"La música se está perdiendo en poses y marketing"
Walter Giardino, ex líder de Rata Blanca, es uno de los músicos que le dio entidad popular al heavy metal argentino. Eximio hombre de guitarra, con su último grupo Temple buscó hacer cosas "más profundas", pero todo indica que el año que viene Rata Blanca regresa a los escenarios. A continuación, un diálogo telefónico con el músico.
-¿De qué forma comienza tu relación con la música?
-Cuando nací. Traía la música como aliada, tuve mi primera guitarra a los 9; pero comencé antes. Lo tenía y era cuestión de dispararlo. Había músicos en la familia, como un abuelo mío que tocaba tango y trabajó en orquestas típicas en los '40; sin embargo, no pudo desarrollar una carrera.
-¿Te dejó algo el tango?
-El tango lo valorás cuando aprendés a escuchar música. En general, los rockeros hablaban muy mal del tango; pero es una gran música, muy "grosa", muy bien hecha ... y es nuestra. Cualquiera que sepa algo de música, se da cuenta; es como la música clásica. Hay gente que cree que para escuchar música clásica hay que ir a la facultad. Pero, en realidad, hay que entregarse y escucharla. Es lo mejor que te puede pasar. Cuando descubrí a Vivaldi...
-Además de lo clásico, ¿cuáles fueron tus principales influencias?
-Mis primeros grupos internacionales fueron Los Beatles, Creedence, Deep Purple. Con este último grupo, tuve una identificación absoluta respecto de lo que yo quería como músico; tenían influencias clásicas. Ahí comencé a explorar, y también me adentré en el rock and roll clásico. Todos los músicos de rock deberían conocer y saber tocar rock y blues, para conocer las raíces. Después, hacés tu propia receta y generás tu música.
-¿Por qué elegiste el heavy metal?
-Es algo que me gusta. El heavy metal es un estilo del cual yo absorbí muchas cosas, aunque con otras no estoy de acuerdo filosóficamente. Está lleno de fantasías, no hay una forma de vivir como heavy... Nadie come tachuelas. Se enarbola una especie de costumbre política, y yo no quiero tener relación con esas elucubraciones. Del heavy me gusta la potencia, y yo creo que este estilo cumple hoy lo que en otra época fue Beethoven: es la música comprometida y seria. El pop tiende más a la diversión. El rap tiene compromiso social en las letras, pero es muy limitado en lo musical. A las texturas musicales que yo trabajo les doy mi melodía y mi armonía.
-Hay muchos que opinan que el heavy metal tuvo, en los '90, una crisis de identidad. O bien, que está agotado.
-La música es buena o mala. Hay una crisis artística en el heavy metal y en todos los grupos que se encuentran con miles de obstáculos en su carrera. Pero nunca se pasa Deep Purple, no hay bandas representativas como en los '80, no hay viejas y nuevas: hay tardíos como yo. A mí me "enrollan" los grupos de los '70 y los '80, no los de los '90. No me gustan las guitarras desinfladas. Muchos buscan ser originales, pero eso no quiere decir que eso se vaya a escuchar dentro de 30 años. Mucha de la música de hoy no llega al corazón; nosotros, con Rata Blanca, editamos hace quince años Magos, espadas y rosas y todavía se sigue vendiendo. Algo tiene.
-Según vos, ¿qué pasó en los '90?
-No estoy conforme con lo que sucede. Quizás las bandas no tienen la altura y el talento de aquellas bandas. Yo sigo desarrollándome, consciente de hacer cosas buenas, que no vayan de la mano con una situación de venta a cualquier costo. No quiero tirarme de un noveno piso para que me vengan a filmar, son cuestiones extramusicales. Los músicos de los '90 muchas veces están apoyados en eso, y por este motivo me gusta lo de Carlos Santana. Falta cultura musical. A mí, Marilyn Manson me causa risa; me pregunto, ¿todo eso necesitás para tocar?; hay algo que no está funcionando. Los Deep Purple, por ejemplo, parece que se esfuerzan por vestirse mal, pero generan magia. Mucha de la música de hoy se está perdiendo en poses y en el marketing. El guitarrista de Metallica toca como cualquier chico de la Argentina, pero ellos saben vender su producto.
-Rata Blanca fue una de las bandas de heavy metal más exitosas dentro del espectro nacional. ¿Qué fue lo mejor de toda esa época?
-Es la número 1 del heavy metal en Latinoamérica, en cada viaje me lo dicen y me preguntan cuándo nos vamos a juntar. La banda dejó un lugar que nadie pudo ocupar, aunque hay muchas que intentaron hacerlo. Había algo muy fuerte que existió, tanto para la industria como para los corazones.
-¿Por qué se separaron?
-Son desgastes, situaciones internas que no se saben manejar. Rata Blanca llegó muy arriba, y por ahí, nuestro entorno no estaba preparado para una banda que se estaba haciendo tan grande; hubo enfrentamientos. Nuestro grupo se adelantó unos años a su nacimiento, las cosas habrían sido diferentes si hubiéramos surgido en otro momento.
-¿En qué se diferencia de Rata Blanca la formación Walter Giardino Temple?
-La versatilidad que pueda mostrar es en cierta forma limitada, porque los grandes éxitos de Rata los compuse yo, y sería falso si no lo dijera así. Una diferencia que se iba a ir marcando es la profundidad, el cambio de músicos. Hubo una limitación con respecto al segundo material. Ahora estoy comprometido con mi música más que con las personas. Si se dan las dos cosas, voy a ser feliz; pero quiero poder mostrarles posibles fenómenos que se han tapado, y que a través de mi mano puedan decir "acá estoy". Si logro la banda ideal, y esa banda está conforme, seremos muy felices. Sin embargo, a esta altura, no puedo permitirme falencias musicales.
-¿Cuáles son, a tu criterio, los mejores guitarristas argentinos?
-Oscar Alemán, que fue el primer guitarrista eléctrico; Pappo, David Lebón, Ricardo Mollo. En el plano internacional, me gustan Gilmour (de Pink Floyd), Blackmore (Deep Purple) y Hendrix.
A las posibilidades de editar material de Temple en Europa y Latinoamérica, se suman a la actualidad de Giardino los fuertes rumores que circulan sobre el regreso de Rata Blanca, que ya se vio materializado con la invitación a su ex vocalista Adrián Barilari en shows realizados recientemente. Mientras esto sucede, Giardino pone en palabras su cambio: "Hay una vuelta de página, de generar cosas más profundas. La composición es mi nueva obsesión; antes, era ser el mejor tocando; ahora, quiero componer y emocionar".
Estanislao Giménez Corte