Información General: INFO-01 Cuando el juego lleva al arte
Télam. MODALIDAD. Juegos visuales, talleres de collage, de máscaras, de retratos y literarios componen el menú de opciones de esta muestra interactiva. En Rosario la visitaron 70.000 niños.

"Berni para niños" es una muestra interactiva que nació en Rosario. Ahora se expone en Buenos Aires. A través del juego se busca acercar la obra del artista rosarino.


La muestra interactiva "Berni para niños", que se exhibe hasta fines de agosto en el Centro Cultural Borges de Buenos Aires, llegó directamente desde Rosario, donde fue visitada por más de 70.000 chicos, y ofrece una multiplicidad de opciones lúdicas para acercarse jugando a la obra de Antonio Berni (1905-1981).

Organizada por el Borges y la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, "la exhibición está planteada a través de recorridos guiados", relató la coordinadora, Valeria Traversa.

El objetivo es que los chicos "tomen contacto directo con la obra de Berni a través de escenografías, reproducciones y gigantografías. Se crearon dispositivos lúdicos de imágenes visuales y auditivas que permiten a los niños entrar y salir de las obras, pensar acertijos, construir y deconstruir las obras del artista rosarino", enumeró Traversa.

Algunas propuestas


El primer juego invita a los chicos, en el marco de una copia enorme del cuadro "La orquesta típica", a que la misma cobre vida con los sonidos de los distintos instrumentos y el repertorio de esos años. Enfrentado a este panel se alza otra gigantografía de "La gallina ciega" y un artefacto que lo reproduce, donde los más chiquitos dan vuelta una manivela y se pone en marcha la ronda.

Otro panel muestra distintos autorretratos realizados por Berni, y hay una batería de lápices para que los chicos se dibujen. Y la historia de Ramona Montiel, uno de los personajes favoritos de Berni, se desarrolla en distintos grabados.

Encontramos una escenificación del cuadro "La boda de Ramona", donde los pequeños se pueden disfrazar; está también la obra "Ramona y la adivina", y en una mesa con una bola de cristal espera una adivina de carne y hueso, para recrear un juego de roles.

Y dos cuadros, "La cabeza de Ramona" y "La madre de Ramona", a los que les faltan los ojos. En una enorme pecera hay una serie de ojos con imanes para que los pequeños prueben hasta encontrar los que corresponden.

Juanito Laguna


Sobre una pared una frase de Berni presenta a uno de sus personajes emblemáticos: "Juanito Laguna es un chico pobre, pero no es un pobre chico. No es un vencido por las circunstancias, porque intuye un mundo cargado de porvenir".

A los chicos se les presenta la casa de Juanito, en una instalación que deconstruye el cuadro, y sobre una tarima los que se animan inventan y dan vida a un cuento sobre este personaje.

En otro panel, Juanito aparece en un cuadro remontando un barrilete, y atrás se encuentra la imagen del barrio, que es recreado en una instalación donde los chicos eligen distintas maderas pintadas y trabajan tridimensionalmente para ubicar las casas, desde las más cercanas a las más alejadas, tal como aparecen en la pintura.

Otro Juanito con barrilete y con una mariposa sirve de guía para que los pequeños armen correctamente un gran rompecabezas volumétrico de gomaespuma.

Lugar para la reflexión


Tampoco falta el lugar de reflexión, donde los más grandes pueden analizar los cuadros de Berni relacionados con la migración interna o externa ("La Marcha de los cosecheros", "Migración", "Los emigrados") y por medio de un análisis visual pensar acerca de lo que significa moverse dentro de un país o ir al exterior.

En ese espacio los chicos pueden escribir cartas, que son pegadas en un libro enorme sobre el tema, y es allí donde la realidad de la Argentina irrumpe desde la óptica infantil con premura: "Estoy en España, papá; acá no hay corralito y hay trabajo y comida", dice una de las muchas que hay escritas en un tono similar.

En la pared, otra frase del maestro: "Toda estética lleva contenida una ideología, manifiesta o no, porque toda forma contiene un pensamiento y una sensibilidad cuya sombra se proyecta al igual que cualquier objeto, más grande o más pequeño, más intensa o más desvaída, según la posición y el voltaje del foco que ilumina".

Al lado, dos cuadros mellizos de Berni invitan al juego de los siete errores, y un poco más allá los talleres: uno de grabado, donde hay ejemplos de tacos que combinan collage y grabados.

Además el taller de collage, en el que los niños componen; taller de máscaras y retratos, literarios y hasta un zootropo, para remontarse a juegos lúdicos visuales de imágenes en movimiento del siglo XlX.