Política: POLI-01

Ley de Lemas: un punto de
inflexión en la vida política

Los motivos que llevaron a la reforma electoral, y sus efectos. Hace 10 años, Carlos Reutemann era electo gobernador. Por primera vez se aplicaba la Ley de Lemas. La compleja trama de una polémica historia.


El viernes 2 de noviembre de 1990, el presidente de la Nación, Carlos Menem, pateó el tablero del justicialismo santafesino y disparó una sugerencia que tenía connotaciones de epitafio. En el marco de un desayuno con directivos de agencias periodísticas, sostuvo que, en la provincia, lo mejor sería que su partido "acompañe en una fórmula" al ex intendente de Rosario, Horacio Usandizaga. La consigna -en boca de Rubén Cardozo- era "asumir el costo político como merecida derrota".

La afirmación levantó un revuelo de proporciones, pero no hizo más que corroborar al gobernador Víctor Reviglio la conveniencia de un camino iniciado varios meses antes, para tratar de eludir el desastre. Horas atrás, la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, había emitido despacho favorable a la aprobación de la Ley de Lemas, que ya contaba con media sanción del Senado provincial.

Era la recta final de un afanoso recorrido, durante el cual el Poder Ejecutivo mantuvo un monitoreo constante sobre la disposición de los legisladores a acompañar la iniciativa. Día por día se contaban los votos, se fatigaban despachos, se sucedían reuniones, esperando el momento oportuno.

Preludios


Mientras tanto, un ominoso manto de sospechas y acusaciones cubría cada movimiento. El 5 de noviembre, el precandidato a vice de la lista Blanca radical, Hernán Agú, denunciaba un acuerdo entre Menem, Reviglio y Usandizaga, para impedir el desarrollo de la interna de su partido.

Ese mismo día, el vicepresidente del comité provincial, Miguel Basaldella, envió al presidente Carlos Spina un telegrama pidiendo la convocatoria urgente al cuerpo, para tratar la "prórroga y/o anulación de las elecciones internas, ante posible sanción de la Ley de Lemas provincial".

En su edición del 6 noviembre, en un artículo de opinión titulado "Los camaleones", El Litoral registraba los giros protagonizados por Reviglio y el sector de Usandizaga, que antes tachaban de inconstitucional la Ley de Lemas y, de buenas a primeras, pasaron a apoyarla con fervor. "Las repentinas mutaciones en el ya controvertido tema vienen a confirmar una vez más, descarnadamente, que cierta dirigencia política está más preocupada por su sobrevivencia en cualquier cargo posible que genere el sistema, que en la representación de los intereses de la gente", decía el texto.

En la Legislatura, el Partido Demócrata Progresista y el socialismo sostenían la férrea oposición a la ley, con la única excepción del actual juez Alejandro Tizón que, pese a la decisión de la Federación del PSD, sumó su apoyo. En el radicalismo, la mayoría votaba en contra -en consonancia con el mandato de la convención partidaria-, pero los amarillos Malaponte, Algaba, Serra y el blanco Virgilio Palud, ya habían anunciado su apoyo. En el justicialismo se oponían, entre otros, Edgardo Luna, Oscar Barrionuevo, Jorge Dubouloy, Daniel Castro, Luis Ghezzi y Raúl Druetta. Nadie sabía a ciencia cierta si daban o no las cuentas.

Clímax


Así llegó la agitada jornada del 8 de noviembre y, tras una demora de seis horas por la irrupción de barras de manifestantes, que incluyeron la agresión a agentes de policía y legisladores y el arrojo de objetos contundentes al recinto aún vacío -lo que comprende un ventilador y una máquina de escribir que, literalmente, partió una banca por la mitad-, la sesión comenzó a la 1 de la mañana del día 9 y con la Ley de Lemas como único tema habilitado. Ese día, la asistencia fue perfecta.

Pero no todos los legisladores llegaron al recinto en las mejores condiciones: los peronistas Oscar Somma y Omar Ramells fueron virtualmente arrastrados, uno aún convaleciente de un accidente automovilístico y el otro con serios problemas de salud -incluso uno de ellos, incapaz de moverse por sí mismo, fue "olvidado" en su banca por sus pares, eufóricos tras la aprobación de la ley.

La sesión terminó a las 5.30 y, el mismo día, era recogida por la edición de El Litoral, cuya crónica aludía a "una votación `dudosa', de 25 a 24 a favor del sí" y refería los incidentes y demoras.

La votación, por cierto, no careció de suspenso: antes de iniciarse la sesión, los cálculos indicaban 27 votos afirmativos y 23 negativos. Hubo que restar un voto al "sí", ya que el presidente -por entonces, Enrique Estévez- no vota a menos que sea necesario un desempate. En tanto, el radical Daniel Sansevich respaldó inesperadamente el "no", con lo que el marcador se ubicó en el definitivo 25 a 24.

Final sorpresivo


El lunes 12 -y aún sin abrir juicio sobre la ley en sí, pero quejándose de su aprobación intempestiva y falta de un debate comunitario previo-, El Litoral dejó sentada su postura bajo el título de "Otra burla al pueblo". Allí consignaba casos como el de José Luis Yódice, que dos semanas atrás -y a colación de nada- anticipó en el recinto su voto negativo, para luego adherir a la hora de la votación. También menciona entre los virajes los de Gazziano, Storani y Palud. "El pueblo fue burlado abiertamente, las componendas volvieron a triunfar sobre el atribulado santafesino", dijo el diario. Ese mismo día, el Poder Ejecutivo promulgó la ley.

