Procesaron por apremios al jefe de la Segunda
A Carballo también le imputan amenazas y abandono de persona, entre otros delitos. Un médico policial también fue procesado por el mismo episodio. Queda pendiente la situación de otros uniformados de esa seccional.
Víctor Hugo Carballo, que el año pasado quedó involucrado en una investigación por apremios ilegales a propósito de su desempeño como jefe de la seccional Segunda de Policía, fue procesado por el juez de Instrucción de la Octava Nominación, Roberto Prieu Mántaras.
La resolución judicial también implica a un médico policial, Claudio Alberto Radolovich, acusado de haber adulterado un informe sobre el estado de salud de un detenido.
La investigación comenzó merced a la denuncia radicada por Iván Ramón Chuchui, quien el 29 de junio de 2001 fue detenido en la vía pública cuando se dirigía hacia su trabajo. Tras imputarle un robo que no había cometido, los uniformados lo trasladaron hasta la seccional segunda y lo alojaron en una celda.
El hombre pensó que una vez en el lugar conseguiría aclarar la situación, pero no sólo no lo dejaron hablar, sino que le propinaron feroz paliza.
Después de varias horas, Chuchui fue puesto en libertad y se dirigió a los Tribunales para denunciar lo ocurrido.
Inmediatamente, el juez Prieu Mántaras concurrió a la comisaría, donde pudo comprobar, entre otras cosas, la existencia de rastros de sangre en la celda que había ocupado el denunciante.
Sin embargo, y pese a que Chuchui llegó al juzgado con numerosas marcas en el rostro, el certificado extendido por el médico policial señalaba que el joven, al salir de la Segunda, estaba en perfectas condiciones físicas.
Una nueva revisación médica pondría de relieve que el detenido había sido violentamente golpeado en la cabeza alrededor de las 10.30, en tanto que recién recuperó la libertad pasadas las 17.
Durante todo ese tiempo estuvo herido y sin recibir atención médica, lo que explica que Carballo sea ahora procesado por omisión de auxilio, abandono de persona e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
La resolución judicial firmada por el juez Prieu Mántaras le atribuye también los delitos de apremios ilegales y amenazas.
A su vez, el médico policial Claudio Radolovich fue procesado por los delitos de falsedad ideológica reiterada (en dos oportunidades) y adulteración de instrumento público.
Ambos gozan de libertad provisional, en tanto que aún queda por resolver la situación procesal de otros policías involucrados en la misma investigación.
Según se recordará, el 18 de mayo de ese año, cuando Víctor Carballo todavía se desempeñaba al frente de la comisaría de Arocena, dijo haber sido víctima de un episodio de características singulares.
Explicó que esa madrugada, cuando estaba solo, dos malvivientes se presentaron en el lugar, lo esposaron a una celda y comenzaron a interrogarlo sobre la investigación de un asalto ocurrido horas antes en esa misma zona.