"El modelo económico ha colapsado"
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"Hay que buscar nuevas alternativas", advierte Moisés Limansky. Lidera en Argentina una empresa de colchones que tiene un plantel de 350 obreros. "Tratamos de no despedir a nadie", asegura Limansky.
Rafaela (De nuestra agencia).- Moisés Limansky, ex presidente del Centro Comercial e Industrial de Rafaela y titular de una empresa familiar dedicada a la fabricación de colchones que lleva más de medio siglo de presencia en el mercado trazó un oscuro panorama sobre la situación del sector industrial.
Si bien la figura jurídica de la firma que encabeza Limansky es una Sociedad Anónima, tiene en su origen y actualidad, todas las características de una empresa familiar; siendo su hijo Daniel, su más estrecho colaborador.
La planta central está en Rafaela pero opera, con oficinas de administración y comercialización, en distintos puntos del país y se extendió a Brasil.
-�Cuál es su evaluación de la difícil situación económica que vive el país?
-La situación es bastante negativa. En los últimos tiempos no constituye ninguna novedad el crecimiento del riesgo país y la baja en la Bolsa -de valores-. El FMI ya nos está retaceando la entrega de fondos. Esto es en cuanto a la situación macro que está viviendo el país.
Estuve, en la conferencia de la Unión Industrial Argentina y también recibimos la visita de los miembros de la Federación de Industriales de Santa Fe (Fisfe). Todos se están moviendo con bastante desesperación para buscar vías de solución a todos estos problemas que nos están afectando muchísimo.
Creo que la idea de la concertación, surgida de la Unión Industrial Argentina, en estos últimos tiempos, muestra a la entidad muy dispuesta para encontrar una salida para los difíciles momentos que estamos viviendo y esto, indudablemente, nos dice a las claras que ha colapsado el modelo económico y hay que buscar alternativas.
-�Hay que salir de la convertibilidad?
-No es el momento, posiblemente, de hablar de la salida de la convertibilidad. Debemos pensar en esa posibilidad pero encontrar el momento adecuado ya que estamos perdiendo competitividad que es nuestro principal problema lo que genera situaciones socioeconómicas muy duras.
El otro día el diario Clarín, en un título, mencionaba un incremento de 2 mil pobres por día. Esto indica que nuestra situación social se deteriora y se habla de un 20% de desocupación y de entre un 30 a un 40% de gente por debajo de los límites de la pobreza.
Entonces esto indica que el mercado interno ha caído estrepitosamente. Todos los días hay noticias más desalentadoras en cuanto a la caída de la producción industrial y la merma de ventas en el comercio. Los índices realmente son alarmantes.
-�En su empresa se mantiene el plantel laboral?
-Nosotros estamos haciendo todo lo posible por mantener nuestro plantel de gente. Realmente lo hacemos con bastante sacrificio y nuestra caída de ventas no fue tan estrepitosa, se han ajustado enormemente los gastos.
Lamentablemente se pararon algunas inversiones que teníamos previstas para seguir creciendo. Nosotros tenemos una armaduría en Brasil que algo nos ayuda a paliar esta situación por cuanto tuvimos la buena posibilidad de insertarnos en un mercado grande pero difícil.
Como meta tratamos de no despedir gente ya que entendemos los problemas que está sufriendo nuestra sociedad y lucharemos, en ese sentido, hasta las últimas consecuencias.
-Usted que opera en Brasil, �qué opina de las actitudes de ese país en el manejo de su economía, principalmente con las devaluaciones?
-Lo que nosotros no hicimos correctamente es consensuar todas las temáticas a nivel bloque. Porque Brasil tiene, por sí mismo, todo el derecho a devaluar o elegir la política cambiaria que ellos estimen conveniente y nosotros nos atamos a la convertibilidad, nos atamos a la moneda más fuerte del mundo.
Nuestra moneda se ha revaluado con respecto al dólar desde el '91 a esta parte en un diez por ciento.
Nosotros tenemos deflación, los Estado Unidos tuvieron inflación, así que tenemos una moneda más fuerte que el dólar. Nosotros y Hong Kong somos los dos únicos países que tenemos convertibilidad.
Hong Kong hace 20 años que no tiene déficit fiscal, que tiene saldos favorables de exportación, nosotros estamos a la inversa. Evidentemente no son comparables las economías de uno y otro país. Por eso cuando me dicen por qué Brasil devalúa pienso que nosotros hemos negociado mal la temática de bloque.
Cuando se hizo el Mercado Común Europeo participó activamente todo el sector empresario, mientras que en nuestro caso el bloque se formó a través de conversaciones entre funcionarios.
-Entonces el Mercosur no funciona como debe...
-Tiene serias falencias. Le puedo mencionar nuestra problemática a nivel empresario en Brasil. Nosotros allí estamos trabajando bien, hacemos una expansión interesante, tenemos ganado mercados, pero, lamentablemente, el cambio no nos favorece y, en última instancia, cuando uno hace los números llega a la conclusión que se trabaja en función de que en el mediano o largo plazo esto tiene que cambiar. Esa es la realidad.
-�Habría que devaluar en Argentina?
-Más que de devaluación yo creo que en estos momentos se está hablando de solucionar el tema del cambio, es decir vía aranceles para la importación y reintegros para la exportación; pero esas son cosas que las vamos a tener que charlar con los brasileños. No va ser a tan fácil.
De cualquier forma creo que el convencimiento de que en algún momento hay que salir de la convertibilidad está en muchos sectores de la sociedad.
Yo noté en el ambiente de la Unión Industrial Argentina (UIA), donde no solamente estaba convocada gente del empresariado industrial, sino también del sector financiero, y Moyano y Daer representando a la parte obrera, yo noté -le decía- un consenso casi generalizado de que en algún momento hay que salir de la convertibilidad.
Éste no es el momento indicado, sería a lo mejor caótico, pero ésa es la percepción que yo tengo.
Indudablemente que pelear en estas condiciones, con cambio desfavorable, con servicios caros, con un país caro porque, pese a que se habla de que 1.050 dólares es más o menos el límite que una familia tipo necesita para su subsistencia y hay muchísima gente que no lo gana, nuestra mano de obra no es competitiva con países del extremo Oriente o de la misma Latinoamérica.
Así se da una dualidad: nuestros operarios ganan poco dinero para vivir en Argentina y nuestra mano de obra es cara para exportar.