Latinoamérica teme que Bush vuelva
a imponer la política del garrote
Florence Panoussian. (AFP)
Muchos países de América latina temen que el presidente estadounidense George W. Bush vuelva a imponer la imagen de un "Tío Sam" inflexible y resucite el clima de la Guerra Fría, mientras preparan la Cumbre que del 20 al 22 de abril discutirá en Quebec la creación de una zona de libre comercio a escala continental.
La nueva línea dura del gobierno de Bush frente a países como Rusia o China también se puso de manifiesto ante aliados como Colombia, que a fines de marzo se atrevió a votar en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución favorable al despliegue de una fuerza internacional en los territorios palestinos, en abierta oposición a la postura de Estados Unidos.
Washington comunicó a Bogotá su "malestar" por el voto, que no dejará de acarrear "consecuencias", según amenazó el secretario de Estado adjunto para Medio Oriente, Edward Walker.
Esas declaraciones ensombrecieron las relaciones idílicas que ambos países tuvieron durante la precedente administración del presidente demócrata Bill Clinton.
Las autoridades colombianas, que están aplicando un plan de erradicación de narcocultivos para el cual cuentan con un apoyo financiero estadounidense de 1.300 millones de dólares escalonados en tres años, se mostraron prudentes en su respuesta.
Pero la prensa reaccionó con virulencia: el diario liberal El Espectador denunció "la arrogancia" de una política que evoca la de un "imperio para con sus vasallos". El Tiempo, de Bogotá, en un inusual cuestionamiento a Washington, juzgó que se trataba de una "amenaza inadmisible" y se preguntó si Bush "sólo quiso marcar diferencias con su antecesor Bill Clinton (...) o sentar las bases de una política exterior más dura".
La cuestión de la lucha antidroga y los riesgos de una injerencia militar estadounidense preocupa en toda la región. "A nadie en el continente le gustaría eso, México lo rechazaría tajantemente", afirmó el presidente mexicano, Vicente Fox, antes de emprender a inicios de este mes un viaje a Colombia.
Cuba, por su lado, no vaciló en criticar la "mediocridad" de la diplomacia de Bush y estimó que en los dos meses que los republicanos llevan en la Casa Blanca se acrecentaron los riesgos de un retorno a la Guerra Fría.
"De nuevo se avizoran en el horizonte las posibilidades de una guerra fría y el inicio de una desesperada carrera armamentista, ya que ninguna gran nación, o grupo de naciones con los medios científicos y técnicos necesarios, se resignará a quedar desarmada frente a un temible, agresivo e insaciable adversario", dijo a fines de marzo el presidente cubano, Fidel Castro.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, se proclama amigo de Castro y ve en Plan Colombia los riesgos de "un nuevo Vietnam", pero se abstiene de cualquier ataque directo contra Estados Unidos, su principal comprador de petróleo.
"La respuesta del gobierno de Caracas ante el gobierno de Bush es de cautela, se ha moderado la retórica anti-Estados Unidos y eso podría conducir a un acercamiento porque hay intereses comunes en cuanto a la parte energética", declaró a la AFP el economista Antonio Frances, profesor del venezolano Instituto Superior de Estudios Administrativos (Iesa).
Bush "es muy sensible al tema del petróleo, y eso para Venezuela es muy importante porque somos uno de los principales suplidores para Estados Unidos, de modo que hay un elemento clave entre ambos países", añadió.
Según la internacionalista Vilma Petrach, Bush "está buscando recuperar una cierta capacidad de jugar en el tablero estratégico de América latina, que la tiene por su propio peso, pero que evidentemente se había ablandado con el período de Clinton, porque él no tuvo potestad para negociar tratados de libre comercio con América latina".
Estados Unidos cedió ante la posición liderada por Brasilia y Caracas contra el deseo de Washington de adelantar de 2005 a 2003 el plazo para crear un Área de Libre Comercio de las Américas (Alca).
Pero otras batallas se perfilan de cara a la cumbre de Quebec.
El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Lafer, afirmó el martes que Brasil no suscribirá el Alca si ésta no trae beneficios para la economía de su país, dando a entender que Estados Unidos debería proceder a una mayor apertura de sus mercados.
Según Frances, "Bush va a impulsar mucho el Alca" porque "Estados Unidos tiene muchos intereses en el hemisferio".
"Reforzar las Américas con respecto a otros continentes, esa es la perspectiva de Bush. Hay una posición más activa y más celosa ante América latina", asegura el economista venezolano.