La confección del decreto reglamentario, las impugnaciones judiciales, las sospechas de corrupción y las acusaciones de fraude electoral a que dio origen, quedaron sumergidas en el anecdotario. El 8 de setiembre de 1991 la Ley de Lemas permitió el acceso de Carlos Reutemann a la gobernación, algo en lo que nadie pensaba un año antes. La vida política santafesina había dado un viraje histórico y ya no volvería a ser la misma.

La modificación


Tradicionalmente, cada partido presentaba una sola lista para cada una de las categorías electorales. Así, los distintos interesados en ser candidatos, llegaban a esa instancia tras una elección interna, donde los afiliados de cada fuerza los escogían.

Con la Ley 10.524, desaparece el partido como herramienta electoral, reemplazado por el lema -que aglutina a las listas presentadas por una fuerza política o frente electoral-. En este esquema, pueden presentarse varias listas en sendos sublemas, todos los cuales tributan al lema aglutinante.

Entonces, en lugar de definir las candidaturas por internas, se presentan todos los que quieran hacerlo, en la medida en que obtengan el número de avales exigidos.

El ciudadano escoge el sublema de su preferencia, pero su voto también suma para el lema. Una vez determinado el lema ganador y, dentro de él, cuál es el sublema con más adhesiones, todos los votos del lema se computan a su favor.

Lo que decían por entonces


  • "La ley de Lemas es un fraude electoral creado por los uruguayos en la década del '30, entre blancos y colorados, para perpetuarse en el poder. En ningún país avanzado del mundo existe esta norma, que es fraudulenta porque los votos a un candidato pueden servir para elegir a otro. Esto es para una republiqueta bananera y no para una República en serio.

    Con esto no se van a terminar las internas de los partidos y el reparto de los cargos, sino que se institucionalizará la interna, porque 10 personas con dinero van a manejar a los partidos políticos, y éstos no podrán discutir más programas e ideas. No es una interna abierta sino la institucionalización de la interna". (Héctor Cavallero, días antes de la sanción, cuando era Intendente de Rosario).

  • "No se si la ley de Lemas es el mejor sistema o lo que la gente quiere. Sí es una propuesta para mejorar las cosas que la gente no quiere. La historia dirá".(Alberto Monti, titular del bloque de Senadores Justicialistas y principal impulsor de la norma).
  • "No se mejorarán las conductas patológicas por medio de una ley. Estoy avergonzado de la conducción partidaria que nos llevó a este camino sin retorno y es un certificado de defunción para el PJ". (Tomás Camilo Berdat, diputado provincial del PJ entre 1987 y 1991).
  • "Estimo que la sanción de una ley de Lemas en la provincia marca el inicio de un proceso electoral transparente y fundamentalmente democrático, que habrá de permitir a la ciudadanía expresarse en plenitud, seleccionando los que crea mejores para ser los depositarios de su mandato. Ha triunfado la verdadera democracia, ya que la ley aprobada impedirá que el votante se vea obligado a optar en lugar de elegir. El nuevo instrumento electoral abre las puertas para la genuina voluntad del pueblo. No fue fácil conseguir la sanción de la ley como consecuencia de los resabios de las caducas prácticas políticas que se resisten a perder sus privilegios en el manejo de los aparatos partidarios". (Luis Rubeo, senador Nacional por Santa Fe)
  • "La ley de Lemas es anticonstitucional, porque se presta al fraude y anarquiza y atomiza la vida partidaria. Estoy totalmente en contra de la norma. La ley de Lemas constituye una intromisión indebida en la vida de los partidos políticos". (Raúl Alfonsín un día después de la sanción de la norma).
  • "Somos conscientes de que esta vez la UCR debe pedir rendición de cuenta a los verdaderos responsables de lo sucedido, es decir a quienes con su soberbia destruyeron la vida partidaria y construyeron la herramienta para la derrota. Ellos son Horacio Usandizaga, Virgilio Palud, Eugenio Malaponte, Ernesto Algaba, Mario Serra, Miguel Basaldella y Víctor Viscardi, como emergentes de un verdadero menemismo seudo radical. A ellos y sólo a ellos les cabe la derrota que consiguió el milagro de que el segundo resultara ganador. Que se vayan a sembrar rabanitos". (Comunicado de prensa firmada por Eduardo Piedrabuena, Santiago Mascheroni y Luis González, del Movimiento de Renovación y Cambio, la madrugada del 9 de setiembre de 1991)
  • "A las reglas las conocíamos todos". (Carlos Reutemann, la madrugada del 9 de setiembre de 1991, en respuesta a las denuncias de fraude de Usandizaga).
  • "Independientemente de los resultados, en la campaña electoral he reconocido el tremendo error que cometimos al aprobar la ley de Lemas, porque se la reglamentó mal, se la empleó abusivamente y desmotivó a nuestros afiliados" (Carlos Fabrissín, la madrugada del 9 de setiembre de 1991)
  • "Usandizaga dijo muchas veces que apoyaba la sanción de la ley de Lemas para contar con diputados incondicionales, ignorando que con ese paso estaba destruyendo la posibilidad de ganar la provincia y se estaban destruyendo a sí mismos. Como suicidas inconcientes, fabricaron el propio cuchillo que luego los liquidó. (Luis "Changui" Cáceres).