Rafaela no escapa al
fantasma del desempleo
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La crisis del sector agroindustrial obliga a la reducción de personal. La última medición del municipio arroja una tasa de desocupación del 13,8 %. Cuatro de cada diez desocupados llevan más de un año buscando trabajo.
La ciudad de Rafaela, cabecera del departamento Castellanos, no escapa a las consecuencias de la recesión económica nacional y a la fuerte crisis del sector agroindustrial, según se desprende de un informe que elaboró la Secretaría de Programación Económica, repartición que depende de la Municipalidad local.
En este sentido los sectores más golpeados son la industria del cuero, construcción, carnes, textil, metalmecánico y comercio, que sufrieron una drástica reducción de personal.
Como contrapartida los sectores vinculados a servicios, hotelería y gastronomía, presentan un fuerte proceso de inversión y creación de puestos de trabajo en contraposición a los sectores industriales tradicionales que expulsaron personal y achicaron sus niveles de inversión, con algunas excepciones en el rubro autopartes, colchones y alimentos.
Entre los aspectos más sobresalientes se destacan los datos arrojados por el último relevamiento socioeconómico, encarado por el Instituto de Capacitación y Estudios para el Desarrollo Local (Icedel) de la Municipalidad de Rafaela que permite medir la desocupación.
El muestreo permitió además obtener datos cualitativos y cuantitativos del perfil del mercado laboral, la composición de la población de desocupados y otras características que permiten conocer la realidad económica y social de la población.
La desocupación alcanzó la cifra de 13,8%, sólo superada en el año 1995 (14,2%) durante el Efecto Tequila. Los subocupados demandantes han llegado al 6,8% con lo que casi el 20 % de la población convive con necesidades de empleo, según revela el muestreo.
Un nuevo dato permite evaluar que esta situación se complica si se tiene en cuenta que 4 de cada 10 desocupados llevan más de 1 año buscando empleo.
Esta situación, medida en el mes de junio del corriente año, presenta algunas variantes provocadas por diversas situaciones, en general negativas, vividas por los principales sectores productivos de la región y la ciudad y en particular por algunas empresas que se han visto impulsadas a generar despidos y cierre de plantas.
El informe señala que "el desempleo es la manifestación, la consecuencia, de un problema más complejo del sistema de producción y consumo de bienes y servicios, que a su vez está fuertemente influido por los factores de la macroeconomía -recesión, tasas de interés, tipos de cambios, política laboral".
En este sentido señala que la ausencia de consumo, y con ello de caída de la demanda de productos o servicios, hace que las empresas no logren alcanzar niveles de ventas acordes a sus requisitos de rentabilidad y deban recurrir a una estrategia de equilibrio financiero.
Lo expuesto implica en general el achicamiento de personal, la reducción de stock y eliminación de la capacidad productiva ociosa o excedente y eventualmente al cese de sus actividades cuando la situación económica o financiera alcanza niveles críticos.
"Esto provoca un efecto de realimentación negativa sobre el conjunto de los ingresos de la población, que disminuye su consumo y por lo tanto impacta nuevamente en las ventas de otras empresas y así agrava el fenómeno. El desempleo aparece entonces como una consecuencia inevitable de este proceso, agregando al sistema un grave problema social y humano que el mercado no logra resolver por sí mismo", puntualiza el relevamiento.
El censo industrial que realizó el año pasado el Icedel refleja diferencias en el desenvolvimiento de aquellas empresas con un alto porcentaje de ventas en el exterior respecto de las que dependen mayoritariamente del mercado interno.
La situación se profundiza en aquellas que logran colocar su producción en la Unión Europea o en países extra Mercosur.
Algunos sectores productivos ensayan variantes y acciones para afrontar esta crisis con posibilidades de superar y consolidar posiciones en el alicaído mercado interno o en el mercado mundial.
"Esta realidad surge de una pérdida progresiva de la competitividad del aparato industrial argentino, sumado a la sostenida recesión de la economía argentina, obliga a las empresas a buscar alternativas en mercados externos, lo cual resulta complejo por diversos factores que quitan competitividad a las Pymes".
Las empresas de Rafaela no son ajenas a esta realidad, que sumada a una elevada exposición financiera, ha provocado la expulsión de mano de obra como variable de ajuste para reducir costos y seguir en el mercado.
El rubro turismo ha sido uno de los más desarrollados, creciendo de manera significativa en los últimos cinco años, a pesar de que Rafaela no cuenta con recursos turísticos naturales, la creación de un espacio de trabajo desde el municipio con los actores locales permitió impulsar una comisión específica que estableció un programa receptivo para la ciudad.
El rubro hotelero invirtió más de 9 millones de pesos en dicho período y ha creado un centenar de puestos de trabajo. Anualmente este rubro y el de servicios afines genera ingresos cercanos a los 10 millones de pesos.
Otro sector con marcadas dificultades es el agropecuario y en particular el sector lechero que no logra establecer precios acordes para funcionar con un mínimo de rentabilidad.
De enero a agosto se contabilizaron 3.424 altas y 2.836 bajas, con lo que el resultado cuantitativo es positivo en 588 casos.
Sin embargo del análisis cualitativo se desprende una precarización de los contratos, y en algunos casos las bajas corresponden a puestos de trabajo con antigüedad y en sectores tradicionales.
En cuanto a las altas, tienen componentes importante de contratos de menor retribución y en sectores no industriales.
Otro dato que llama la atención es que hasta el año pasado la desocupación se daba en mayor porcentaje entre mujeres, mientras que ahora 11 de cada 20 desempleados son hombres.
Los conflictos laborales más recientes que afectaron a Rafaela son:
Ante el problema de la desocupación que aqueja a Rafaela, desde el municipio las autoridades advierten que se debe tener en claro que no puede modificar la perspectiva local, a partir de que es un hecho netamente macroeconómico.
"El conjunto de variables que la definen, es un escenario que no podemos modificar; sus efectos son difíciles de evitar y en el mejor de los casos se pueden alcanzar mejoras relativas de competitividad con el logro de medidas nacionales de apoyo o protección a los sectores en crisis -aranceles, reembolsos, rebajas impositivas, créditos-", afirman desde el municipio.
Al respecto señalan que en el ámbito local se puede trabajar en dos frentes: el primero es sobre algunos factores de la microeconomía que participan de las "causas" del desempleo, y el segundo es hacerlo sobre el "efecto" o sea sobre los desocupados.
Para el primer caso se trata de medidas que permitan mejorar la competitividad del sistema productivo local y el mantenimiento y creación de puestos de trabajo.
En cambio, la segunda se corresponde con la generación de empleo transitorio para contener aquellas personas que circunstancialmente quedan sin ocupación.
Con esta alternativa se buscan disminuir los efectos de la desocupación en el corto plazo, mientras que la búsqueda de mejora del sistema productivo tiene objetivos de mediano y largo alcance, entre lo que se mencionan: