Política: POLI-02 Cómo incidirá el ballottage en las chances electorales
Menem le pisa los talones a Kirchner en intención de voto, pero pierde contra todos en segunda vuelta. Oportunidad para los partidos chicos.


Consolidado como el candidato oficial "no menemista" del justicialismo, Néstor Kirchner logró ubicarse primero en la grilla de intención de voto, con un 17 % de apoyo. Su primacía es desafiada de un modo directo por el propio Carlos Menem (15 %), cuyo ascenso durante las últimas semanas preanuncia una polarización de cara al inevitable ballottage que definirá la elección presidencial. En esta instancia, no obstante, se impone el rechazo al riojano, que pierde en cualquier escenario hipotético.

Así surge de las conclusiones de un sondeo realizado por la empresa Ibope y del análisis de Enrique Zuleta Puceiro basándose en esos datos, cuyos principales aspectos se reproducen a continuación:

  • Ningún candidato alcanzará por sí mismo el 45 % prescripto por la Constitución para la victoria en primera vuelta. Tampoco cabe prever una diferencia mayor de diez puntos entre el primer y segundo candidato más votado. La definición se producirá, en consecuencia, en una segunda vuelta entre dos de los cinco candidatos con posibilidades de participar en la elección definitiva.
  • Kirchner y Menem expresan los dos campos básicos de la disputa interna del PJ, trasladado al terreno de la elección general, sobre todo a partir del reciente fallo de la justicia electoral, que habilita la posibilidad de diversas candidaturas por partido.
  • La respuesta del electorado a la nueva normativa reguladora de las campañas ha sido positiva. Desciende de modo muy claro el porcentaje de indefinición. Prima, sin duda, la idea de que habrá efectivamente elecciones el próximo mes de abril y se aleja la posibilidad de postergaciones o de emergencia de candidaturas alternativas.
  • El efecto ballottage


  • La idea de que habrá efectivamente segunda vuelta produce, por otra parte, el efecto típico de los sistemas de ballottage: en la primera vuelta tiende a primar un voto de convicción, definido por las preferencias personales del votante y, en la segunda vuelta, un voto más racional y estratégico, definido por un votante que ya apoyó a su candidato preferido en la primera y debe ahora optar por cualquiera de los dos términos de la opción que se le presenta como resultado del primer turno.

    En el caso argentino, esta situación nunca se presentó, porque tanto en 1995 como en 1999, la barrera del 45 % eliminaba, en un esquema de competencia cuasi-bipartidista, la posibilidad de segunda vuelta. Casi por definición, en una competencia entre dos partidos, el primero está desde un principio sobre el límite de la mayoría necesaria. En consecuencia, la elección se polarizaba prematuramente impidiendo apenas iniciada la campaña el juego de la doble preferencia en que se basa la idea del ballottage, común en países con tradición multipartidista y sistemas de ballottage -especialmente el caso francés.

  • Por primera vez en el caso argentino, se opera una competencia multipartidista, y todo indica que esto es lo que ocurrirá, precisamente en las próximas elecciones. El primer voto tenderá a centrifugarse, con oportunidades crecientes para todos los candidatos, en tanto que el segundo voto recogerá las preferencias en un sentido básicamente favorable al candidato con menos rechazos y mayores apoyos entre el voto independiente.
  • Los márgenes de diferencia entre todos los candidatos son escasos y tenderán seguramente a evolucionar en el sentido de una polarización entre candidatos a definir. Ninguno de los contendientes puede ser excluido de consideración. Todos tienen posibilidades y las próximas semanas ofrecerán seguramente una dinámica de definiciones cambiantes.
  • Los rechazos hacia Menem o Rodríguez Saá les restan chances efectivas en una segunda vuelta -en todas las hipótesis sondeadas, el riojano pierde y el puntano sólo le gana a él. El voto negativo hacia el ex presidente sigue en aumento y se ubica en el 60 %.
  • Carrió y Rodríguez Saá empatan técnicamente el tercer lugar, a distancia también escasa de los dos primeros lugares ocupados por Kirchner y Menem. López Murphy conserva su tendencia de crecimiento, superando el estancamiento de las dos últimas semanas. La certidumbre respecto de la división del voto peronista abre sin duda nuevas posibilidades a los candidatos no peronistas como Carrió y López Murphy.La muestra abarcó 800 entrevistas en 65 localidades de todo el país, entre el 12 y el 19 de febrero pasados.