Edición del Domingo 24 de setiembre de 2000

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Edición impresa del 24/09/2000 | Opinión Opinión

Opinión: OPIN-03


¡La maestra gorila!

Dejé pasar la fecha de la muerte de mi madre (2-8-99), también la conmemoración del "Día del Maestro" del año pasado, el primer aniversario del fallecimiento de ella y otro más del de Domingo Sarmiento, para no confundir el dolor por la pérdida de un familiar, ni una fecha tan cara para la docencia, con el verdadero afán que me moviliza a escribir estas líneas. También entendí que, como periodista de LT 10, era mi deber utilizar otro medio de comunicación para difundir este texto, para que las personas aludidas en esta carta tengan la misma oportunidad que yo, de ratificar o rectificar lo que expreso, con el mismo espacio que a mí me fue otorgado. Por último, fui cuidadoso en hacer conocer esta triste historia, lejos de las elecciones del próximo año, cuando se renovará parcialmente el Concejo Deliberante local, para que los nombrados en esta oportunidad no crean que uno quiere perjudicar sus legítimas aspiraciones de renovar sus bancas.

Hechas estas salvedades, paso a contarles por qué escribo esto.

En el año 1998, recuerdo que varios concejales del justicialismo y del radicalismo me solicitaron el currículum de mi madre, porque lo necesitaban para impulsar una ordenanza que la nombrara "Ciudadana Destacada" de la ciudad. En aquella ocasión también fueron propuestos la queridísima María Assenza y el respetado Amílcar Renna. Al final, estos dos últimos, merecidamente, recibieron tan digna distinción. Pero con la Sra. Gladys Senn de Cello "había un problemita". ¿Cuál era? La maestra de marras, que comenzó su actividad en 1938, y desde allí y a lo largo de 40 años, pasó por todos los estamentos de la carrera docente hasta ocupar los más altos cargos técnicos a que uno puede aspirar en la profesión, había quedado cesante en 1952. No por ejercer incorrectamente el cargo de maestra, no por no estar capacitada para desarrollarlo, sino porque falleció Eva Duarte de Perón (Evita) y mi mamá no se puso el luto. Esta "rebeldía" significó coartarle el derecho a enseñar por espacio de 4 años. En 1956 volvió a estar donde más quería, en el aula; allí -sostuvo siempre- que "se producía el mágico y más verdadero hecho educativo". Esto que para mi madre, con el transcurrir de los años pasó a ser una anécdota, fue incluido, no sé por quién y no me importa, porque no deja de ser una verdad, en algunos de los currículums que distribuí a los distintos ediles que los habían solicitado. El dato le causó profundo malestar al por entonces concejal justicialista Juan Nicolás Piazza que, espantado, llegó a decir en una reunión: ¡A esta gorila, yo no le voy a dar ninguna distinción!

Seguramente, Piazza desconozca que la ¡gorila! también trabajó y estuvo orgullosa de hacerlo en el gobierno justicialista del '73 al '76, en que se produjeron varias innovaciones en el campo educativo provincial, de las que mi madre fue protagonista y defensora hasta 1978, cuando se acogió a la jubilación.

Un poco menos indignado, pero muy preocupado por haber leído semejante currículum con esa "mancha", se mostró el actual concejal y presidente del bloque de concejales justicialistas, Pascual Recchia, quien, en una reunión que él generó a través de un amigo en común, me explicó los inconvenientes que producía la inclusión de este hecho en la tan límpida trayectoria de mi madre. Textualmente, me expresó: "Esto causó mucho malestar y habría que sacarlo para que todo salga bien. Me comprometo a hacer todo lo posible, pero está complicado". Yo le contesté: "Usted haga lo que quiera, pero le advierto que mi madre, enterada de estas objeciones que le hicieron, ya no desea recibir la distinción". Esa decisión la mantuvo hasta el último día de su vida.

Hasta aquí la historia, que ahora hago conocer, no por una deuda con la memoria de mi madre, a quien no le hubiese gustado mi actitud, sino en honor de todos aquellos que la conocieron en el aula y en las múltiples actividades que desarrolló durante sus fructíferos 78 años y que merecían conocerla. Estoy seguro de que ellos la van a seguir teniendo en el mejor de los recuerdos, aunque no haya logrado ser, sólo en un papel, una "Ciudadana Destacada" de esta ciudad.

Miguel Angel Cello (h)




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