Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes, Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, Andrés Rivera. La lista de escritores que alguna vez engalanaron a la ciudad de Santa Fe con su presencia es inmensa. Entre las menos conocidas, figura una que ocurrió en enero de 1963, cuando el escritor argentino-uruguayo Manuel de Castro, también torero aficionado, visitó la redacción del diario El Litoral junto a su esposa, la recitadora Isaura de Ávila.
Manuel de Castro, el poeta y torero que visitó El Litoral en enero de 1963
Escritor argentino radicado en Uruguay, llegó a la ciudad en 1963 para fomentar la cultura entre ambos países. Era aficionado a la tauromaquia, hasta escribió un pregón lírico a Manolete, el famoso torero español.

El literato, que había nacido en Rosario pero se radicó más tarde en Chile y luego en Montevideo, donde desarrolló la mayor parte de su labor, llegó a Santa Fe en una misión de índole divulgativa. “Nuestro ameno visitante nos informó que visita el interior de nuestro país estrechando vínculos y promoviendo la difusión cultural argentino-uruguaya”.

Al mismo tiempo, su esposa realizó recitados en numerosas ciudades de ambas márgenes del Plata. En su visita a El Litoral, para luego seguir viaje hacia Paraná, también en misión de acercamiento, dejó como obsequio su último volumen de poesías, y “algunas fuera de texto, copiadas a máquina”, según publicó el vespertino en su edición del 9 de enero de 1963.
Trayectoria
De Castro es conocido autor por libros como “Lámpara” (premio Ministerio de Instrucción Pública de Uruguay), “Meridión”, obra también laureada en el vecino país y “El nuevo encantador”, publicado en la capital uruguaya en 1961.

Publicó también la novela “Historia de un pequeño funcionario”, que mereció el primer premio en el concurso de obras de ese género celebrado por el Ministerio de Instrucción Pública de Uruguay en el año 1929. E integró la redacción de “El Pueblo ”, de Montevideo, teniendo a su cargo la sección de crítica, de arte y de literatura.
Afición
“El verso, el ensayo, la novela y el teatro, son géneros que con aguda sensibilidad y esperanzada voz ha transitado desde su juventud el autor”, expresó El Litoral. Y señaló un dato curioso: además de poeta, fue también torero aficionado en Montevideo, Punta del Este, Canelones, Melo, Mercedes, y más aún, en Chile y en los propios ruedos de España.

Precisamente, una de sus obras más reconocidas es “Pregón lírico a Manolete”, uno de los más grandes toreros de la historia de la tauromaquia, quien falleció en 1947 y se convirtió en un mito de la España de la posguerra. De Castro falleció en Montevideo el 8 de junio de 1970, pocos años después de su paso por la “cordial”.









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