Súper M: eran 3.500 y quedó Grisel
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En la competencia televisiva fue consagrada una mendocina de 17 años. Es una joven muy creyente y de familia humilde.
Si bien no fue un concurso de belleza, la elección de la "Súper M 2002", que culminó con la designación de la mendocina Grisel Pérez Ponce (17 años), parece confirmar que la tierra cuyana es cuna de mujeres hermosas.
A partir del 15 de diciembre del 2001 comenzó una escalada de etapas y sucesivas selecciones que redujo el número de 3.500 inscriptas a seis finalistas, quienes, en el Roof Garden del Alvear, tuvieron que dirimir por el premio mayor.
De manera inesperada, cuando el grupo de competidoras (integrado por Celina Racchi, Cynthia Ivanna Van-Strate, María del Cerro, Jazmín de Grazia, Carina Fernanda Monteleone y Grisel Pérez Ponce) creía haber concluido la prueba decisiva, el jurado incrementó el suspenso designando a tres participantes que debían realizar una segunda instancia selectiva.
Ante la impaciencia evidente del conductor Horacio Cabak por la extensión del horario televisivo, la rubia Jazmín de Grazia y las mendocinas Carina Monteleone y Grisel Pérez Ponce volvieron a desfilar sabiendo que esta vez de su poder de seducción dependía que se cumpliera el gran sueño. Finalmente la "Súper M 2002" tuvo un nombre: Grisel.
La modelo de 17 años fue mostrada en varias oportunidades durante el ciclo como una joven de profunda fe y procedente de una familia muy humilde, integrada por la mamá y cuatro hermanos. Sin embargo, a pesar de su inexperiencia y su formación católica, Grisel aseguró que no sintió contradicción o pudor alguno cuando tuvo que poner en juego su poder de erótica seducción, ya que "formaba parte de un trabajo".
Incluso reveló que antes de elegir la profesión de modelo confesó sus dudas ante un sacerdote, quien le aconsejó "cuidarse de los cambios que se iban a producir en su vida, no perder la humildad y que cuando trabajara pensara a quién iba dirigido el mensaje".
Grisel, ya comprometida para varios trabajos profesionales, se dispone a disfrutar junto a una de sus hermanas el crucero por las islas griegas que forma parte del premio y obsequiar a su madre el auto que ganó.
A la sombra de Grisel quedaron 3.499 sueños frustrados en mayor o menor grado. Algunas con ofrecimientos de trabajo, las últimas once participantes integradas a la Agencia de Ricardo Piñeyro y la gran mayoría para quienes el sueño no fue más que un espejismo.
Pero no hay estadística alguna de las miles de adolescentes de 16 años o menos, que tomen la experiencia televisiva que ofreció "Súper M 2002" para perseguir una quimera que como una varita las transporte a una vida en "cinemascope y technicolor", siempre que sean bellas, delgadas y de "buena altura". (Télam)