La lechería con perspectivas a favor
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Miguel Altuna cumple su segundo mandato como presidente de SanCor. En la entrevista con El Litoral habló sobre las dificultades pasadas, de la necesidad de ordenar al sector y de sus perspectivas. Este fue parte del diálogo.
-El sector lechero ¿cómo inicia el año? Mejor a como lo comenzó en el 2002, ¿no es así?
-La industria está teniendo hoy la posibilidad de exportar a un tipo de cambio que la favorece y que le da valor al litro de leche. Tenemos el mercado interno con recesión, pero más favorable el externo. El sector primario ha recuperado su rentabilidad. A esto no lo digo como presidente de SanCor sino como productor. Podemos seguir mejorando, pero hoy no producimos a pérdida. Indudablemente que hay mucho que ordenar dentro de la lechería, para que no nos vuelva a ocurrir lo que pasó.
-¿Qué quiere decir cuando expresa
-Tenemos entre un 30 y 35% de marginalidad. Si hablamos de que la Argentina produjo en el último año 8.500 millones de litros de leche y decimos la marginalidad está por encima del 30 %, estamos hablando de unos 2.700 millones de litros de leche comercializados por una vía no tradicional, lo que genera una competitividad no buena para el sector.
Las empresas que invirtieron, que se prepararon para exportar y hoy están endeudadas, que tienen toda la tecnología y los mercados, podrían estar utilizando esa leche. Indudablemente es un caudal muy importante que está compitiendo en contra del productor. Treinta y ocho centavos por litro de leche van al Estado, y quien no está tributando el impuesto tiene la posibilidad de pagar valores de mercado en cuanto a materia prima, pero no aporta al desarrollo del sector. El 90% de esta leche del circuito marginal está en quesos y en productos frescos.
-¿Pero esto no ocurrió porque los productores se hartaron de los sucesivos cambios de condiciones que les efectuaron las empresas?
-Yo soy productor. ¿Son productores los que están industrializando la leche?
No estoy hablando de que el Estado tenga que estar generando monopolios, pero sí panoramas claros de competitividad. Si le estoy diciendo que un litro de leche está tributando 38 centavos, de pagarlo o no pagarlo podemos lograr un tipo de eficiencia, pero no con el producto por su calidad o por su aptitud bromatológica, sino porque me estoy quedando con lo que se debe tributar.
El productor produjo a pérdida el año pasado y como tal se lo puedo decir. Si hubiera sido un abuso de la industria no estaríamos hablando de empresas endeudadas. ¿Dónde está el dinero? ¿Dónde quedó esa rentabilidad?
Había un modelo con la convertibilidad y un país que creció en producción y que tuvo saldos exportables. Se consumían 7.000 millones de litros y producíamos 10.000, y exportar significaba pérdidas. Entonces, la presión sobre el mercado interno hizo que se generara una baja de precios, con una pérdida del valor relativo sobre el producto terminado. Hay que recordar la situación del mercado externo en el que tampoco cerraban los números.
-Generalmente se habla de la exportación de leche en polvo. ¿No habría que pensar en un comercio exterior con mayor valor agregado?
-De hecho que se está dando. Exportaciones con marca y de leche en polvo fraccionada con marca. Ventas de quesos con marca, y hay negociaciones con empresas para llegar al mercado mexicano para leche con un agregado ferroso, un desarrollo que se ha realizado junto con La Serenísima.
El comercio exterior con Brasil varía mucho, por el tipo de cambio aquí y allá y por la devaluación y la inflación en ambos países.
En la actualidad, nuestras exportaciones se ubican por encima del 40% del total que industrializamos, pero no vamos a abandonar el mercado interno para nada, aunque hoy tengamos en él una recesión grande.
Todavía la Argentina tiene excedentes para exportar. Hubo una caída de 230/240 litros por persona por año, a 170, y en el 2002, el país produjo 8.500 millones de litros de leche.
-El aumento de las exportaciones es lo que les permitirá sanear el problema financiero.
-Este se está reestructurando; en una empresa no se sanea.
Exportar en moneda fuerte es una posibilidad y se está trazando un plan de negocios para reestructurar la deuda. Lo que hizo fue sacar la presión del mercado interno que se caía. La exportación hizo que no se deprimieran más los precios del mercado interno.
