El miércoles 9 de abril comenzarán las reuniones del Taller de Lectura del Instituto Argentino-Germano, sito en Juan de Garay 2957. Las sesiones presenciales también podrán seguirse en vivo vía internet.

Desde el 9 de abril, el Instituto Argentino-Germano dará inicio a un ciclo de lecturas coordinado por el escritor Enrique Butti. Las reuniones se realizarán los miércoles y podrán seguirse también en vivo por internet.

El miércoles 9 de abril comenzarán las reuniones del Taller de Lectura del Instituto Argentino-Germano, sito en Juan de Garay 2957. Las sesiones presenciales también podrán seguirse en vivo vía internet.
La coordinación estará a cargo del escritor Enrique Butti. Los encuentros serán todos los miércoles, de 17.30 a 19.30 y está destinado a todo público. Por consultas e inscripciones los interesados deben comunicarse telefónicamente o por whatsapp al +54 342 6300573.
En la primera hora se leerá sistemáticamente y desde el comienzo el “Martín Fierro”, de José Hernández. Tras un recreo, en la segunda hora se leerán cuentos, poemas y ensayos breves.

El escritor Enrique Butti se explaya sobre esta actividad: “Dos introducciones inaugurarán esta lectura grupal del libro que hemos acordado en considerar nuestra obra literaria nacional por excelencia".
El 9 de abril se contará con la presencia de Fabiana Alonso, profesora de Historia de la UNL, quien ofrecerá un panorama de la situación nacional en tiempos de la creación del “Martín Fierro”, y sobre los avatares históricos a los que se refiere la obra.
El miércoles siguiente, 16 de abril, Gabriela Turco, profesora de Letras, se referirá específicamente a las características y valores literarios del gran poema en el marco de lo que ha dado en llamarse “literatura gauchesca”.
“Martín Fierro” es la expresión más alta de una literatura extraordinaria cuya base fue el habla popular y el canto anónimo, que en la pluma de autores cultos se interesó en describir y denunciar las dificultades del pueblo llano después de la independencia y que, de Hidalgo y Ascasubi, y con Hernández como hito, llega hasta los folletines de Gutiérrez y la gran novela de Güiraldes.

En verdad, poema, epopeya o novela, el “Martín Fierro” supera cualquier delimitación a la que quiera circunscribírselo (elegía, testimonio, denuncia, incluidas las revisiones paródicas que se han producido en los últimos años).
La primera parte del poema apareció en 1872; la segunda, en 1879. Entre una y otra algo esencial acontece con respecto al autor y a su personaje; algo muy profundo cambia en este gaucho sometido a las levas que Leopoldo Lugones llamó “conscripciones ilegales” para actuar en las luchas de fronteras. “Más que el personaje, lo que cambia es la obra entera”, escribe Ezequiel Martínez Estrada en su célebre estudio titulado “Muerte y transfiguración de Martín Fierro”. “En la Vuelta hay otra visión de las cosas, otra posición del autor frente al mundo y otro sentido para su obra”.
Ya en la primera parte del poema el personaje trasciende la figura de prototipo para alcanzar la altura de un destino particular y definido, elevándose a ese papel que solo alcanzan los personajes literarios inmortales, como Ulises, Eneas, el viajero ultraterreno Dante, Orlando, Raskolnikov o Anna Karenina. Y junto a Fierro se encarnan, también eternos, Cruz, la Cautiva, el Moreno… En la segunda parte las ideas que Fierro y sus hijos desarrollan nos hablan de la esperanza en la construcción de un país más justo y participativo, y sus ideas y consejos nos siguen interpelando todavía.
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