Espín despidió a Silvia Stengel
Vera (C).- Durante un emotivo acto, las cenizas de Silvia Stengel de Pereda, una mujer que dedicó su vida a servir a los demás, fueron depositadas en una esquina de la pequeña localidad de Espín.
La ofrenda se completó con una cruz de madera, tierra de los distintos lugares donde estuvo, retoños de árboles de la cuña boscosa, plantas, flores, la maqueta de una casa, un libro, un collage de fotos, una plaqueta de la EFA de Espín y un cántaro de agua, símbolo de la transparencia.
Su urna fue cubierta con la tierra traída de Bariloche -escenario de su niñez feliz-, de Buenos Aires -donde disfrutó de la amistad- y de la cuña boscosa, para finalmente plantar un retoño de algarrobo y la cruz de palo santo del bosque chaqueño, tallada por aborígenes salteños, regando el lugar con el agua de la ofrenda. Un letrero sobre madera de quebracho sintetizó el ideal de su vida: "La persona que cree que el cambio es posible lo busca incansablemente".
El acto comenzó con una misa en la EFA N� 211, concelebrada por monseñor Andrés Stanovnik, monseñor Pacífico Scozzina, primer obispo de Formosa, y los sacerdotes Rogelio Bosch, Mario Greca, Tomás Spánghero, Aldo Martín, Jorge Duarte, Efrén Agretti y Armando Yacuzzi.
Antes de finalizar la ceremonia religiosa, Gloria Jerez, en nombre de los vecinos de Espín, definió a Silvia Pereda como "una mujer emprendedora, luchadora, con un gran desprendimiento material, sin pedir nada a cambio". Hugo Contreras, pequeño productor de la cuña boscosa, expresó: "No estamos aquí para despedirla sino para que nos siga acompañando con la luz de Cristo".
Además del esposo e hijos, estuvieron presentes los hermanos Alejandro y Fernando Stengel, numerosos representantes de las distintas instituciones ligadas a la tarea del matrimonio Pereda: Incupo, Fundapaz, Programa Social Agropecuario, Apefa, Sociedad Rural de Vera; el secretario de Agricultura y Ganadería de la provincia, Ing. Oscar Alloatti, y el intendente de Vera, Raúl Seco Ensina.