Pero no hay que olvidar que existe esa marginalidad a la que aludíamos antes, que no factura y que cumple con los códigos de bromatología. En muchas comunas, en las usinas, hasta trabajan con los planes de jefes de familia. Entonces, no sólo no tributan estos 38 centavos sino que también se subsidia. Más de un 30% de leche que no va a la industria lechera.
Un relevamiento sumó 1.700 industrias y sólo 14 son agentes de retención del IVA. De retener IVA a no retenerlo, tenemos una desventaja con respecto al resto.
Se está trabajando en esto, en la Mesa Provincial de Lechería, a los efectos de lograr una tipificación y una liquidación única en el productor, para que tengamos claridad de conceptos. En dicha mesa, estamos planteando el tema de los laboratorios regionales, a efectos de que haya un ente o un laboratorio que diga lo que está teniendo esa leche. No nos asusta competir, lo que sí queremos son reglas claras.
-¿Encuentran eco en el reclamo frente a esta marginalidad?
-De las tres provinciales lecheras, en dos sí: Santa Fe y Córdoba y algo en Buenos Aires. Pero no estamos encontrando una respuesta en la Secretaría de Agricultura. Esto se debe a varios factores, entre ellos el cambio permanente de autoridades. Si eso no se alcanza, lamentablemente va a seguir creciendo la industria marginal.
Donde se observa más control es en Santa Fe; pero en la cuenca de Villa María, por ejemplo, hay más leche marginal que la que tiene SanCor. Es lamentable lo que ocurre, porque la Argentina había avanzado mucho en los controles bromatológicos.
-Ustedes están produciendo leches especiales.
-Sí, además de la leche Bío, tenemos las modificadas parenterales. Son alimentos con más valor agregado y sobre todo buscando la prevención de la salud.
-¿Usted no considera que en SanCor hubo una expansión por encima de los signos que ya había empezado a mostrar el país?
-El plan de inversión se hizo en 1993. La asamblea de socios reclamó más inversiones, porque veníamos creciendo. En algún momento se tiró leche y nosotros hemos tenido picos de recibos de casi 7 millones de litros por día.
Este plan de inversiones fue aprobado por la asamblea a la que concurren los delegados de cada cooperativa. Fue la asamblea la que aprobó el programa, porque el consejo no tiene capacidad para ello.
Con esto quiero explicar que la necesidad y la demanda la tuvimos todos. Necesitábamos una cooperativa que procesaba esa mayor producción. ¿Cuál fue el error del productor y de la industria? El haber crecido para un país que no estaba dando márgenes de condiciones para poder crecer.
Cuando la producción está por debajo de la demanda, el precio sube; cuando la superamos tenemos que hablar de exportaciones y si no tenemos un tipo de cambio favorable, volvemos a perder. No sigamos con ese péndulo, generemos un proyecto entre los productores, la industria, el Estado y el mercado.
-Háblenos del proceso de reestructuración de la deuda.
-Con este dólar alto tenemos una diferencia de cambio favorable. Los economistas plantean un dólar en baja con la recuperación del peso. Un dólar a 3 pesos para terminar en uno a $2,80.
Un dólar con ese valor permite exportar siempre y cuando los precios internacionales salgan de la depresión que tuvieron en los últimos tiempos.
Hubo negocios por debajo de lo que era el mercado interno. Estamos entregando leche en polvo a 1.000 dólares la tonelada, en un pico histórico de bajante y con una leche a $0,34 centavos y un dólar a $2,40. En un momento, cuando recién se salió de la convertibilidad, ningún economista decía que el dólar podía bajar a menos de $4,20. Por lo tanto, se hicieron operaciones que cerraban por el tipo de valor del cambio pero no por el precio internacional del producto. Actualmente, hay una recuperación compensadora de los valores internacionales.
Treinta y cinco centavos ($0,35) es el valor promedio girado a la cooperativa. De acuerdo con la calidad y la tipificación, algunos productores cobran $0,38 y otros $0,32. Porque cuando es cooperativa decimos valor promedio y cuando es empresa privada referimos al valor máximo que paga.
Sobre una recuperación del 77% en el precio del mercado de noviembre 2001 versus noviembre 2002, al productor se le incrementó un 151% el precio por la materia prima. Sin leche no hay industria. El productor debía recuperar su capacidad de producción y de rentabilidad porque si no, no puede darse ningún plan dentro de la lechería.
En la parte final y a modo de síntesis, Miguel Altuna resume los objetivos de SanCor para este año:
Teresa Pandolfo