces venían coros. Empezamos a conversar acerca de a quién traer: el primer artista invitado fue Pedro Aznar, y después vino (Ricardo) Mollo. Tuvimos 20.000 personas, y los videos con él tienen entre 800.000 y 1.200.000 vistas. Aun siendo la Filarmónica de Berlín es difícil de conseguir. Creo que fue una simbiosis muy positiva para ambos: porque ni Mollo accedería al público que normalmente va a la Orquesta, ni la Orquesta accede al público que lo va a ver a Mollo. Eso nos permitió, más adelante, contar con la presencia de directores invitados como Pinchas Sukerman y John Malkovich.
—Eduardo, ¿cómo se trabaja a nivel municipal en políticas culturales dirigidas, en este caso, a la música?
E.B.: —Tomar una decisión política es un desafío. La visión del director técnico, que planea a largo plazo, es lo que sucede con nuestra banda. Cuando asumimos la gestión, esta banda tenía 15 personas. El rol que normalmente tiene una banda es tocar el himno en los actos. Hoy tenemos cincuenta personas en la banda, de las cuales la gran mayoría están en planta. Cuando hablamos de una política cultural, tiene que ver con establecer el normal funcionamiento de un organismo municipal -con lo que eso implica presupuestariamente- y, aparte de eso, pensar en qué va a estar involucrada esta banda.
Se empezó a hacer un camino con el director anterior (Juan Rodríguez), y se sumaron músicos de excelente calidad. La Banda se va a involucrar en el Festival de Jazz, en Trombonanza, en el Festival de Percusión. A partir de esta primera etapa, tenemos el honor de trabajar con el Maestro (Fontana) y con la Orquesta Juvenil, algo que es vital para una ciudad como Santa Fe con un semillero de músicos tremendo. Tenemos un generador permanente de muy buenos músicos. Hoy, la gente en Santa Fe sabe perfectamente qué es la Banda Municipal y la lleva con mucho orgullo. Además, en el marco del proyecto SOS Música, se están formando orquestas infanto-juveniles en siete núcleos ubicados en los barrios. El Intendente dice que Santa Fe tiene que ser la ciudad de la música.
O.L.: —La banda empezó a tener concursos, como tiene la Orquesta Sinfónica, y gente de la Orquesta se ha presentado en la Banda para tocar. Quiere decir que se está haciendo visible. En el estrato profesional, los músicos están visibilizando que se hace buena música, original.
M.C.: —Si bien antes habíamos trabajado juntos con la Banda Municipal, la presencia de un director de la trayectoria de Gustavo marca el comienzo de una etapa distinta. Quisiéramos empezar a caminar en dirección a hacer un festival de bandas. Algo que se instale en la agenda de la ciudad, y que podamos convocar bandas de distintos lugares (del país y del exterior), que vaya creciendo con el tiempo. Estaría bueno que este proyecto se continúe a futuro.
Gustavo Fontana
Ocupó la titularidad artística hasta mayo de 2018 de la Orquesta Filarmónica de Mendoza, habiéndose desempeñado hasta la temporada 2014, también como titular de la Orquesta Sinfónica de Bahía Blanca.
Fue titular también de la Banda Sinfónica de Córdoba y de Buenos Aires. Dirigió como invitado en diversos organismos de Argentina y del exterior, tales como la Orquesta Sinfónica Nacional, Sinfónica de Porto Alegre, Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata, Orquesta Filarmónica de Montevideo, Filarmónica Nacional de Venezuela, Filarmónica de Burgas (Bulgaria), Sinfónica del Festival de Mallorca, Orquesta Sinfónica de Córdoba, y Orquesta del ISA del Teatro Colón, entre otras. En la temporada 2018 cuenta con proyectos a realizarse con la Orquesta Sinfónica de Salvador de Bahía, Kielce Philarmonic Orchestra, Sinfónica de Walbrzych, Orquesta de la Radio y Televisión de Tirana, Orquesta Sinfónica de Minas Gerais y del Teatro de Manaos, además de colaboraciones en las temporadas operísticas y de Ballet Argentino de La Plata, y Nacional de Armenia.
Realizó sus estudios de dirección con los maestros Cristóbal Soler (España), Gustavo Milán Nachev (Bulgaria) y Charles Dutoit (Suiza). Colaboró con artistas de diversa extracción como John Malkovich, Pinchas Zukerman, Chango Spasiuk, Xavier Inchausti, Eleonora Cassano, Aristo Sham, Ivan Rutkauskas, Rafael Gintoli, Ricardo Mollo, Hernán Piquín, Jaime Torres, Leo Maslíah, Steven Mead, Stanimir Todorov, Pablo Saraví, Elena Roger, Guillermo Fernández, Carlos Céspedes, Jorge de la Vega, Darío Volonté, Pedro Aznar, Oysten Baadsvik, Mariano Rey, Juan Carlos Baglietto, Pacho Flores, Cristoph Hartmann, Martín Kuuskman, entre otros.
En el terreno de la docencia, ocupó el cargo de coordinador nacional del PSOIJ de la Secretaría de Cultura de la Nación, y colabora activamente con instituciones y universidades de diversos países, como Colombia, Estados Unidos, España, Sudáfrica y Hong Kong. Es docente de la Universidad de Buenos Aires y del Conservatorio Municipal Manuel de Falla. Inició su carrera musical como integrante del Coro de Niños del Teatro Colón, donde participó en producciones que tuvieron como protagonistas a artistas de la talla de Plácido Domingo y Luciano Pavarotti y, posteriormente, realizó estudios de trompeta en el Conservatorio Nacional de Música, bajo la guía del maestro Osvaldo Lacunza, perfeccionándose luego con los maestros Raymond Mase (Juilliard School of Music), Robert Sullivan (NYP) y John Wallace (Royal Academy of Music). Como trompetista integró la New York Youth Symphony y la Filarmónica de Israel, durante la gira latinoamericana de 1993, bajo la dirección de Zubin Mehta. En el país, formó parte de la OFBA, OETC y OSN, en calidad de músico asociado.
Repertorio
El programa del IV Festival de Bandas Sinfónicas incluirá “Condacum”, de Jan Van Der Roost; “Utopía”, de Jacob De Haan; “Ride”, de Samuel Hazo; “Sinfonía Nobilissima”, de Robert Jager; “Mars, The bringer of War”, de Gustav Holst (Arr. Geert Schrijvers).
Cuenta Omar Lacuadra que “el repertorio, en general, es música original para banda. Las obras que elegimos tienen un grado de dificultad muy interesante. Queríamos abordarlas para ver si realmente estamos capacitados para poder hacerlo. El maestro Gustavo nos dijo que sí. Nos gustó mucho empujar al organismo hacia otra realidad: estas obras nunca se tocaron en Santa Fe, no solamente por la Banda Municipal. Y en Argentina, no hay tantas bandas municipales, y son muy pocas las que tienen esta cantidad de músicos”.