Política: POLI-14

Crónica de un día histórico


DyN. COMO EN EL 76. Acompañado por su edecán, De la Rúa abandonó la Casa de Gobierno como Isabel Perón en 1976. Hoy retornó a la Casa Rosada para recibir a Felipe González

En el peronismo sabían a las 18 de la renuncia. Puerta le había pedido que esperara hasta la noche cuando se juntaran los gobernadores peronistas.


El renunciante jefe de Estado, Fernando de la Rúa, prefirió no aguardar hasta la noche la respuesta del justicialismo y decidió enviar su dimisión al presidente provisional del Senado, Ramón Puerta.

De la Rúa pronunció un mensaje al país después de las 16 para renovar su convocatoria al justicialismo para que se incorporara a su gobierno y llamar nuevamente a recuperar la paz social.

Alrededor de las 18, el jefe de Estado se comunicó telefónicamente con Puerta para ofrecerle la renuncia, después de haber meditado un tiempo la decisión.

El justicialista misionero le pidió a De la Rúa que "espere hasta las nueve de la noche que nos reunimos con los gobernadores y le vamos a responder".

Mientras tanto continuaban los disturbios y los enfrentamientos entre manifestantes y policías, que reprimían con gases lacrimógenos y balas de goma.

Puerta emprendió el viaje a San Luis a las 18.45, en un avión particular para encontrarse con los gobernadores peronistas y allí adoptar una decisión sobre los pasos a seguir.

Pero De la Rúa ya había redactado su renuncia, que se conoció a las 19.30 de boca del secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, y a las 19.52 abandonó la Casa Rosada a bordo del helicóptero presidencial con rumbo a la quinta de Olivos.

La renuncia de De la Rúa, escrita de puño y letra, llegó a las 20.10 a la presidencia de la Cámara de Senadores mientras que Puerta se encontraba en pleno vuelo hacia San Luis.

Ante sus allegados, el presidente provisional del Senado, lo primero que hizo fue ratificar al jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, como encargado de "garantizar el funcionamiento mínimo del Estado" hasta que la Asamblea Legislativa designara hoy al nuevo presidente.

Rodeado de sus íntimos


De la Rúa había firmado la renuncia poco antes de las 19.30 y 22 minutos después partió en helicóptero desde la terraza del edificio, de la misma forma que 25 años atrás lo hizo la ex presidenta María Estela Martínez de Perón, como consecuencia de un golpe de Estado.

"Mi mensaje de hoy para asegurar la gobernabilidad y constituir un gobierno de unidad fue rechazado por líderes parlamentarios. Confío que mi decisión contribuirá a la paz social y a la continuidad institucional de la República", aseguró en el texto de su renuncia.

En los últimos minutos de su gobierno, estuvo acompañado por Colombo, y sus ministros Adalberto Rodríguez Giavarini (Cancillería), Horacio Jaunarena (Defensa), Andrés Delich (Educación), Jorge de la Rúa (Justicia), Hernán Lombardi (Turismo) y Héctor Lombardo (Salud).

Nicolás Gallo, quien en la última recta se desempeñó como secretario general de la Presidencia y había quedado como interino de Infraestructura y Economía, también se encontraba en el despacho presidencial y fue quien, a las 19.30, comunicó oficialmente a la prensa la renuncia de De la Rúa.

"De la Rúa tomó la decisión con profunda tristeza. Fue un día muy triste, un día de pesar, es la Patria la que está en juego", reconoció Gallo minutos después.

El último día


El presidente había llegado a la Casa Rosada a las 11.48, en su último día en el poder luego de dos años y 10 días de gestión desde que su antecesor Carlos Menem le colocó la banda presidencial el 10 de diciembre de 1999.

Los graves incidentes que empezaron por la mañana en la Plaza de Mayo, que derivó en la represión policial a los manifestantes, lo obligaron a retrasar su traslado a la sede gubernamental desde la residencia de Olivos, que estaba previsto para las 9.

Ya al mediodía las declaraciones de los dirigentes justicialistas hacían prever el final, pero el jefe de Estado quiso jugar la última carta al hablar a la población desde la Sala de Conferencias de la Casa de Gobierno.

"Estoy aquí porque soy yo, como presidente de la Nación, quien puede llamar a esa unidad y he ofrecido para eso al justicialismo, que triunfó en las elecciones del 14 de octubre y tiene mayoría en ambas cámaras, que participe de un gobierno de unidad nacional", expresó.

En su discurso, De la Rúa admitió que la gobernabilidad del país estaba "resentida" y declaró que estaba dispuesto "a la máxima actitud de grandeza que sea necesaria para el bien de la Patria y la paz de los argentinos".

