Comienzo con juego fuerte
Por Teresa Pandolfo
Ineludiblemente, el tema de esta semana deriva de la determinación del presidente Eduardo Duhalde de anticipar para el 30 de marzo, los comicios generales con el fin de elegir presidente y vicepresidente de la Nación.
Los gobernadores justicialistas han apoyado esta medida y se manifestaron partidarios de que el recambio alcance, además, a todos los cargos incluidos los legislativos. Pero esto dependerá de una decisión del Congreso, que hasta ahora ha dicho que no.
Esta postura fue sustentada, con fuerza, entre otros, por el gobernador Carlos Reutemann quien, de regreso a Santa Fe, decidió concretarla en los hechos poniendo a disposición su cargo e instruyendo al Ministerio de Gobierno para que elaborara un proyecto de reforma de la Constitución, al solo efecto de la caducidad de los mandatos.
Así planteados los acontecimientos, sería una descripción incompleta de una semana muy fuerte dentro de la política argentina. Las razones que tuvo Eduardo Duhalde pasan, fundamentalmente, porque no pudo o no supo construir un poder político suficiente para manejar el país en una época de crisis teniendo enfrente un escenario internacional adverso.
Las de Reutemann tienen otro propósito, inexorablemente unido a los elementos que en estos momentos evalúa, antes de tomar la decisión sobre su candidatura a la Presidencia de la Nación.
El gobernador viene poniendo el acento en cuanta conversación mantienen, que sin confianza es imposible la gobernabilidad del país. Frente al reclamo generalizado de una renovación política, adhirió a una posición de máxima reclamando que la medida alcance a la totalidad de los mandatos.
Como primera medida inmediata puso a disposición el propio en la Gobernación, que vence el 10 de diciembre del 2003. Santa Fe, sin reforma de la Constitución, no puede hacer coincidir sus comicios con los nacionales porque la Carta Magna establece taxativamente los términos para realizar las elecciones.
Reutemann ha tenido un gesto fuerte, riesgoso pero ejemplificador, al tratar de poner en línea a la provincia con lo que opinó en Olivos y con lo que considera que debe producirse en todo el país: una renovación en las instituciones y en las conductas públicas para recuperar la confianza perdida y a partir de ella, reconstruir el poder político con el acceso de nuevas figuras a ese escenario.
Habrá muchos que revalidarán sus pergaminos y otros que los obtendrán por primera vez, pero la oxigenación se va a dar.
Como dijimos en "Apuntes..." de la semana pasada, el país en tres años cambió y también la gente. La próxima será una elección muy estudiada por el elector que se fijará mucho en las propuestas, en quiénes las hacen y en quién es cada uno.
El mandatario, en diálogo con esta periodista, encuadró la posición adoptada por los gobernadores justicialistas en el estado de "emergencia política" que atraviesa la Argentina. La realidad de todos los días nos exime de mayores explicaciones pero quizás haya más: Reutemann es consciente de que debe dejarse atrás un país viejo y dar entrada a uno nuevo, signado por valores que fuimos perdiendo como la equidad en los ingresos, la seguridad jurídica, la solidaridad, la austeridad en lo público y en lo privado, la orientación del gasto público y un pacto con la producción, entre otros.
Pero es indudable que una decisión tan fuerte como la de abrir la Constitución provincial bajo el argumento de una emergencia política, en un país donde las emergencias han dejado de ser excepciones, entraña un riesgo. Cómo reducirlo, cómo manejarlo para que un potencial negativo se convierta en un saldo positivo dependerá de la propia dirigencia política y la sabiduría del pueblo al elegir convencionales, si es que prospera, como se cree, el proyecto en la Legislatura.
Por ahora, la posición de Reutemann sorprendió a la oposición que la cuestiona y cayó bien en la ciudadanía. El peronismo es el partido que más ha puesto en juego cargos: la mayoría en las dos cámaras legislativas y más de un 80% de comunas y municipios gobernados por hombres de ese signo político. Sin perjuicio de ello, también para los políticos del PJ les llegó el tembladeral.
Muchos políticos son conocedores que el nunca más está a las puertas. Pero el país no puede permitirse nuevo yerros. Cada uno tuvo su tiempo, sus convicciones y sus pasos dados.
Hoy la Argentina exhibe niveles sociales nunca alcanzados -más de 19 millones de personas están ubicadas bajo la línea de pobreza (más del 50% de la población)- y un alto grado de segmentación. Recuperarla exige actitudes heroicas por parte de algunos y renunciamientos, de otros, para volver a empezar con el aporte de todos, no solamente de algunos que consideran que son los únicos habilitados para ocupar determinadas funciones. Esto es difícil de comprender por parte de la comunidad o corporación política, actualmente cuestionada. Seguramente el turno de la participación llegará a otros y esto ocurrirá antes o después.
¿Reutemann irá por la Presidencia? En general, la forma de pensar del gobernador es diferente a los demás políticos, por eso se lo sindica como un "imprevisible". Lo que ocurre es que su lógica es distinta; se basa mucho en la observación y en la valoración que efectúa de los hechos, nada más.
Si nos atenemos a sus palabras, pueden despertar incertidumbre. Hasta sus colaboradores más directos no arriesgan resultado.
Si nos atenemos a los pasos dados y las conversaciones de altísimo nivel que dentro y fuera de su partido mantiene por estas horas, podría interpretarse como que ya está lanzado.
Pero en el medio de estos dos escenarios: el de las palabras y el de las alianzas, esta periodista considera que hay otro, y es aquel que debe convencer al mismo Reutemann: ¿observa las condiciones de gobernabilidad requeridas para que su proyecto conduzca a revertir la situación del país y lanzarlo nuevamente al progreso?
El mandatario toma esta cuestión como una responsabilidad mayor ante el conjunto del país, a la hora de tomar una determinación por sí o por no. Sostiene que la Argentina en crisis no admite un año de continuas elecciones y menos aún zancadillas de la interna justicialista, provenga del sector que sea.
No hay que dejar de lado en un análisis de país, que el radicalismo se encuentra con un debate interno de difícil resolución; que la diáspora en la Alianza ha tenido sus consecuencias; que se está generando otro polo de poder orientado hacia la izquierda; que no se puede ignorar el fenómeno de los piqueteros en el escenario nacional, entre otras muchas dificultades a la vista.
Por eso, la respuesta de que si Reutemann va por la Presidencia, sólo está en su conciencia.