John Cassavetes, el director
de las relaciones humanas
Es uno de los realizadores más importantes del cine contemporáneo. En sus funciones de Cine Estudio, Cine Club Santa Fe está realizando un ciclo sobre su obra. Se verá casi la totalidad de su filmografía.
Es un verdadero monarca de las relaciones intimistas, un genio minimalista de Occidente, un pequeño intelectual yanqui o un humanista empedernido. Más que nada, el querido John Cassavetes trabajó siempre a partir de emociones internas y conflictos no tan explícitos. Con una gran carga de intelectualidad y con un espíritu absolutamente libre, en todo el sentido en que puede hacerse cine.
Nos dejó obras fundamentales e ineludibles a la hora de hacer un análisis profundo sobre la renovación cinematográfica a fines de los '50 y principios de los '60. Con un estilo de filmación y encuadre que dista mucho de la calidad habitual de Hollywood, Cassavetes se hizo un lugar entre los seguidores de cine independiente y sigue siendo hasta hoy día una gran influencia para muchos realizadores under.
Su estilo se trasladaba de las habitaciones a las calles, donde (generalmente sin permiso) rodaba extensas conversaciones e interacciones de los personajes sin tener en cuenta muchas veces el resultado visual ("Shadows"). Sin embargo, la expresión clara, concisa y muy sutilmente subliminal, no evita quedar en evidencia en ninguna de sus películas.
Básicamente armadas sobre la base de grandes improvisaciones, es allí donde se vislumbra el más grande rasgo teatral de los actores. La música tuvo un lugar bastante importante en sus películas. Por lo general, se trataba de ritmos que provenían de la cultura negra. Jazz, beebop, cool y blues, elementos similares y revolucionarios en el cine (al igual que la mayoría de los realizadores de la Nouvelle Vague), les dan a las películas un cierto toque de misticismo e intelectualidad, y los emparientan con la misma libertad con la que es tocada esa música a base de improvisaciones.
Las temáticas de sus películas abarcan todas las frustraciones, los errores y las rupturas sociales que implican al ciudadano promedio de los EE.UU. de la década del '60, desde el racismo hasta la ruptura familiar, los miedos, las insatisfacciones personales, pero vistas desde un gran toque intimista e interno y expresadas desde lo mas visceral.
La normalidad, el establishment o el american way, siempre fue manifiestamente criticado por Cassavetes desde atrás de la cámara. No obstante, lo más irónico es que esa crítica estaba enfocada desde los lugares más marginales y relegados de toda esa sociedad. Inolvidable la cita que hizo Scorsese en el documental sobre los 100 años de cine para la TV británica: "Cassavetes es un realizador que trabaja desde lo más interno del ser humano, poniéndolo en evidencia a partir de sus sensaciones mas externas".
Una afirmación tan sutil como gráfica, que transcurría mientras veíamos un fragmento de "Love Streams" ("Torrentes de Amor", en la Argentina) en el que transcurría el clímax de la película, o la escena más fuerte e intimista que dio el cine en mucho tiempo. El filme en su totalidad explora la relación entre una mujer mayor y un joven, quienes sostienen una relación de pareja. La escena en cuestión toma un momento en que la mujer sufre una especie de colapso y lleva al muchacho a la desesperación, al tratar de que no se le muera en los brazos.
O en"Faces", por ejemplo, donde el adulterio y la infidelidad repetida son moneda corriente, con un Cassavetes mucho más interesado a veces, desde atrás de la cámara, en una simple mirada o un semblante absolutamente inexpresivo que en un diálogo. Muchos actores pasaron por sus películas, principalmente su esposa Gena Rowlands, un joven Ben Gazzara y un Peter Falk mucho más despierto que en "Columbo".
La herencia de John Cassavetes a nivel del cine experimental o cine independiente es tan vasta como el cine independiente en sí mismo, y lo más sutil y bello es que hay una diferencia abismal con sus contemporáneos, que lo convierte en casi irrepetible. Cassavetes hizo de la falta de recursos un aliado, para poder prescindir de concesiones y modismos acostumbrados por los realizadores under.
Se podría hacer una gran disquisición filosófica y hasta metafísica del contenido de sus filmes, hacer hincapié en esos detalles olvidados por otros, de los cuales él hizo de la cotidianeidad el más terrible conflicto. No obstante, creo que sólo queda maravillarse, ver el tratamiento y la sutileza con que filmó e intentar, algún día y bajo otro lenguaje, lograr que algo de todo ese espíritu libre y profundo siga contagiando a los nuevos realizadores.
El martes a las 20 se verá "Faces", y luego, "Asesinato de un apostador chino" y "Noche de estreno".
Juan Carlos Arch