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Después del fútbol: de profesión taxista

Debió dejar el fútbol por una lesión en la rodilla. Desde aquel ingrato instante se subió a su Renault 19 taxi. Hoy dice que está conforme con su trabajo. Claudio Chena cuenta su historia de futbolista.


Claudio Ubaldo Chena es una de esas personas que saben bien lo que quieren en la vida. Con sus particularidades, pero sabe. Cuando su rodilla le pidió clemencia allá por los comienzos de la década del '90 del siglo pasado, cuando tenía unos vitales 28 años, lo tomó con tranquilidad y aprovechó sus ahorros para hacer realidad algo en lo que venía pensando desde hacía tiempo: cuando el fútbol profesional ya no formara parte de su vida iba a manejar un taxi. Por decisión propia. Pero dejemos que lo cuente el verdadero protagonista.

"Después de haber tenido una lesión bastante grave en el año '92, cuando estaba en Deportivo Morón, me operé 3 veces la rodilla y no pude seguir jugando más. En el año 1994 dejé definitivamente el fútbol y tuve la suerte de comprar un taxi. Desde aquel entonces hasta hoy ya pasaron 8 años como taxista".

-�Necesitaste ayuda especializada cuando dejaste el deporte?

-Para mí el retiro fue muy natural. Muchos compañeros me preguntaban si estaba seguro de manejar un taxi, porque la gente me iba a reconocer y me iba a preguntar por qué estaba arriba de un auto. Pero yo respondía que es un trabajo como cualquier otro, que el fútbol se terminó, que se murió el Chena jugador y que ahora empezaba a recorrer la vida. Gracias a Dios siempre pude hacer lo que me gustaba; y yo tuve la oportunidad de poner un negocio o de estudiar para director técnico, pero eso no me satisfacía. A mí me gusta esto de estar arriba del taxi. Sé que hay mucha gente a la que no le agrada, pero para mí fue lo más normal dejar de jugar y empezar a trabajar de esto.

Gracias al deporte de la número 5, Chena vivió cosas más que interesantes, como haber podido jugar la Copa Libertadores (cuando defendía los colores de los conjuntos bolivianos). "Una anécdota muy interesante fue la que me pasó cuando fuimos a jugar a Colombia. Nos enfrentamos con el equipo de Valderrama. Te juro que tenía ganas de patear para el otro lado. El "Pibe" era lentísimo, pero no se la podías sacar, te aseguro que no se la podías ni tocar la pelota. Era un fenómeno. Siempre que íbamos a Colombia nos metían 6 o 7 goles".

Otra historia destacada en el anecdotario de Claudio Chena es el haber compartido un entrenamiento con Chilavert y otras glorias del fútbol que en la década del '80 se desempeñaban en San Lorenzo. "Cuando yo estaba en Talleres, gente de San Lorenzo fue a buscar a Bevilacqua para llevárselo a jugar unos partidos amistosos, pero el "Pastor" tenía una reunión con la gente de su religión y se negó a ir. Entonces pidieron otro delantero y fui yo. Fue todo de un momento para el otro. Armé las valijas y me fui a entrenar con el "Ciclón". Estaban Chilavert, Malvárez, un montón de monstruos".

-�Qué fue lo malo y lo bueno que te dio el fútbol?

-Lo bueno son los amigos. El fútbol hoy es una profesión en la que se pierde el compañerismo y la amistad porque se gana mucha plata. Pero en la época en que jugué yo el dinero era secundario y lo más importante era eso que te nombré que hoy se perdió. Yo tuve la suerte de estar en ocho equipos de fútbol y en todos lados he dejado muchos amigos y eso es lo importante del fútbol. Además uno hace lo que le gusta, viaja en avión, duerme en hoteles todos los fines de semana, come la mejor comida. Es una etapa de la vida por la que muchos deportistas jóvenes les gustaría pasar.

