El refugio bajo las luces
| |
¿Por qué en el medio de la crisis los espectáculos siguen atrayendo público? ¿Se trata de no ceder en el derecho a los consumos culturales? ¿O de una revalorización de la creatividad frente al panorama de la desesperanza?
A pesar de los problemas presupuestarios, las magras posibilidades de conseguir financiaciones y las difíciles situaciones particulares de cada posible espectador a la hora de costearse una entrada -ya sea personal o a todo un grupo familiar-, Santa Fe sigue siendo una ciudad en la que se llenan salas y teatros, en la que los espectáculos artísticos y culturales convocan a públicos diversos, y no sólo los que son gratuitos.
Si bien hay quien añora una pasada "belle époque" en la que Santa Fe florecía en sus producciones y consumos culturales auspiciados por las instituciones y plagada de emprendimientos independientes, últimamente -en la temporada invernal- se realizaron importantes espectáculos musicales y teatrales, y tanto las propuestas locales como las visitas nacionales han podido llenar gran parte de las salas. Hasta hubo casos de gente que quedó afuera porque las instalaciones estaban colmadas.
Tomemos algunos, sólo algunos, ejemplos: el ciclo de música de los Lunes del Paraninfo; las recientes presencias en el Teatro Municipal de Antonio Gasalla y Carlos Perciavalle, de Maximiliano Guerra, de Serra Lima y Raval; la sala llena frente a la Orquesta de Glenn Miller; la Falta y Resto en el Centro Cultural Provincial; el convocante Teatro Negro de Praga o Peter Pan en el País de Nunca Jamás, para los espectadores infantiles; la obra Mercado.com del Coro de la UNL, que ya ha llenado 8 salas en el Centro Cultural Provincial y reforzó la apuesta.
También los recitales de rock en boliches o bares: Miguel Cantilo que tuvo que repetir la función; los Attaque 77 que presentaron "Trapos" frente a 600 personas; o Los Nocheros en Unión, que tocaron frente a cinco mil almas.
En esta somera lista se han mencionado espectáculos cuyas entradas oscilan entre un costo cero y precios de hasta 30 pesos.
Antonio Germano -director del CCP- señala que "en las épocas de crisis aumenta el consumo de la actividad artística, y es además cuando aparecen los mejores fenómenos de creatividad".
"Como teatrero te digo que las obras de teatro más fuertes derivaron del teatro abierto del año �81, la última etapa de la dictadura que fue muy crítica", asegura.
"Los números de las salas son un termómetro. Por ejemplo Mercado.com (a cinco pesos la entrada) es una obra fuertemente política, y ninguno de los actos políticos convoca esa cantidad de gente. El caso de Peter Pan también es notorio: metió unos 10.000 espectadores en 18 funciones (a dos pesos la entrada). Otro fenómeno es el de la Orquesta Sinfónica, que ha ido aumentando en público hasta triplicarlo. No me refiero sólo al espectáculo con Virginia Tola -que ya llenó dos conciertos y vamos por el tercero con un repertorio muy duro, Mahler y Strauss, no popular- sino a la misma orquesta en su ciclo de abono, que hoy está llenando, y no llenaba ni media sala", aporta Germano.
Según él, esto sucede porque "es un refugio de identidad de determinada clase media que se va cada vez más abajo, a la que no le van quedando muchos espacios, y busca los espectáculos donde siente que dicen algo. No se trata sólo de divertirse, se trata de la identidad, no es una idea frívola del entretenimiento".
Pablo Zuckas hace un año que produce espectáculos en Santa Fe. De su mano han llegado El Teatro Negro de Praga (a 30 pesos la entrada), o El prisionero de la segunda avenida. En música trajo a The Outfield, Rata Blanca, Jene Loves Jezabel, y al organista norteamericano Deacon Jones.
"Creo que la gente guarda la plata para esto, son gustos que uno no quiere resignar. Además, un dato importante es que para las obras de teatro se venden las entradas con facilidades de pago, mediante tarjetas".
"Lo del rock es distinto, se apunta a la venta de entradas anticipadas más baratas. Ratones Paranoicos y Rata Blanca vinieron con una fuerte empresa que daba facilidades como sponsor, y las entradas se pudieron vender a 5 pesos".
"Depende de muchas cosas, es fundamental el día, y el prestigio del espectáculo. Pero en Santa Fe, uno puede llegar a traer a los Rolling Stones y nunca sabés si te va a ir bien".
Damián Rodríguez Kees, director de Cultura de la UNL opina que "nadie tiene seguridad de por qué pasan estas cosas, son hipótesis, pero sí creo que más allá de la crisis la gente necesita referencias en el espacio, construir sus espacios y reafirmarse en ellos. En el ámbito del arte hay una necesidad, tanto de los que producen el hecho artístico como de quienes lo frecuentan, de consolidar esos espacios. Puede ser que la crisis profundice esta necesidad".
Por otra parte, Kees señala que "los eventos, cuando tienen continuidad, funcionan porque se crea un espacio, lo que sucede con los ciclos, como el del Paraninfo, o el de música popular los viernes en el Foro; siempre hay gente aunque no sea mucha. Son espacios de afirmación de la identidad y de intervención en la sociedad de este modo; se trata de defender los ámbitos propios más allá de cada gestión".
"Una manera de defender el Teatro Municipal es usarlo; qué santafesino no ama el Teatro Municipal. Lo mismo con los demás lugares, ya sean del Estado o privados".
El productor Marcelo Medina declara: "esto es histórico, sobre todo en relación al teatro, que es un divertimento en vivo, una manera de sentirse vivo en el medio de la crisis".
"El auge también responde a un convencimiento de los artistas de tomarse en serio al público del interior. Hace años salían al interior con lo menos posible para recuperar el capital invertido, pero esto tuvo que cambiar. Hay varios puntos de inflexión, me da la sensación de que Romay es uno, él empieza a dar vida a la calle Corrientes con espectáculos muy caros, con el convencimiento de que artistas de primera línea pueden salir con todo al interior. Otro punto de inflexión fue Pepe Cibrián, que montó Drácula en las provincias con el 80% de la escenografía y con detalles exquisitos".
"En los últimos cinco años hemos visto obras de mucho peso, y teatro con mucho contenido, de protesta o social. Dentro de la crisis, cuando te das cuenta de que te estás privando de todo y esa obra viene una vez en el mes, y... hacés un sacrificio y juntás la plata", sostiene, y aporta datos:
"Apasionadas (entradas desde 30 pesos) tuvo una respuesta sorprendente a nivel público, se colmó la capacidad total del Teatro Municipal y quedaron cientos de personas afuera. Monólogos..., también llenó el teatro; Gasalla y Perciavalle metieron más de 1.100 personas en dos funciones, Cleopatra también superó los mil espectadores, Maximiliano Guerra cubrió media sala, y hasta sorprendió un espectáculo como María Kreuza, que vendió 500 localidades. Les Luthiers (a 50 pesos la platea) ya está por agotar las entradas para las dos funciones".
"La seriedad con que se encara a partir de la producción es un punto clave, hace diez años los productores no generaban confianza y eran insolventes. Ahora ya no se suspenden espectáculos ni ellos se fugan con las entradas", agrega Medina.