Opinión: OPIN-02

¿Por qué tarda el ataque de
la oposición en Afganistán?

Por Jean-Claude Chapon


Si la oposición sigue sin entrar en combate en los frentes afganos, se debe sin duda a una relación de fuerzas favorable aún a los talibanes y a la voluntad de los estrategas estadounidenses de tener el campo libre para sus propias operaciones terrestres, estiman los observadores.

El doctor Abdula, uno de los dirigentes de la oposición a los talibanes, los "estudiantes de teología" que gobiernan Afganistán, admitió hace unos días que las afirmaciones impacientes de sus tropas ansiosas por entrar en acción se contradecían con los objetivos actuales de Estados Unidos.

"Para un comandante, lo más importante del mundo es la línea de frente, mientras que para la Alianza internacional y la Alianza del Norte, de momento, lo más importante es la lucha contra el terrorismo", dijo.

Eso significa, estiman los observadores, que mientras los soldados estadounidenses actúen en territorio afgano contra los militantes de la organización de Osama ben Laden, estas operaciones tendrán prioridad sobre eventuales ataques de la oposición contra los talibanes, que podrían crear interferencias y poner en peligro los planes estadounidenses.

El departamento norteamericano de Defensa anunció por primera vez el viernes que tropas estadounidenses llevaron a cabo una intervención en suelo afgano. Algunas cadenas de televisión habían dicho previamente que por lo menos un centenar de hombres participaban en esta operación contra blancos talibanes en el sur del país.

Para los observadores, nada indica que la relación de fuerzas entre la milicia islámica y las tropas de la oposición -que durante los últimos años fue favorable a los talibanes- haya cambiado de manera significativa.

La milicia islámica logró en estos últimos años una victoria tras otra hasta apoderarse de más de tres cuartas partes del país, dejando a la oposición únicamente una pequeña porción del territorio en el extremo noreste del país y al norte de Kabul.

Pese a las deserciones de comandantes locales anunciadas por fuentes de la oposición, éstas hasta ahora sólo parecen haber sido marginales y no han podido ser comprobadas por fuentes independientes.

Fajar ur Rehman, uno de los pocos periodistas que han podido entrar en territorio afgano desde el comienzo de los ataques aéreos, afirma que no hay que creer que el sistema talibán está hundiéndose.

"Al contrario, son inquebrantables", agregó este periodista que acaba de pasar cuatro días en Afganistán, invitado con un grupo de reporteros por las autoridades talibán.

Según los observadores, la única manera de cambiar la relación de fuerzas entre los beligerantes afganos sería armar masivamente a la oposición y que Estados Unidos bombardeara de forma convincente las posiciones talibanes en los diferentes frentes.

Hasta ahora, sin embargo, los ataques norteamericanos contra las posiciones talibanes han sido débiles y aparentemente han modificado muy poco la situación en el terreno de operaciones. Los Estados Unidos y Rusia prometieron en estos días entregar armas y municiones a la oposición, pero éstas tardarán todavía un tiempo en llegar. (AFP).