“Yo soy producto de lo que me enseñaron mis maestros de la escuela primaria, mi papá y mi mamá”, aseguró. Contó que su papá es entrerriano, “el menor de los 14 hermanos, de Rosario del Tala”; y su mamá es “santafesina pero también hija de entrerrianos”. “Mi papá hizo su casita en Santo Tomé - prosiguió-, ahí, mi niñez fue muy buena, porque yo conocí el río el caballo, la canoa, y...me sacaron de otra escuela donde se adoctrinaba a los niños a leer con un librito, a papá y a mamá no les gustó y entonces me mandaron a la escuela Juan de Garay”, recordó. Según Orlando, allí una maestra le hizo conocer la poesía del Julio Migno, y “teniendo semejantes poesías como la de Julio o la de Pedroni, no tengo por qué cantar chacareras santiagueñas, aunque son hermosas, ya están bien cantadas por ellos”, argumentó.
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El Litoral visitó al artista en su “rancho,” para conversar sobre su vida y su obra.

Además, el compositor narró sus épocas de repartidor de leche “en un carro”, y su convivencia con el teatro, la poesía y la música en su propio hogar: “mi mamá enseñaba teatro en mi casa, con obras propias...hacía poesía, me sacaban en todos los Pesebres en Santo Tomé a decir versos de mamá; mi papá era zurdo para tocar la guitarra, así que me mandaron al conservatorio más prestigioso de Santa Fe y una maestra de Santo Tomé me enseñó a leer música”, rememoró.

También habló de su adolescencia. “Formé un conjunto, nos llamábamos “Los Litoreños” pero tocábamos todo del norte porque no teníamos canciones para Santa Fe”, admitió, entre muchos otros recuerdos y experiencias que compartió con El Litoral.
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Nota: Gustavo Ocampo
Cámara y Edición: Fernando Nicola y Juan Vittori