Por otra parte, lo malo son las lesiones y las presiones que sufrís. Pareciera que el fútbol es sólo diversión, que uno juega sin hacerse "mala sangre" pero vivís presionado porque la gente espera el máximo de cada jugador y cuando las cosas no te salen no te perdona nadie. Podés pasar en una sola semana de tocar el cielo con las manos a ser el peor de todos.

-�Hiciste buena diferencia económica como futbolista?

-Yo digo que hacen plata los que juegan en equipos grandes, como River o Boca, no obstante eso yo tuve la suerte de haber estado tres años en Bolivia y en dos clubes de primera en la Argentina como Talleres de Córdoba y Estudiantes de La Plata, en los que hice una mayor diferencia que en los equipos de Nacional B. Además yo estuve en Colón en la peor época de la institución, entre 1982 y 1986. No había un peso. Se debía en todos lados y tuvimos que arrancar el nuevo campeonato de la B todos los pibes porque se fueron los jugadores de experiencia.

-�Qué le criticarías a los directivos de ayer y de hoy?

-Es muy difícil ser dirigente porque es complicado ser patrón y amigo del empleado, pero yo siempre sostuve que el error que tienen, y no sólo en los clubes de Santa Fe, es que no valoran a los pibes de las inferiores. Ellos son los que duermen debajo de una tribuna, los que comen lo que le dan, y cuando viene un jugador de afuera le brindan todo. Sin embargo el que termina jugando es siempre el pibe del club.

Yo lo pude vivir desde las dos veredas. A mí me ha tocado estar en Colón, donde han llegado jugadores que ganaban diez veces más pero el titular era yo. Después me tocó ir a otros equipos y pasaba exactamente lo mismo; los dirigentes se brindan totalmente a los que vienen de afuera y se olvidan de que los pibes son los que finalmente les dan más satisfacciones. Esto es lo que le reprocharía a los dirigentes.

-Si volvieras a nacer, �serías futbolista?

-Seguramente que sí. El fútbol fue lo más lindo que me pasó en la vida, es algo que no cambiaría por nada.

Trayectoria


Claudio Chena nació el 27 de julio de 1964. Comenzó su carrera como futbolista en Gimnasia de Ciudadela en 1973 y estuvo hasta el año '80, cuando el "Gringo" Zuliani le hizo comprar el pase a Colón. En la institución "sabalera" jugó dos años en inferiores y debutó en primera el 2 de abril de 1982 frente a Tigre, cuando tenía 17 años. Estuvo hasta 1986 cuando quedó libre por falta de pago. Entonces fue a Talleres de Córdoba 1 año, luego a Bolivia, donde estuvo 1 año y medio en Oriente Petrolero, otro año y medio en Blooming y volvió en 1989 a Estudiantes de La Plata. Después retornó a jugar en el Nacional B para Central Córdoba de Santiago del Estero y terminó en Deportivo Morón en la temporada 91-92, cuando se retiró con 28 años. Convirtió, según cálculos propios, más de 150 goles, de los cuales 20 fueron para Colón.

Lo primero es la familia


-�Qué significa la familia para el jugador mientras juega y después del retiro?

-La familia es todo. Nadie te va a defender y a ayudar como tu familia, en los momentos malos y en los buenos. Generalmente en los buenos momentos no necesitás de nadie, porque tenés amigos a montón. El problema es cuando estás mal, cuando estás lesionado y no jugás más, cuando ya dejaste de ser protagonista. Y muchos de esos amigos se olvidan de vos. Pero tu mujer, tu madre, tu padre son los que te van a alentar a muerte y te van a dar la fuerza necesaria para seguir tratando de progresar o de volver al nivel que tenías antes de lesionarte. Mi familia en casa se compone de mi mujer Liliana y mis hijos Natalia de 17 años, Guillermo de 14, que juega en la novena de Colón con quien fue campeón el año pasado y se consagró goleador del campeonato, e Ignacio de 7.

Juan Carlos HaberkonAlejandro GalettoFotos: F. Raina