Mariah Carey, una de las artistas más exitosas y reconocidas de la música pop mundial, guarda en su historia un capítulo poco conocido que hoy vuelve a despertar curiosidad y expectativa.

La superestrella del pop, conocida por sus baladas y éxitos globales, grabó en secreto un disco con influencias grunge que podría ver finalmente la luz tras décadas de silencio.

Mariah Carey, una de las artistas más exitosas y reconocidas de la música pop mundial, guarda en su historia un capítulo poco conocido que hoy vuelve a despertar curiosidad y expectativa.
En pleno auge de su carrera, durante 1995, la cantante grabó en secreto un disco con una fuerte impronta grunge y alternativa, muy alejado del sonido sofisticado y comercial que la convirtió en una estrella global.

El proyecto fue concebido mientras Carey trabajaba en Daydream, uno de los álbumes más emblemáticos de su discografía. En paralelo a las baladas y canciones pop que dominaban los rankings, la artista se permitió explorar un costado más crudo, visceral y rockero, influenciado por la escena alternativa que marcaba la década del 90.
El disco fue grabado bajo el nombre de una banda ficticia y no con su identidad pública, una decisión pensada para evitar conflictos con la imagen que la industria había construido alrededor de ella. De esta manera, Carey pudo experimentar sin la presión del mercado ni de las expectativas comerciales.
Además, el eventual lanzamiento del disco permitiría escuchar a Mariah Carey en un registro vocal completamente distinto al que popularizó en la radio y la televisión.
Lejos de las grandes baladas y los tonos cristalinos, este trabajo muestra una interpretación más áspera y emocional, acorde al espíritu del grunge, y confirma que su talento siempre fue más amplio y versátil de lo que el mercado quiso mostrar.

Aunque Mariah Carey fue autora, productora y pieza central del proyecto, la discográfica consideró que lanzar un álbum grunge con su nombre representaba un riesgo. El material quedó archivado y solo circuló de forma limitada, lo que con el paso del tiempo lo transformó en una pieza de culto entre sus seguidores más fieles.
Años después, la propia cantante reconoció la existencia del disco y contó que se trató de una experiencia profundamente liberadora, que le permitió romper con los moldes impuestos y explorar una identidad artística más oscura y alternativa.

En los últimos meses, el interés por este álbum grabado en secreto volvió a crecer con fuerza. Desde el entorno de la artista trascendió que existe la posibilidad concreta de que el disco vea finalmente la luz este año, generando entusiasmo entre fanáticos y especialistas.
De concretarse su lanzamiento, no solo permitiría redescubrir una faceta desconocida de Mariah Carey, sino que también ampliaría su legado artístico, mostrando a una creadora inquieta, dispuesta a desafiar las reglas del pop y a explorar territorios musicales inesperados.