"Estoy dispuesto a aguardar la respuesta patriótica y de grandeza del justicialismo", declaró después de las 16.15 el presidente, pero el gobierno ya no esperaba señales positivas de la oposición.

Texto de la renuncia


El siguiente es el texto de la renuncia a la Presidencia de la Nación de Fernando de la Rúa que, de puño y letra, elevó al titular provisional del Senado, Ramón Puerta.

"Me dirijo a usted para presentar mi renuncia como presidente de la Nación.

Mi mensaje de hoy para asegurar la gobernabilidad y constituir un gobierno de unidad fue rechazado por líderes parlamentarios.

Confío que mi decisión contribuirá a la paz social y a la continuidad institucional de la República.

Pido por eso al Congreso que tenga a bien aceptarla.

Lo saludo con mi más alta consideración y estima y pido a Dios por la ventura de mi patria".

Firmado Fernando de la Rúa.

Hasta último momento


El gobierno hizo gestiones desesperadas de último momento.

De la Rúa dialogó con los gobernadores peronistas Carlos Ruckauf (Buenos Aires) y Adolfo Rodríguez Saá (San Luis), mientras el jefe de Gabinete estaba en permanente contacto con los máximos mandatarios y dirigentes del PJ.

El presidente también había dialogado con su colega brasileño, Fernando Henrique Cardoso, para interiorizarlo de la situación nacional.

Gallo hizo gestiones ante el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado, Jorge Bergoglio, para intentar que la Iglesia dirigiera un mensaje a la población, para intentar frenar la grave situación de desborde social que se vivió en las calles.

El vocero gubernamental, Juan Pablo Baylac, se sinceró poco después de las 17 ante la prensa: "Si el justicialismo no acepta el gobierno de coalición, el presidente renuncia".

Esa sinceridad le valió una reprimenda de Gallo, su superior, quien hasta último momento no quiso admitir públicamente el desenlace.

El funcionario se acercó poco después de las 19 a la Sala de Periodistas, para aclarar que De la Rúa "no renunció, y espera la respuesta de la reunión nocturna de los gobernadores justicialistas en San Luis".

Trató de desmentir las declaraciones del jefe de la bancada de senadores aliancistas, Carlos Maestro, que minutos antes había anunciado que el presidente le había comunicado telefónicamente su decisión de renunciar.

A las 19.30, Gallo tuvo que volver sobre sus pasos, y tímidamente se asomó en la Sala de Periodistas para anunciar oficialmente que el primer mandatario estaba enviando su renuncia al Congreso.

Exactamente 22 minutos después, poco antes de las 20, el jefe de Estado partió desde el helipuerto de la Casa Rosada.

El último que lo había utilizado era el ex presidente radical Raúl Alfonsín, en 1987 para trasladarse a Campo de Mayo, donde se encontraba el jefe de los carapintadas, Aldo Rico. Concluida aquella reunión, había vuelto en el helicóptero a la sede gubernamental y pronunció las: "Felices Pascuas. La Casa está en Orden".

No olvidar a la gente


Por Gabriel Rossini

Lo peor que podría pasarle al país es que la discusión sobre la transición deje en segundo plano las causas que originaron la caída de De la Rúa. Más allá de quién será la persona que ocupe la presidencia de la República y por el plazo de tiempo que lo haga, es necesario que cuanto antes -el lunes si es posible- se ponga en marcha un plan serio, coherente y despojado de cualquier tinte partidario, para atender las necesidades de los más carecientes.

Al mismo tiempo y con la misma urgencia, deberá tomar las medidas necesarias para recuperar el entusiasmo de la gente, para que sientan que esfuerzo y sacrificio vale la pena hacerlos, y tendrá que incluir necesariamente un cambio en las reglas de funcionamiento de la economía, para que empiecen a ganar los que trabajan y no los que viven del trabajo de los demás.

Pero también y, fundamentalmente, tendrán que canalizar el entusiasmo de la gente por un destino en común. Lo que empieza a partir de hoy será un camino sinuoso y difícil, lleno de trampas y zancadillas de aquellos que ganaron demasiado y que ahora deberán empezar a perder. Los que espontáneamente salieron a la calle clamaban por un modelo de país que contenga a todos los argentinos, y eso es lo que deberán hacer. Porque si no los cacerolazos del hombre de a pie volverán a sonar estruendosamente.

El miércoles a la noche la gente dijo basta, y deberían tomarlo en serio. Ya no hay más lugar para acuerdos en una pieza que dejen de lado al conjunto. Los que están de la puerta para afuera no son más mansos a los que se los puede estafar con privilegios inaceptables. Ya no podrán hacer que pierdan siempre los mismos.